Molotov: Un acústico que explotó en Buenos Aires.

Daniel Adrian Lico

Daniel Adrian Lico

Redactor at Corriendo La Voz
Periodista. Estudiante de Comunicación Social en UNLaM. Toda la vida tiene música. Messista e hincha de la Selección. Todo es política.
Daniel Adrian Lico

No se había informado nada sobre la posibilidad de que hubiera banda soporte, pero faltando diez minutos para las nueve de la noche, subieron casi de sorpresa, dos integrantes de la banda Rivales oriunda de La Plata para ir climatizando la noche. Solo guitarra (Fede Disanti) y voz (Quique Constant) arriba del escenario con canciones más de tintes melódicas fueron preparando todo para dejar una atmósfera ideal para que Molotov hiciera de las suyas. Quedó resonando una frase de los platenses, que dice mucho de los tiempos que corren: “Todos hablan mucho / pero no se entiende nada”.

La escena se vacía, se apagaron las luces, se cortó la música, y solo hubo silencio. De repente el publico empezó a corear el hit del verano: “MMLPQTP, MMLPQTP” y así aparecieron los Molotov, sin decir nada. Tito Fuentes (guitarra y voz), Paco Ayala (Bajo, batería, guitarra y voz), Micky Huidobro (Bajo, guitarra y voz), Randy Ebright (batería, Guitarra y voz) se quedaron sin aportar palabra mirando a la gente cantar. El pañuelo verde en muchos de sus integrantes, marca una evolución en el pensamiento del grupo, y su siempre clara intervención política.

Tito rompió con el silencio y lanzó: “Me vale madre este gobierno”, dándole pie al comienzo de Here We Cum con el característico sonido de las cuerdas que se afinan y desafinan. Abajo, los presentes arrancaron un “pogo” no propio de un acústico, los músicos también así lo sintieron, y vivieron con mucha energía todo lo que pasó Museum.

El ritmo rockero siguió con Amateur, que volvió a demostrar que iba a ser un unplugged con mucho sonido. Se podía escuchar como los fanáticos, con asombro, decían: “menos mal que esto iba a ser un acústico”. Dos temas habían alcanzado para demostrar la fuerza que irradió Molotov desde el escenario, aunque toquen con guitarras y bajos acústicos o con percusión y una batería moderada.

No comeremos mañana ni hoy, cerró un inicio a puro agite, y dio lugar a uno de los momentos más lindos de la noche. La melodía de Hit me llenó todos los oídos y su letra se cantó como un himno contra toda la comunidad política: “Te dimos un arma para cuidarnos / y el arma que usas la usas para robarnos”. En esta canción también pudimos ver a una invitada de lujo, se trató de Paula Olivera, la cantante argentina, se lució con un pre-estribillo rapeado que dejó todo listo para que todo estalle con el lema: “(Nos quieren pegar, pegar) so you think you’re gonna hit me / (Y nos la van a pagar) / but now I’m gonna hit you back”.

Paula se mantuvo para acompañar en la rítmica de las voces con el tema Dreamers que es una composición nueva lanzada especialmente para “El Desconecte”. La lírica hace referencia a los hijos nacidos de indocumentados en Estados Unidos y que el país del norte quiere echar. Para darle todavía aun más sentido al reclamo Randy (que es de nacionalidad estadounidense), dejó la batería, y se colgó la guitarra para llevar todo el ritmo de la protesta hecha canción.

Luego del instante más político de la noche, se produjo una seguidilla de temas bien arriba, en los cuales los músicos, se hicieron bromas entre sí, sobre todo cuando Micky tuvo que hacerse cargo de tocar el contrabajo. El ambiente fue muy relajado en todo momento, y de diversión tanto arriba como abajo del escenario, por eso los Molotov, les pidieron a sus fans que bailen al ritmo de Oleré y oleré y oleré el UHU, Lagunas mentales y Parásito.

En ese contexto, los artistas no pudieron con su genio, y comenzaron con el mayor éxito contestatario de la banda, Gimme tha Power. Si bien fue una versión de un estilo más “country” no perdió nunca su aire de protesta. Y frases como “Hay que arrancar el problema de raíz / y cambiar al gobierno de nuestro país”, “Gente que vive en la pobreza / nadie hace nada porque a nadie le interesa” o “Porque fuimos potencia mundial somos pobres / nos manejan mal” se cantaron con el alma por todo el recinto. Como si eso fuera poco, Tito alentó a la gente, cuando cambió la letra del tema a “Que se sienta el power argentino, que se sienta / todos juntos como hermanos”.

Además, Micky se paseó por todo el escenario con el pañuelo verde por la Campaña Nacional del Aborto legal, seguro, y gratuito. El ambiente otra vez fue eufórico, y los canticos contra el presidente no tardaron en llegar.

Depresiones de domingo por la tarde siguió en un show, que cada vez menos se parecía a los acústicos que cualquiera pueda recordar. Tito, agarró el bajo, y sin mediar palabra, arrancó Dance and danse denso. Después de estas dos interpretaciones, llegó Mátate teté, para agitar aún más al público, y fue ahí donde el pianista Money Mark (que es conocido por tocar en los Beastie Boys) perdió todos los estribos y se dejó llevar por la música, haciendo unos arreglos descomunales.

Las luces cambiaron de color, toman los colores de la bandera mexicana, Money cambió los teclados por el acordeón, Tito se sumó con el contrabajo, y así tocaron Frijolero. Otra canción muy en contra del país gobernado por Donald Trump, que muestra el destrato de los ciudadanos estadounidenses contra los mexicanos.

Voto Latino fue la siguiente en la lista, también su ritmo se vio modificado por el unplugged y pasó a ser un tema más bailable, aunque mantuvo su rezo por la unidad latinoamericana cuando se esbozó: “voto latino para la igualdad de razas”. Cerdo y la popular Marciano dejaron a los presentes muy animados y con ganas de mucho más rock, pero apareció el primer párate de la noche, donde Tito regaló una botella de tequila al público y los músicos se retiraron por unos momentos.

La gente, que ya sabia de antemano que canción venía, empezó a gritar con todo el aliento “Puto, Puto, Puto” y así volvieron los artistas a escena. Vale aclarar, que el mismo Tito, en la versión de “El Desconecte” para MTV había declarado que esta canción no quería dar un mensaje homofóbico.  La gente presente en Museum así lo entendió, y se vivió un cierre de recital, como otra protesta a los poderosos.

El final estaba al caer, pero faltaba una canción. Una que estaba fuera de la lista del concierto y que no había sido ensayada. Rastamandita, fue el tema elegido. Los músicos invitaron a las mujeres a subir al escenario, pero esta vez fue de una manera diferente a como lo han hecho en el pasado. Las chicas que subieron fueron respetadas por los artistas, los pañuelos verdes terminaron siendo los principales protagonistas, y no hubo actos misóginos arriba del mismo. Por lo cual, fue un cierre con gran conexión con todo el público.

Molotov terminó su show en Museum con la sensación de haber hecho un recital eléctrico, alejándose un poco de la consigna de “El Desconecte”. Dejaron todo arriba del escenario y el vínculo con los fanáticos fue total, al punto tal, de no querer abandonar el escenario luego del final del show.

Fotos: Nico Avelluto

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