Marina Fages y sus bandas eternas: aquelarre mágico en Niceto Club

Blas Martin

Redactor at Corriendo La Voz
Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Docente y comunicador.
Blas Martin

En la presentación de su disco Épica y fantástica, Niceto Club vivió una fiesta sin fisuras. En un show repleto de invitades y con una puesta cuidadísima, Fages entregó una mezcla conmovedora de rock, fantasía y amistad.

Fantasía es realidad, reza un apotegma dentro del nuevo disco de Marina Fages, Épica y fantástica (2019, Marder / Disco Baby Discos). La frase se reprodujo junto con las ilustraciones que la artista puso en circulación en los días previos al concierto, cuando cada une de quienes participaron del concierto tuvo su versión en animé. Más que un slogan, se trata de un concepto que recorre la obra de Marina, sus canciones, sus pinturas, sus murales y hasta aquel pequeño recoveco maravilloso llamado Mercurio. Sin dudas el concierto de este sábado también tuvo una primera versión en un mundo de fantasías dentro de su mente, y podríamos apostar a que la versión final no se diferencia mucho de aquel modelo.

La noche cerrada, fría y lluviosa, comenzó a abrirse puertas adentro de Niceto. La apertura fugaz estuvo a cargo de Mariana Parawäy y Violeta Castillo, que con un puñado de canciones recibieron a les más puntuales, que lograron escapar al confort conservador del tándem cama y Netflix.

Pasadas las diez de la noche, irrumpió entre el público de un Niceto oscurecido: con un báculo mágico a la cabeza y junto a sus músicas, Marina Fages se abrió paso hacia el escenario. Minutos después, se abría el telón y sonaba Hardcore Disnei, primer corte difusión del disco y otra posible síntesis de lo que uno puede encontrar en la artista: la ternura de una puesta en escena con flores gigantes y una luna colgante, vestidos flúor y tules de colores, sacudida por los arranques guturales de la cantante que en su propio baño de magia pasó saltando sobre el escenario buena parte del recital.

La banda actual de Fages está compuesta por Clara Rodríguez en bajo, Cecilia Grammatico en batería, Lucía Rodríguez y Julia Arbós en guitarras y Paola Maiorana en sintes. Sin embargo, cada canción tuvo su formación propia: la cantidad de invitades y formaciones que tocaron con Fages sólo puede compararse con aquel emblemático show de Spinetta en Vélez en 2009. Un verdadero dream team de la escena under porteña.

La lista siguió con Perro Muerto, casi hermana de Hardcore Disnei en sus bajos sintetizados que aportan las notas disco de Épica y fantástica, y se le sumaron Piedra Marea Fuego (con ese único “te beso sobre fuego hasta que termine / este mundo y sepamos cómo sigue”) y La furia suave. El primer insert de su discografía previa fue el par AlbayaldeDibujo de rayo, de su segundo disco (Dibujo de rayo, 2015), infaltables en el repertorio de Fages. Lucy Patané había tomado el control de las guitarras y aportaba lo suyo en sintes Fradi Fradi Fradi.

Tu modo amable y Provincia, grabados en Épica y fantástica, habían formado parte del EP que Marina grabó junto a Los Arpones, su banda marplatense. Como nadie podía faltar, los músicos Antonio Savasta Alsina (guitarra), Ramiro Martinez (batería) y Martin de Lassaletta (bajo) subieron a darlo todo. A esta altura nos frotamos los ojos y comprobamos el estado de nuestras bebidas, dado que se veían tres guitarras, dos bajos y dos sintetizadores en el escenario. Flor Iribarne dio el presente en sintes.

Minutos después llegaría el tiempo para una edición deluxe de Las chicas de humo, con Patané en batería, Lu Martínez en bajo y una atigrada Paula Maffía acompañando en voces. Rock puro y duro para Llevame. “Lindo aquelarre te mandaste”, bromeó Benito Cerati, que subió para replicar Viva imagen, esa oscura pieza que apaga las luces de un disco resplandeciente.

Desde Madera Metal (2013) llegó una versión eléctrica de Acantilados, única visita al primer disco de Marina, que a esta altura rebosaba de alegría y agitación por su constante entrega. Todavía faltaba el lanzamiento del ¿ramo? de Dani Umpi, que compartió con la banda una versión impecable de la bella Barrio Infinito (“es lo bueno de encontrarnos / así el barrio es más grande / los amigos con sus casas siempre abiertas / siempre amables”) y el cover del ending de ¡Dragon Ball!, Romance te puedo dar.

El cierre de un recital que no tuvo descansos fue con Marilina Bertoldi en guitarras, quien la noche anterior fue despedida de su primer Teatro de Flores con el coro “el rock es de las pibas”. Por si quedaban dudas de eso, luego de despedir Épica y Fantástica con Aventuras, la fiesta cerró todas las invitadas sobre el escenario (se sumó en el epílogo Mene Savasta, coequiper de Kiki en El Tronador) para interpretar la clásica y poguera Lo mejor de mí. Claro que lo dio, ¿quedaban dudas?

 

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