Nuestros versos feministas

Gabriela Krause
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Gabriela Krause

Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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*Por Mere Echagüe, Gachi Krause y Gaby Sambuccetti.

Somos tres poetas argentinas que decidimos analizar qué es eso tan urgente que pasa en Argentina que termina siempre inmiscuyéndose en nuestros poemas.

Después de años trabajando como escritoras, nos queremos replantear por qué nuestra escritura termina funcionando frecuentemente como un método de denuncia o de descarga frente a la violencia y la opresión patriarcal.

Así, algunas de las problemáticas sociales que presentamos en nuestra escritura tienen que ver con experiencias en primera persona. La mayoría de las mujeres y sexualidades disidentes en Argentina hemos sido o somos violentadas de alguna forma a lo largo de nuestra vida. No se trata únicamente de la violencia física, sino también obstétrica, psicológica, incluso estatal. Por ejemplo, en los casos de los abortos clandestinos con un Estado que no los legaliza ni los regula.

Al tomar fragmentos de nuestros poemas encontramos problemáticas como los femicidios; porque en Argentina las mujeres mueren todos los días de la semana. Y eso, una de nosotras, la poeta Mere Echagüe, lo describe muy bien en su poema Si me matan, que dice lo siguiente:

Si me matan un miércoles
no digas que me lo busqué.
Decí que me puse una pollerita
[…]
[mientras] ves cómo me venden en papelitos.

Este poema también interpela a las mujeres en situación de trata.

Creemos que para una sociedad ideal, debería ser igual de seguro salir a la calle tanto para una mujer en pollera, como para un hombre en pantalones cortos. Sin embargo, en muchos casos de femicidio en Argentina, los medios de comunicación tratan a la mujer víctima según el estilo de vida que llevaba.

De esta forma la presentan como lo que se conoce como una “mala víctima”: si se vestía de determinada forma, si consumía alcohol, si salía a bailar, si fumaba, será mostrada públicamente como alguien que merecía esa violencia.

Mere, desde la poesía, nos da una definición poética sobre los femicidios:

Si me matan un domingo
no digas que me lo busqué.
Gritá bien fuerte
que lo hicieron porque soy mujer.

Debido a que los medios de comunicación muchas veces no usan la palabra “feminicidio”, la consecuencia de justificar las muertes de las mujeres, haciéndolas merecedoras de la violencia, termina opacando a la misma causa por la cual murieron, que es la violencia machista.

Por otro lado, hace años que en Argentina las mujeres y disidencias luchan por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Esto sucede porque son muchas las mujeres que mueren por año por abortos clandestinos mal realizados. El año pasado, logramos tratar esta problemática en el Congreso de la Nación, y seguiremos intentando.

En las muertes semanales de Mere, el sábado nos recuerda un caso que fue emblemático en la lucha feminista Argentina: el de Belén.

Si me matan un sábado
no digas que me lo busqué.
Decí que me metieron presa
por sacarme de adentro tu semilla
que yo no quiero, ni vos,
y me morí de impotencia.

Belén es una mujer tucumana que estuvo privada de su libertad dos años por un aborto espontáneo en un hospital. Su abogada, de católicas por el derecho a decidir, logró sacarla pero no sin que Belén pase un buen tiempo no sólo presa: también estigmatizada.

Gachi Krause, la autora de Alikal y Misoprostol, explica de esta forma el título de su poemario: es una caja de herramientas para sobrevivir al machismo, en la cual están esos dos componentes como esenciales, el Alikal, para las resacas, y el misoprostol, para abortar:

Aborto las políticas
que me imponen la elección.
Si mi cuerpo es territorio:
aborto a cualquiera que decida por él.
Me nazco.

En definitiva, la lucha por el aborto legal tiene que ver con una lucha por la autonomía de nuestros cuerpos, a la vez que tiene que ver con lo más importante: cada muerte por un aborto clandestino es un femicidio estatal. El Estado debe hacerse cargo de esto, porque no podemos permitir que las mujeres pobres sigan muriendo, mientras las mujeres en condiciones económicas más beneficiosas abortan en clínicas privadas sin incidencias.

Según la poeta Gachi Krause, a la mayoría de la gente en Argentina le indigna más una mujer mostrando su cuerpo desnudo en una marcha, que ver a una mujer descuartizada por un tipo.

Por eso, Gachi se pregunta por qué se le presta tanta atención a las feministas si representan todo lo que molesta:

Dicen que somos incogibles,
¿entonces para que nos violan?
Dicen que somos impresentables,
¿entonces para qué nos filman,
para qué nos sacan fotos,
para qué nos dicen putas?

Existe una dualidad con respecto a la mujer: somos bellas si somos funcionales o sumisas, pero si no lo somos, somos todo lo contrario. Por eso a las feministas se las estigmatiza muchas veces si no cumplen con ser solo una “cara bonita”. Una mujer no puede ser bella si no es sumisa o funcional a un sistema.

