Mar del Plata: En la lucha por la educación, los lápices siguen escribiendo

Julieta Morete
María del mar Rodríguez

María del mar Rodríguez

Escribo. Estudiante de teatro. Bailo en los semáforos. Amores: el feminismo, los fideos y el mate amargo.
María del mar Rodríguez

A 42 años de la Noche de los Lápices, Mar del Plata llenó sus calles de lucha bajo una constante consigna; la educación se defiende. Enterate más en esta nota.

Mirá, mirá como siguen escribiendo esos lápices. Cómo después de 42 años de esa madrugada de 1976, en un operativo que se llevó a estudiantes de la secundaria que reclamaban por el boleto estudiantil, siguen escribiendo entre asfalto, pizarrones, en las paredes de las instituciones educativas con riesgo que se caigan. Mirá cómo escriben sobre la calle Colón de Mar Del Plata, cortada una y otra vez durante estas semanas por un solo reclamo: “Esta lucha no se vende se defiende”. Mirá como llevan los nombres de les estudiantes que sufrieron en el cuerpo la historia de este país, mirá como les buscan en cada grito a quienes siguen desaparecides. Mirá como escriben la calle cortada para dar una clase pública, para debatirla, para bailarla, para jugarla con una pelota.

Julieta Morete

El viernes
pasado en la ciudad de Mar Del Plata, cargados esos lápices del Instituto 84 de Educación Física arrancaba un festival frente su escuela, ubicada al lado del Casino Central de Mar Del Plata, cerquita de la rambla, la costa, el hotel donde transcurre el encuentro Pre G20. Ahí cerca de las vallas en la esquina, la policía, estes estudiantes plantando el micrófono, interviniendo el espacio.

En el micrófono una voz arranca un poema: “Soy un susurro, quería ser un grito”, mientras transcurre la tarde de sol, hay susurradoras compartiendo versos al oído, cuentos colgados entre redes, una bandera con los días de toma del Consejo Escolar, estudiantes vestides de negro que bailan lento para ocupar el cemento, sus caras pintadas de blanco caen, se levantan, se mueven. Otro compañero camina entre elles haciendo un ruido de percusión. El ritmo avanza. Cuerpos laten. Se juntan. Se unen. Abrazo. Latido. Bajan cada vez más al suelo, pero juntas, juntos, juntes. Vuelven. Se levantan. Sonrisa.

Julieta Morete

Mirá por la ventana
Un cuento colgado entre las redes de un costado es leído por tres estudiantes del instituto. Habla de cómo en la televisión se decía una cosa, pero si mirabas por la ventana estaba sucediendo otra diferente.

La pelota gira por la calle cortada, una lectura sobre la noche de los lápices invita a la memoria, el ruido de bombos y cantitos se escucha de lejos. Es una marcha de la organización Votamos Luchar y personas autoconvocadas, que pasan con canto y rabia para dirigirse hacia la valla donde estaba ocurriendo la reunión del pre G20. Aplausos y pies se suman a ese camino, que culminó con un grito de disconformidad ante ese encuentro. Al retirarse, un militante de esta organización dio una charla explicando de que se trataba esa reunión: “Uno de los temas centrales son ‘negocios e inversiones’ y en los puntos de hoy hablarán del negocio agroalimentario” señaló entre otros aspectos en los que remarcó: “se están llevando millones que vienen de la mano de la fumigación”.

Julieta Morete

Noche y un poco de frío. Las bandas Semillas del Sonido y Flor de Monos acompañan con La música. Generan una vez más la unión en el baile. Estudiantes de este instituto, comparten:

Soy Franco, del instituto 84 de formación docente, estudiamos la carrera de educación física. Contando un poquito el proceso desde la primer toma del Consejo Escolar, nos surge primero antes de ella, la marcha convocada el 19 por Gascón y Mitre hacia el Consejo en reclamo, primero, del saneamiento de estructuras educativas, edilicias sobre todo y después pasó lo que más o menos saben. Por orden de las autoridades se fueron todos los laburantes del consejo, y quedamos solos ahí con todos los convocados en esa marcha. Se realizó una asamblea donde se decide la toma de la institución, y de ahí con el pasar de los días tuvimos una primer reunión con el director Marcelo Di Mario en donde no nos ofrece nada, nos dice que nos va a mostrar un Excel si desalojamos la institución. Movilizarnos de tal forma tomando ocho Institutos Terciarios, haciendo dos marchas históricas en la ciudad y toda esta movida de correlación de fuerza y presión política llevaron a que la próxima reunión ya no fue con el, sino con un abogado. Nos ofreció lo que pedíamos; un pliegue de reivindicaciones que esperamos de mínima. Después quedará en la comisión de seguimiento y en las comisiones de plan de lucha permanente de seguir por esas condiciones de máxima que reclamamos.

-En el cotidiano de la toma del Consejo, ¿cómo fue el fortalecimiento entre ustedes?

Julián: Empezamos a notar que necesitábamos organizarnos un poquito más de lo que era fuera del consejo y empezar a concientizar y a sacar algunas dudas que surgieron dentro del 84. Pasados unos días de la toma se había generado como un hermetismo de no estar al tanto de la situación. Nos propusimos movilizar mucho en lo que es el instituto y la convocatoria fue muy positiva. Se realizaron dos asambleas informativas en el mismo día en el consejo, que dio mucho fruto porque hubo mucha presencia del estudiantado y de los docentes. Se pudo debatir e informar la situación que se está viviendo en el Consejo, que dio también el pie para hacer una asamblea extraordinaria después dentro del instituto donde se llegó a tomar decisiones en colectivo que fue lo que le dio la fuerza después a la toma que se estaba organizando con los demás institutos y secundarios. El fortalecimiento se dio a través de la toma y de poder transmitir un mensaje a personas que quizás no estaban tan al tanto de lo que estaba pasando.

-¿Y la toma de 24 horas que hicieron acá en el Instituto?

Julián: Al margen de todo el contexto -que obviamente es complicado- desde lo que es la institución fue muy nutritiva. Había muchos estudiantes que venían con lo que fue la participación de la toma, y muy organizados. Al otro día se realizó una clase abierta en las puertas del instituto  con participación de los docentes y se culminó con la marcha a la municipalidad. El instituto se dejó en óptimas condiciones. Fue consensuado con los directivos y con todo el personal que está en la institución. 

-Fueron dos semanas intensas de muchas marchas, clases públicas, tomas… ¿Cómo lo sintieron?

Franco: Lo sentimos como una construcción, yo esto lo vivo como una formación docente también, vemos la bandera a diario de “docente luchando también está educando”. A nosotros, formarnos en este contexto de lucha, nos hace un poco cuesta arriba el contexto educativo, decidir la continuidad pedagógica y seguir parciales y finales para rendir, pero sentimos que estamos en el camino correcto. Sentimos que hay que poner el cuerpo ahora, no importa el desgaste. No solo hablamos de crecimiento personal sino también nuevos vínculos, una nueva organización colectiva que no existía, que nunca estuvo formada, una coordinadora de terciarios a este nivel de organización y lo de secundarios también. Lo vemos muy fructífero y muy productivo.

Comenta

Print Friendly, PDF & Email