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Patricia López

Docente de inglés en varios niveles educativos. Curiosa por naturaleza. Amante de la literatura, la cocina y las plantas. Escucha de radio desde niña. Lectora incansable. Trabajadora docente en lucha por la educación pública.
Patricia López
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Como cada año, este nuevo ciclo lectivo encuentra a les docentes nacionales, y en especial a los bonaerenses, en pie de lucha ante los oídos sordos del gobierno.

Si analizamos el discurso de apertura de las Sesiones Legislativas de la gobernadora Maria Eugenia Vidal, encontramos que nuevamente elige posicionarse como víctima de los «malos sindicalistas» a los que ella nombra por omisión cuando dice: “sé que entre ustedes, los dirigentes gremiales, hay muchos honestos y con convicción”. Habla de “intencionalidades no claras” y, como desde el comienzo, apela a su famoso pedido de discutir con los chicos en las aulas.

Su puesta en escena sale a luz a la hora de hablar hacia les docentes en primera persona, apelando a un grupo de supuestas maestras con las que dialogó en algunas escuelas; diciendo que merecen un salario mejor y que les docentes esperan que “ella” se los pueda dar. Asimismo, a través de su discurso la gobernadora recae siempre en los lugares comunes para dirigirse a les docentes que “no faltan nunca” y a les que «dejan su corazón en el aula». Una vez más, la vocación reemplazando al compromiso con la profesión.

Toda la sección de su discurso dedicada a la educación está plagada de generalidades, inexactitudes y verdades a medias. Vidal expresa su compromiso de que los sueldos de les docentes no pierdan la carrera contra la inflación, pero al parecer quiere partir de cero: la pérdida contra la inflación en 2018 fue del 16 por ciento y negociar sobre esos sueldos devaluados es algo que el Frente Gremial no está dispuesto a aceptar. Al mismo tiempo, pretende hablar del respeto que tiene a les profesionales de la educación cuando menciona que en la mesa de paritarias se ofrece un suplemento para aquellos trabajadores que estén por debajo de la línea de pobreza -incluido el resto de su grupo familiar.

La gobernadora apela a ese tono que va de la victimización a la extorsión; se pregunta si es lógico que se reclame al Ministerio de Educación de la Nación por la paritaria, ya que éste no tiene a su cargo escuelas como sí las tienen los ministerios provinciales. Vidal parece desconocer el detalle de que desde hace un año, un decreto presidencial ha dejado sin efecto el artículo 10 de la Ley de Financiamiento Educativo, que prevé la fijación de un salario mínimo para todo el país en un cargo inicial testigo. Así, con sus preguntas retóricas pretende hacer ver este reclamo de los sindicatos como un mero capricho, y no como un mecanismo previsto por la ley que su gobierno se encarga de incumplir.

Durante su discurso, Vidal dedicó varios párrafos a hablar de una supuesta privatización de la educación; agrega cifras del crecimiento de la matrícula de las escuelas privadas sobre una disminución de la de las escuelas públicas. Pero ella olvida mencionar que miles de jóvenes vienen abandonando la cursada de su escuela secundaria a causa de las cada vez más difíciles condiciones socioeconómicas que padecen los barrios más pobres de la provincia. Por otra parte, en tanto el Estado continúe subsidiando escuelas privadas, ya que de este modo se evita la construcción de nuevos establecimientos, desvía el foco de la cuestión y nuevamente culpa a los docentes que luchan por la educación como los únicos responsables de todos los males, entre ellos la pérdida de la matrícula.

El gobierno provincial nos inunda de propaganda sobre los talleres de robótica para los niñes de primaria, pero omite que desde que asumieron discontinuaron la entrega de libros a las escuelas. Por cada establecimiento que la gobernadora visita para sacarse fotos de campaña con algunos docentes que por diversos motivos se prestan a ello, hay cientos otros con bombas de cisternas que no funcionan, ventiladores de techo obsoletos, cielo rasos con humedad, baños en número insuficiente. Como así también, hay escuelas que carecen de Equipo de Orientación Escolar propio, salón de actos, biblioteca, sala de profesores, laboratorio, salidas de emergencia, rampas para discapacitados, entre tantas otras fallas edilicias. Que no se sorprenda entonces la gobernadora si algunas familias ven como deseable la educación privada. El sistema se ocupa empecinadamente de que las escuelas no sean lugares atractivos ni cómodos. Son los denostados maestrxs y profesorxs quienes se encargan de transformar las escuelas en lo más cómodas y hospitalarias posibles para alumnes y familias.

En cuanto a los logros de su gestión, la mandataria menciona, por ejemplo, la implementación de los aplazos en la calificación en la escuela primaria. Cualquier docente del nivel inicial sabe que esta medida carece de importancia real. Una calificación es un indicador arbitrario que no implica per se ninguna mejora de calidad. Por otra parte, a la hora de desaprobar un alumne, se sabe que quienes tienen la última palabra son las inspectoras; es sabido que hay un “cupo” de niñes que pueden repetir un curso. Esto sucedía en administraciones anteriores y sigue ocurriendo ahora por más que la gobernadora también haya mencionado que en su gestión lo importante es aprender y no pasar de año sin saber. De igual forma, cuando se ocupa del aumento en el porcentaje destinado a comedores escolares, se cuida de mencionar los importes reales: 22 pesos no parece ser una cifra que alcance para preparar un almuerzo sano y nutritivo.

Otra vez, de todas las medidas y logros anunciados por la gobernadora con respecto al tema educativo, ninguno da una respuesta real a las decenas de reclamos de les docentes con respecto a los salarios en particular, y a los temas de infraestructura en general. La huelga y movilización que se anuncia para la primera semana de clases parece ser el escenario que se vivirá en la mayoría de las escuelas bonaerenses mientras Vidal se preocupa y ocupa principalmente de las elecciones de fin de año.

 

 

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