Siguiendo este concepto, la poeta Gaby Sambucetti, tiene un poema que dice:

Manteneme oscura.
Soy tu vertigo.
Manteneme resentida.
Maquillame. Maquillame fuerte. Maquillame demasiado.

Centrándonos en el maquillaje, podemos dar dos lecturas. La primera lectura: en Argentina y en todos lados, se espera lo impecable, lo bello, lo sobreproducido. La segunda lectura: El maquillaje, como imposición, también se vuelve un método para ocultar, para tapar, para esconder.

En el poema la voz poética pide ser maquillada de una forma sensual, desenfrenada, para tapar su propia naturaleza. Como si las dinámicas de las relaciones ‘’pasionales’’ tuvieran siempre una raíz fuertemente asimétrica en la cual el machismo propone, por un lado imponer cuál es la imagen que se espera de la mujer, mientras que en simultáneo intenta ocultar su propia naturaleza. En ese proceso de ocultamiento, la mujer experimenta una vergüenza por su propia naturaleza y una sumisión.

Además, en Argentina recientemente hubo un gran movimiento de escraches y denuncias. La escritora y activista Ariell Carolina Fernanda Lujan, inició (junto con otras víctimas de abuso de la misma persona) un movimiento cuyo nombre es yanonoscallamosmas. El movimiento puso en tela de juicio la figura de los ídolos, referentes culturales y personajes públicos, entre otros.

Con respecto a las denuncias y escraches que se dieron en el último tiempo en Argentina, Gaby Sambucetti aporta en su poema Ídolos, cuestionando la figura de los mismos:

Les voy a contar el secreto de muchos artistas consagrados:
algunos están demasiado deprimidos,
demasiado locos, demasiado blancos,
demasiado ricos, demasiado egocéntricos.
Incluso demasiado pedófilos o demasiado dealers.

Este poema refleja una realidad que se esconde detrás de muchas de las grandes figuras idolatradas que están promocionadas por los grandes medios (los cuales incrementan muchas veces su impunidad no mostrando fielmente la forma en la que operan en la vida diaria).

Para finalizar, como poetas usamos la poesía como un método para decirle a la mujer violada o violentada que no está sola. El feminismo no debería ser algo que aparece o no aparece en las distintas disciplinas artísticas, sino que debería ser transversal a todas ellas.

Escribimos lo que escribimos porque es necesario y es una responsabilidad colectiva. Escribimos porque la necesidad de no callarnos más nos interpela. Porque nos duele cada mujer muerta.

Somos poetas y tomamos del mundo real lo que necesitamos para crear algo verdadero.

 

*El texto fue producido por las poetas Mere Echagüe, Gabriela Krause y Gabriela Sambuccetti para el festival Woman in Focus Festival 2019, en el segmento “British bengali women at a glance: voyage from hajot to horizon” organizado por Poplar Union en Londres en el Reino Unido el 10 de marzo del 2019.

Mere Echagüe (Posadas, Misiones, 1987) traductora, feminista y entusiasta. Hace radio y hace poesía. Publicó Canción de aire en 2016 por la editorial Modesto Rimba, y participó de las antologías Hay palabras alrededor de este cuerpo. #PoemasporSantiagoMaldonado (Mi Gesto Punk, Suboesía, Rama Dorada 2018) y Liberoamericanas. 80 poetas contemporáneas (Liberoamérica, 2018). Fanática de Evita y del guiso de lentejas, cree fervientemente en escribir para cambiar el mundo.

Gabriela Krause (Buenos Aires, 1993) es poeta, escritora, periodista y editora. Autora del libro Alikal & Misoprostol: caja de herramientas para sobrevivir al machismo, se especializa en periodismo de géneros y milita en Amaguaña, el espacio de géneros del frente militante Hagamos lo Imposible. Actualmente, se encuentra trabajando en una novela y un ciclo de documentales relacionados con las problemáticas de ser mujer. Lee en ciclos, lanzó una convocatoria para dar talleres de poética y de periodismo y estudia de manera autogestiva los distintos feminismos de la región y el resto del mundo.

Gaby Sambuccetti (Buenos Aires, 1986) es escritora, profesora y directora de eventos del grupo Oxford Writers’ House (Centro de escritores de la ciudad de Oxford) que trabaja con la Universidad de Oxford, distintos grupos editoriales y asociaciones de escritores del Reino Unido. Es la autora de Al nudo lo que nos quitó y Los vidrios aman quebrarse. Realizó cursos de Inglés Antiguo en la Universidad de Oxford. Creó y conduce el podcast literario “La Ninfa Eco”. Participó de muchos eventos y festivales de distintos países del mundo recitando sus poemas. En la actualidad, estudia la carrera de Escritura Creativa (Creative Writing) en Londres, mientras trabaja como profesora y organizadora de eventos en el OWH.

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