#Murga Brillantina, tablados y cultura popular

    Julieta Cantero

    Julieta Cantero

    Colaboradora Sección Cultura
    Periodista | Licenciada en Comunicación Social UNLaM
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    El Carnaval de Uruguay es el más largo del mundo. Durante 45 días se presentan cientos de murgas que le dan voz al pueblo, cantando con humor, ironía y sátira lo acontecido durante el año con una mirada crítica y reaccionaria.

    Cada murga es una compañía de teatro y música, popular y ambulante. Cada murga tiene su director, sus cantantes y su batería típica del género, conformada por bombo, platillo y redoblante.

    Las murgas no pueden ser otra cosa que comunicación popular. Es el arma del pueblo para despertar una visión aguda sobre los hechos sociohistóricos del país. Con un mensaje directo transmite los pensamientos de las calles para hacer reflexionar sobre los asuntos naturalizados por los aparatos ideológicos del Estado, sobre todo por los grandes medios de comunicación. Así, se convierte entonces en un canal de comunicación contrahegemónico, que enumera los acontecimientos de una sociedad que caricaturiza.

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    Agarrate Catalina

    Sus letras irónicas y cómicas en un lenguaje terrenal y pegadizo tienen por objetivo criticar haciendo reír para difundir un mensaje moralizante y de rebeldía. El pueblo que sufre las consecuencias injustas de las decisiones políticas durante todo el año, tiene estos días de carnaval para alzar su voz, gritar las injusticias y sus opiniones.

    Hay muchas creencias sobre el origen de la murga en Uruguay. La que más adeptos tiene es la que cuenta la historia de una agrupación de zarzuelas que vino de Cádiz para hacer su función en Montevideo a comienzos del 1900. Los españoles se gastaron toda la plata, y para sobrevivir, empezaron a cantar coplas de su Carnaval Gaditano. Se dice entonces, que partiendo de estos movimientos callejeros surgió la primera murga que parodiaba a estos españoles con el nombre de “La Gaditana que se va”.

    La evolución del género

    En su origen, solo había un murguero parado sobre el tablado que improvisaba con una botella de vino en la mano, vestido con harapos y con la cara manchada de carbón. Entre notas desafinadas e ironía, cantaba lo sucedido durante el año, denigrando a las figuras oficiales. Tiempo después, los murguistas fueron incorporando escenas de gags y montando representaciones en grupo.

    Ya por 1920 se encuentra en la murga todo los que la define: la forma de cantar, el vestuario y la batería que acompaña al coro. Desde ese entonces la murga empieza a ser considerada como un vocero que hace comentarios y relatos sobre los hechos anuales.

    falta y resto
    Falta y Resto

    Hasta la dictadura militar, el mensaje que expresa es tímido, tibio y conformista. A partir de la década del 60 hay una ruptura: se vuelve una válvula de escape, con la necesidad de contar lo que se pretende callar. Debe entonces gambetear la censura, comunicando indirectamente. Para esto se vuelve fundamental la puesta en escena y la coreografía que crea un nuevo código semántico. Así, sólo el público comprende este lenguaje que mezcla las letras, las expresiones, los movimientos, la vestimenta, lo gestual y lo instrumental. Ya lo explicó Tabaré Cardozo, murguista y cantautor: “Las murgas de esos años eran sumamente ingeniosas porque había censura, y entonces tenían que decir una palabra y hacer un gesto que, sin decir nada, identificaba”.

    Desde la década del 80 la murga ya es considerada un espacio fundamental para la discusión y la ruptura con el orden social y simbólico, puesta a disposición de las clases populares donde los actores sociales de esta clase son los protagonistas.

    En estos años también se incorporan intelectuales y actores profesionales a las murgas. Al murguista se lo empieza a asociar con la figura del bufón: ambos se visten con retazos de telas coloridas y es al que se le perdona todo, puede decir y criticar, y es aceptado.

