#OPINION Cacho, Mariano y la cultura de la violación

Mailén Moure

Mailén Moure

Redactora at Corriendo La Voz
Redactora | Feminista | Estudiante de comunicación social | Me gusta escribir.
Mailén Moure

Cacho Castaña salió a hablar ante el programa Involucrados, conducido por Mariano Iúdica y otros panelistas más, y dijo que las mujeres podíamos hacer lo que queríamos con nuestros cuerpos (gracias, Cacho, si no nos dabas el ok medio que no sabíamos qué hacer); que no sabía muy bien qué pensamos; que hace años quiere – él, todos los poetas – saber qué tenemos en la cabeza; que “muchachos, relájense” y que – en el colmo de la impunidad mediática – si una violación es inevitable, hay que relajarse y gozar.

De ciertas personas no llama la atención su pensamiento violento porque si hay algo que sabemos, es que son violentas. No llama la atención la violencia de Cacho Castaña, porque después de todo, es autor de canciones como “si te agarro con otro te mato”.

Expresó también que no era en serio, que era humor. Entonces, me gustaría decirle a Cacho que si su humor implica la violencia hacia una mujer y no causa gracia en absoluto, su humor es una mierda.

La frase, entonces, no es una simple frase que encierra un montón de violencia, es el pensamiento de un hombre que cree que, como no sabe muy bien qué pensamos, mejor es que nos relajemos y permitamos que nos violen.

De hecho, esa expresión no fue la única violenta, también dijo: “Yo no puedo creer las boludeces que decimos los argentinos. Todo lo que decís es discriminación” y agregó: “yo a Sol Perez y a Cinthia Fernandez no les doy una tanga de oro, les doy la de brillante. Las encadenaría a la cama”.

Al mismo tiempo que habló de esto, Cacho Castaña expresó que para él debería volver la Colimba, “cosa que a los 18 años, a los pibes los metan en la Colimba y estén un poco más prolijos en su cabeza”. Y se dio una pregunta de uno de los panelistas del programa:

-¿Vos hiciste la Colimba, Cacho?

-No.

Me arriesgo a decir, con todas estas expresiones, que –insisto- son pensamientos, no son frases al pasar, son expresiones típicas de quienes piensan de esa manera, y que si lo investigáramos un poquito más a Cacho Castaña descubriríamos cosas más horribles aún, como las que estuvieron saliendo estos días, en plena repercusión por sus dichos.

Después del gran repudio que generaron sus expresiones, Cacho Castaña salió a improvisar una suerte de disculpas –como hacen siempre los violentos- y expresó:

“Hola, buenas tardes. Bueno, este video es solamente… Solamente no, es para pedir disculpas, espero que si molesté a alguien con el dicho que dije, le pido mil disculpas, no es mi característica ofender a la mujer, sino todo lo contrario, he hecho canciones de amor toda mi vida, y lo único que quiero explicar es que dije un refrán viejo que en mi época era muy divertido, cuando yo tenía 15 años, hace ya de esto 60 años. De 60 años era divertido, hoy en día no es divertido y se me escapó y tiré el refrán como lo aprendí yo. Pero quiero pedir disculpas si ofendí a alguien, no es mi intención, me duele que me conocen, hace muchos años que me conocen, sería incapaz de decir algo así en serio. Muchísimas gracias y pido mil disculpas”.

Lo que Cacho parece no querer entender es que sin importar si era un refrán o no, es violento. Es violento ahora, era violento hace 60 años, es y fue violento siempre. Lo que cambió es que ahora esa violencia no pasa desapercibida, lo que cambió es que decir que se te escapó algo violento, no deja de aclarar que, en realidad, ese pensamiento forma parte de tu persona. Las disculpas no sirven. Lo que sirve es que te calles, Cacho.

LOS MEDIOS Y SU ROL

Por otra parte, es destacable la respuesta que recibió al decir lo que dijo. Fue Mariano Iúdica quien le respondió, luego de su comentario: “No, que te van a sacar de contexto”. Y entonces la violencia se agranda. No sólo por normalizar una violación, como algo que simplemente pasa, sino también por ser el conductor y el que dice que se podría sacar de contexto, como si existiera contexto posible para hablar así de una violación, como si en algún contexto pudiera estar bien decir lo que dijo, como si el contexto que nos atañe, esta coyuntura, no fuera el escenario propicio para seguir exaltando la cultura de la violación.

Entonces, es fundamental analizar el papel de los medios y los conductores y periodistas ante estos casos. Si no intercedés; si sabés que lo que están diciendo; si sabés que es violento, que está mal, y no decís nada; si te reís, o si preferís sumarte a ese comentario aportando vos también, conductor/periodista/panelista de un programa, otro comentario violento: sos cómplice. Tu responsabilidad es actuar ante lo que vos escuchás y sabés que no sólo es erróneo, es grave, y que es una idea que atrasa o encierra algún tipo de delito. El tema es cuando de verdad no saben qué es grave y se ríen y sólo agradecen la participación de esa persona en ese programa. ¿O saben?

De Mariano Iúdica tampoco sorprende. No nos olvidemos que fue él, en Polémica en el Bar, un programa fundamentalmente misógino, quien preguntó: “¿Por qué si pasa una chica linda no se le puede decir un piropo?”, agregando “después viene el grupo de las feas… las que inventaron que no hay que decir piropos son todas feas, para emparejar para abajo con las lindas”. Iúdica no debería sólo no tener un programa, sino directamente no aparecer nunca más en la televisión. Porque sabemos que la televisión está llena de ideas violentas, machistas y misóginas hacia la mujer, y seguir dándole lugar, es fomentar la violencia hacia la mujer, cosa que nosotras no vamos a seguir permitiendo bajo ningún punto de vista.

Saquemos del aire a los violentos de una vez por todas, empecemos a repudiar y a construir, no a atrasar, no a destruir.

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