Nuevo salario mínimo, vital y móvil: nuevo ajuste

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Redactor en #Corriendo La Voz
Periodista | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

El Boletín Oficial publicó el nuevo salario mínimo, vital y móvil que entrará en vigencia a partir del primero de Julio. Ochocientos son los pesos que aumentará en éste primer tramo, que nos indican – una vez más- que el salario es la primera variable de ajuste.

La Nación - Salario - Corriendo La Voz

“Ante la falta de acuerdo, el Gobierno subió el salario mínimo a 10 mil pesos”, tituló el diario La Nación ante las negociaciones salariales. Sin embargo, tuvo que pasar el título, copete y todo el primer párrafo para que nos aclaren que ese monto recién entrará en vigencia en Julio del año que viene.

Las negociaciones para establecer el salario mínimo, vital y móvil para éste año no distaron de lo que nos tienen acostumbrados y acostumbradas. La representación de la clase trabajadora se la llevaron nuevamente la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT) con una exigencia para igualar el salario mínimo a la canasta básica, es decir, unos $ 14.060 que se ubican muy por debajo de las necesidades. Antes de sentarse a debatir, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) a través de un comunicado, exigió su inclusión en el consejo encargado de la negociación. Jorge Triaca, quien ostenta el sillón en el ministerio de Trabajo, rechazó la propuesta basándose en artilugios burocráticos sobre su conformación a priori.

De aumentos por debajo de lo esperado (para algunos)

Leer la resolución 3E/2017, nos da la posibilidad de tener un acceso a cómo se define la estructura salarial en cuanto a la distribución de capital y fuerzas.

Boletin Oficial - Corriendo la voz

Para comprender la imagen de arriba -extraída del boletín oficial-hay que reemplazar:
1) Son los $14.060 pedidos por los dieciséis representantes de los trabajadores.
2) Son los $ 8.860 pedidos por los dieciséis representantes de la cámara de empresarios, es decir, las patronales. A este monto se le suman dos aumentos por etapas; $9.200 en Enero de 2018 y $ 9.700 para Julio del mismo año.
3) La resolución del Gobierno; el aumento inmediato a $ 8.860 (es decir, 800 pesos más que el actual salario mínimo) que responde exactamente al monto pedido por las patronales. A ésto se le sumaría un monto de $ 9.500 en enero del año que viene y finalizaría con $ 10.000 en Julio.

La conclusión no deja muchas dudas, el Gobierno, al no llegar a un acuerdo  – imposible desde los números – definió optar el plan de las patronales y sumarle unos módicos y cómodos trescientos pesos para el bolsillo de la ‘dama y el caballero’. Esto, más que optar un plan, debería considerarse como la continuación una línea política y económica.

El salario, nuevamente, como factor de ajuste

El macrismo ha dejado en claro, en demasiadas oportunidades, la necesidad de incrementar las tasas de inversión. Poco le importa si existe una fuga de capitales de volumen histórico o si el bolsillo del trabajador y la trabajadora no paran de verse reducidos. La búsqueda del ajuste es, en definitiva, una búsqueda por el aumento de las tasas de inversiones y las ganancias empresariales.

La inflación, subió a 25% en los últimos tres meses, afecta de manera directa el consumo necesario para la producción de las condiciones de existencia de las y los obreros. El aumento de los alimentos, los alquileres, el transporte y demás, se traducen – de manera automática – en la desvalorización del salario. El salario real es, entonces, el objetivo primordial del ajuste y si ya se encuentra devaluado, el macrismo apostó a dejarlo de acá a mitad del año que viene, varios puntos debajo de la inflación.

Salario -CLV

El Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (CESyAC), encargado por el gobierno porteño, se encargó de investigar cuánto necesita como mínimo un matrimonio promedio (dos personas más dos hijos/as) para suplir la canasta básica y los servicios en la Ciudad. Según sus resultados, en Abril, un hogar necesitaba $ 32.442,44 para lograrlo -hoy $ 33.388,56- es decir, más de mil pesos por día para pagar el alquiler, comprar los alimentos necesarios para la vida y los servicios. A su vez, el INDEC designó en Marzo la Canasta Básica Total en $ 14.090,52 (el monto que pedía el sindicalismo en la negociación, es decir, que al sueldo mínimo que se percibirá en Julio del año que viene aún le faltarán cuatro mil pesos para alcanzar la canasta básica de hoy).

En Junio, el CESyAC actualizó la suma, $ 33.388 es la suma necesaria para suplir las necesidades promedio en base a la canasta de Mayo. Esto nos deja un dato interesante: de Mayo del 2016 al mismo mes de éste año hubo una variación anual del 33.21%, es decir: $ 8.324,92, o para dejarlo en datos más concretos, un salario mínimo de hoy en día.

CRSYAC - CLV

Pero los números, en sí, son sólo eso, cifras metodológicamente estipuladas. Una interacción que acerca en un número particular a hogares, trabajadoras y trabajadores que tienen mucho más que eso, pero sobre todo, que tienen muchísimo menos.

Según los resultados de la Encuesta Trimestral de Ocupación de Ingresos, realizada en el cuarto trimestre del año pasado, el ingreso promedio en la ciudad es de $ 15.852, existiendo una brecha gigantesca de género en éste.

Cuadros recortados de los resultados de la Encuesta Trimestral de Ocupación de Ingresos
Cuadros recortados de los resultados de la Encuesta Trimestral de Ocupación de Ingresos

Ésta misma encuesta es la que dio como resultado que la media de percepción salarial de los hogares (en Dic. 2016) era de $ 29.909, es decir, que por $ 500 no llegaban siquiera a cubrir la canasta básica de ese momento, hoy ni hablemos.

Todo esto, sin mirar detrás de los números, que realizados sobre una población presuntamente representativa de toda la Ciudad, a simple vista no dejan notar cómo viven los hogares por debajo y los que superan por poco éste ingreso.

La inflación sigue, el salario se queda

Como ya nos tienen acostumbrados y acostumbradas, los precios siguen creciendo de manera exponencial, y los bolsillos siguen cerrándose cada vez más. Los números, esos que nos indican cómo vamos y hacia dónde, siguen mostrándonos que seguimos por debajo de nuestras necesidades. Mientras tanto, emitimos bonos de deuda a cien años, se condonan las de los privados y continuamos alivianando los impuestos de las grandes multinacionales. Si las trabajadoras y trabajadores seguimos perdiendo salario real, ¿qué duda queda que, nuestro salario, es realmente el factor a ajustar?

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