#Paramore Que la música nos salve

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Hace 10 años, una banda de Franklin, Tennessee, llamada Paramore publicaba su primer disco en vivo. Por aquel entonces, Paramore estaba conformada por Jeremy Davis en el bajo, Josh Farro en la guitarra principal, su hermano Zac en la batería, Hayley Williams en voz y teclados, y Taylor York, como segundo guitarra en vivo. Paramore Live in the UK 2008 recopila grabaciones de los conciertos que la banda dio durante el 2007 en las ciudades británicas de Manchester, Brixton y Birmingham en el marco del UK Riot Tour. En esta nota, te invitamos a recorrer parte de la historia de la banda.

Por  Leonela Esteve

El setlist incluye canciones de los dos discos que la banda tenía en su haber hasta el momento, All We Know is Falling y Riot! El estilo musical de ambas obras nos recuerda a la escena musical del pop-punk en la que Paramore nació y que para el 2007, año en que Riot! salió a la luz, dominaba los rankings musicales, de la mano de bandas como Green Day, Blink 182, My Chemical Romance y Jimmy Eat World. Sin embargo, a pesar de las similitudes con la estética de su predecesor, la era Riot! significó un salto importante para la banda, que ganó renombre en la escena norteamericana y británica.

El concierto Live in the UK, del que se estima que sólo se emitieron mil copias, abre con unas de las canciones más demoledoras del disco Riot!,  For a Pessimist, I’m Pretty Optimistic, la cual refleja perfectamente la marca registrada de Paramore por aquel entonces: guitarras potentes, una batería diseñada para que no puedas dejar de cabecear y la fuerza impresionante de la voz de Hayley Williams quien le gritaba al mundo sus letras plagadas de angustia y enojo adolescente.

La energía de la banda no decae en ningún momento mientras tocan canciones que encarnan perfectamente el espíritu de la era emo, que estaba en pleno auge durante esos años.Durante el concierto y antes de tocar Never Let This Go, Hayley avisa que la canción trata sobre “un amor que terminó terriblemente mal”. Los únicos dos momentos en que los músicos bajan el pie del acelerador son para tocar When It Rains y My Heart, dos canciones lentas, plagadas de emoción, en las que la cantante se sienta al piano y nos demuestra lo lejos que llega su capacidad vocal. Finalmente, cierran el show con el hit que les abrió las puertas de la fama, Misery Business y que, apenas suena el riff introductorio, provoca los gritos del público británico.

Un década después de la era Riot!, Paramore continua arriba de los escenarios pero con una cara y una impronta distinta. El ahora trío, conformado por Zac Farro, Taylor York y Hayley Williams, sorprendió a todos con su última producción discográfica, After Laughter, la cual presentaba una propuesta musical radicalmente distinta al sonido asociado con “el viejo Paramore”. Basta con escuchar el primer single, Hard Times, el cual nos invita a bailar desde el momento en que escuchamos el xilofón del comienzo. Ya no hay guitarras distorsionadas sino líneas de bajo pegadizas, sintetizadores y muchos efectos de pedal. Esta estética atraviesa todo el álbum, acentuándose en canciones como Pool, una verdadera oda a los ‘80 o Told You So, la cual recuerda a bandas del New Wave como Talking Heads o New Order.

Pero no todo lo que brilla es oro. Detrás de la cegadora fuerza pop de los instrumentos, las letras de After Laughter nos revelan otro mundo. La línea que abre el disco marca el tono emocional de la obra: “todo lo que quiero es levantarme bien/decime que estoy bien/que no me voy a morir”. En Fake Happy, un himno contra la falsedad y la necesidad de esconder todo tras una sonrisa, Hayley canta: “amo hacerles creer que lo que hay es lo que ven” y ruega que “no le pregunten como está y que no la hagan fingir”.  Asimismo, parece rebelarse contra la nueva cultura digital de estar compartiendo permanentemente lo maravillosa que es la propia vida. El motivo se repite en Rose-Colored Boy, una de las canciones que trata directamente los problemas de depresión y ansiedad que los miembros de la banda sufren en carne propia: “decís que mis ojos se están poniendo demasiado oscuros/ pero nunca viste mi mente.”

Tal demostración de sentimientos podría parecer exagerada o fingida pero, precisamente, el corazón del disco yace en la honestidad brutal de una voz que no pretende tener las respuestas ni revolcarse en el dolor, sino convertir el acto de contar la propia experiencia en una oportunidad de redimirse. Y la redención se hace bailando. En uno de los primeros shows de la nueva era, la cantante salió a escena con un enterito violeta que decía “cry hard, dance harder” lo que podría traducirse como “llorá mucho pero bailá aún más” y que refleja a la perfección lo que significa participar de un show de Paramore en esta nueva etapa.

La combinación paradójica de letras que gritan sobre una crisis existencial como en Caught In The Middle (“No puedo mirar atrás/No puedo mirar hacia adelante”) con una base musical que electrifica el cuerpo permite que tanto la banda como el público participe de un ritual colectivo de baile y desahogo, en el que uno deja de sentirse alienado por sus propios males y en el que, como dice la canción Idle Worship, “podemos dejar que la luz ilumine estos lugares sin esperanza”.

Aunque mucho cambió desde la era Riot! y el Live in the UK, hay algo del espíritu de Paramore que se mantiene intacto y es precisamente la habilidad de crear ese sentido de comunidad, aún en momentos de tristeza o confusión. Antes de cerrar el concierto que dieron en la Argentina en noviembre pasado, Hayley dijo unas palabras que describen perfectamente la travesía de la banda durante esta última década: “el mundo está totalmente loco y no tenemos que olvidarnos de estar agradecidos de poder hacer esto: celebrar la música y celebrarnos mutuamente”. Podremos estar viviendo tiempos difíciles pero siempre nos queda la música para encontrarnos.

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