Movilización, Paro General y lo que viene

Patricia López
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Patricia López

Docente de inglés en varios niveles educativos. Curiosa por naturaleza. Amante de la literatura, la cocina y las plantas. Escucha de radio desde niña. Lectora incansable. Trabajadora docente en lucha por la educación pública.
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En vísperas del Paro General y en sintonía con las 36 horas de lucha propuestas por las CTAs y organizaciones sociales, desde Corriendo La Voz te dejamos las postales de la jornada.


En momentos en que el descontento en la clase media se hace evidente a causa de la altísima inflación, las tarifas a niveles de Suiza con calidad de servicios de Bangladesh, comercios que cierran y fábricas que suspenden o despiden a sus obreros y cuando la población de más bajos recursos ya está entrando en zona de emergencia alimentaria y de salud, las centrales sindicales deciden medidas a nivel nacional. Si bien a las conducciones les cuesta ponerse de acuerdo, ya que la CGT promovió el paro general del martes 25, mientras las CTAs fueron por paro de 36 horas con movilización, al menos, estas acciones, intentarían demostrar que las conducciones están yendo en la dirección que las bases vienen reclamando desde hace largos meses.

Al mismo tiempo y en consonancia con la atención, grado de sensibilidad y propuesta de soluciones que esgrime el gobierno ante los reclamos sociales, la ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, acompañada de la gobernadora Vidal, eligieron la mañana de este lunes para presentar en el Parque de la Ciudad de Quilmes, un plan de seguridad –de saturación de fuerzas federales, según lo llamaron- que, al decir de las autoridades, llevará el número de efectivos de Prefectura, Policía Federal y Aeroportuaria a 7.500 en toda la provincia, con el objetivo de “luchar contra la inseguridad”. Resulta llamativo el gran despliegue de tropas, armas y móviles de fuerzas de seguridad dirigidas al conurbano bonaerense, foco candente de conflictos y donde tienen su sede gran cantidad de movimientos sociales y de desocupados. Se parece mucho más a una advertencia a las organizaciones que están cada vez más protestando en la calle, que a una genuina preocupación por la disminución del delito.

Un par de horas más tarde, organizaciones sociales que intentaban iniciar un acto sobre el Puente Pueyrredón fueron reprimidos por la Prefectura que no quería dejarlos pasar. Afortunadamente, sólo se produjeron algunos incidentes aislados, que incluyeron piedras por un lado y gas pimienta por el otro y, luego de una negociación, las fuerzas de seguridad accedieron a dejarlos atravesar el puente, que carga con una sombría simbología desde el asesinato de Kosteki y Santillán.

Ya en la movilización a Plaza de Mayo, que contó con la asistencia de cerca de 500 mil manifestantes según varias fuentes, se vio una gran variedad de organizaciones gremiales, partidos políticos de izquierda, del peronismo, del kircherismo, dirigentes y funcionarios de la oposición, así como muchísimos manifestantes movilizados en agrupaciones sociales barriales. Lo que se notó era un clima de descontento, pero en general carente de euforia. Si bien algunos de los oradores del palco usaron un tono emocionado, entre los asistentes, las reacciones no pasaron en la mayoría de los casos de aplausos de aprobación. Tampoco esta movilización se caracterizó por la abundancia de cánticos y percusión como en otras oportunidades.

Desde el palco, fueron varios dirigentes que se expresaron. Pablo Micheli de la CTA se refirió a la necesidad de seguir en la calle y de que caiga este modelo económico. Yaski, también de la CTA,  destacó la importancia de continuar con la unidad de la lucha. El resto de los oradores, entre los que se contaron Lola Berthet, de la Asociación Argentina de Actores y Sonia Alesso de CTERA,tuvieron varios puntos en común en sus discursos, tales como la inviabilidad del sistema económico basado en la timba financiera, la destrucción de la Industria Nacional y la privatización del estado, así como también el reclamo por la liberación de los presos políticos, la importancia de la igualdad de género, un reconocimiento a la resistencia de la comunidad educativa de Moreno y un recuerdo para los compañeros muertos en la escuela 49 del distrito. Pero, por sobre todo, coincidieron en la importancia de la unidad de todos los trabajadores en estos momentos tan difíciles para las clases populares..

Signo de estos tiempos aciagos, fue la gran cantidad de vendedores ambulantes que recorrían las calles sorteando a los manifestantes, ofreciendo sus mercaderías; desde aromáticos y tradicionales choripanes y hamburguesas, pasando por bebidas y helados hasta la variedad de pañuelos y remeras que se fueron imponiendo en este último año. Ya en la retirada, cuando las columnas se iban volviendo hacia sus micros, se escuchaba como ofrecían, a voz en cuello y a precios de remate los productos comestibles que no habían podido vender. Y no por falta de apetito de los manifestantes, sino por los flacos presupuestos que manejan los trabajadores a los pocos días de haber cobrado su sueldo.

El interrogante ahora es si luego de esta movilización masiva y el Paro General de amplio acatamiento, el gobierno sopesará la posibilidad de diálogo con la dirigencia política y social o redoblará la apuesta de represión a la protesta popular.

Fotos: Laura Reyes y Nahuel Cucharello

 

 

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