    La estética murguera

    La murga uruguaya organiza sus presentaciones en tres partes: el saludo de presentación en donde se cuenta el tema del carnaval y se habla sobre el retorno de la murga; el cuplé, que es el popurrí de canciones que pone el acento en los distintos temas; y la retirada, momento de saludar al público “hasta el otro carnaval”, prometiendo su regreso.

    A su vez, el repertorio de la murga le da importancia tanto a las canciones como a las partes habladas sobre aspectos de la vida cotidiana o aquellas basadas en técnicas de actuación teatral, fundamental a la hora de ensamblar el espectáculo murguero. Para la composición murguera se utilizan mayormente melodías propias del cancionero popular ya sea surgidas recientemente o aquellas que ya están en la memoria colectiva.

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    La Gran Muñeca

    Para su identidad, son vitales los saludos de presentación y retirada, ya que son las piezas caracterizadoras de la murga, y hasta fragmentos de algunos de ellos forman parte del patrimonio cultural de todos los uruguayos.

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    Los temas que cantan las murgas durante carnaval tienen ciertas características:

    • Son autorreferenciales: Hablan sobre aspectos referidos al propio carnaval, a los tablados, a los murguistas y la murga como voz popular y la importancia de su función social
    • Tienen temática contestataria
    • Usan la sátira política sobre personajes tanto nacionales como internacionales
    • Ponen en tela de juicio los acontecimientos ocurridos entre carnaval y carnaval
    • Incluyen temáticas de la vida cotidiana como el empleo, el transporte, el costo de vida, criticando al gobierno de turno. Acá entran también aquellos couples dedicados al fútbol y la sátira a la moda y costumbres femeninas.

    Lo que termina de definir a la murga uruguaya es su composición musical. Cada grupo está formado por una expresión coral polifónica, y las voces organizadas en, al menos, tres cuerdas: los segundos (voces graves), los primos y los sobreprimos.

    Ellos le agregan otro ingrediente a la identidad murguera: la gestualidad. Las expresiones faciales, el movimiento de brazos, las posiciones corporales, el paso en el lugar y el movimiento de apertura de brazos y su cierre en el pecho hacen que el grupo adquiera una atractiva presencia escénica fundamental para toda murga. A los cantantes se les suman el bombo, platillo y redoblante para marcar el ritmo característico, el de la marcha camión.

    La murga no se puede definir. Hay murga cuando se canta lo que se siente para mejorar el mundo en el que se vive. Hay murga cuando las canciones salen del asfalto, del pueblo para el pueblo. Hay murga cuando hay un mensaje revolucionario. Hay murga cuando hay crítica pero tambien risa. Hay murga en cada carnaval.

    Murga es la voz,
    que el pueblo quiere oir
    porque en ella encierra el eco
    del diario vivir.
    Criticando, dando leña
    Saltimbanquis de los barrios
    se hizo dueña
    Los vecinos la festejan,
    porque ha sido
    portadora de sus quejas
    Y este año la que se viene
    se pueden imaginar
    no queremos reapertura,
    vinimos a criticar
    Ma’ que diálogo ni diálogo
    damos guerra sin cuartel

    Fragmento de presentación
    Los Saltimbanquis (1984)

    Bibliografía:

    Fornaro, Marita (2002). «Los cantos inmigrantes se mezclaron». La murga uruguaya: encuentro de orígenes y lenguajes. Trans. Revista Transcultural de Música.

    Hassan, Ariel (director), (2012). Encuentro en el Estudio con Falta y Resto [programa de televisión]. Buenos Aires, Argentina: Canal Encuentro y Ministerio de Educación de la Nación República Argentina.

    Seijas, Alejandro y Calvo, Federico (productores) y Domínguez, Micaela (directora). (2016). Voz de Murga [largometraje documental]. Uruguay.

    Rossi, Sara (2012). La murga uruguaya, entre carnavalización y crítica política. Anuario de Antropología Social y Cultural en Uruguay, Vol. 10.

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