Macri y la policía, ¿la construcción de un futuro?

Foto original, La Nueva
Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Editor de Análisis Político y Social en #Corriendo La Voz | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

Mauricio Macri se hizo presente en el acto del ‘Día de los Policías Federales Caídos en Cumplimiento de su Deber’ y en su discurso volvió a nombrar a las fuerzas de seguridad como parte fundamental de su proyecto de país. Continuidades y rupturas de los discursos actuales con aquellos del Kirchnerismo y el rol de Patricia Bullrich se unen en este análisis que hacemos desde Corriendo La Voz.

Los diversos actos públicos de las fuerzas de seguridad han sido, históricamente, una oportunidad para bajar una línea en cuanto a la doctrina de seguridad para los diferentes oficialismos. A su vez, suelen ser oportunidades para crear vínculos entre los gobiernos, las fuerzas, sus familias y crear discursos de unión. En muchos casos, por ejemplo, sirve para difundir un mensaje interno que suele orbitar en el ‘no están solos’, una suerte de ofrenda de paz y unión para evitar la política de  “parálisis” o “brazos cruzados”, a la que suele hacer referencia Patricia Bullrich.

“¿Sabés lo que termina pasando? Uno no sabe la cantidad de veces que [los policías] no actúan pero yo lo escucho todos los días”, sentenció la ministra en marzo del corriente año, haciendo alusión a un supuesto miedo de las fuerzas para accionar ante el delito, por el castigo social y judicial. En estos términos, el presidente Mauricio Macri aprovechó el acto en homenaje a los policías fallecidos durante este año para volver a poner el foco en la doctrina de seguridad de su gobierno:  “lo están haciendo muy bien, se nota un enorme cambio en estos dos años y meses y quiero decirles que como presidente voy a estar comprometido para seguir dando todos los recursos que necesiten porque esto es una batalla que tienen que ver con nuestro futuro, con nuestra felicidad, con nuestra tranquilidad” indicó.

 

Continuidades y rupturas

Si bien no vamos a analizar la doctrina de seguridad del Kirchnerismo (¿quién pudiera hacerlo sólo en un par de párrafos?), sí vamos a tomar dos puntos de los últimos años de su gestión que se enmarcan en una política represiva y discursiva con similitudes con respecto a la actual (por lo menos una mayor similitud en comparación a una primera etapa del FpV). Esta ‘segunda etapa’ se enmarca y puede reconocerse bajo una de sus figuras más polémicas, Sergio Berni y un recrudecimiento de la represión, acompañado de la situación económica más apremiante del Kirchnerismo desde la re-composición institucional post-crisis del ’98-2001. 

Este proceso implicó un uso de los actos y espacios de las fuerzas con el objetivo antes mencionado: el de incorporar discursivamente a las fuerzas represivas como un factor esencial de la construcción del ‘país’ y la gobernabilidad. Cristina Fernández de Kirchner encabezó el mismo acto al que hacemos referencia de Mauricio Macri pero en el año 2009 y el discurso denota una similitud esclarecedora.

En el mismo, Cristina estuvo acompañada de Julio Alak, Julio De Vido, Amado Boudou y el – en ese entonces- Jefe de la Policía Federal Argentina, Néstor Valleca. Sin embargo, quien se llevó todos los laureles – y críticas desde las facciones ‘progresistas’ dentro de la alianza que gobernaba- fue Aníbal Fernández, quien se encargó de dar el discurso. “Siempre duele la muerte, pero mucho más la de aquellos que cayeron defendiendo al otro, cuidando al otro” sentenció quien fuera el candidato del Kirchnerismo para la gobernación de la Provincia de Buenos Aires en las elecciones que impulsaron al Macrismo a hacerse cargo del ejecutivo. Pero las críticas llovieron cuando expresó, “(…) ahí es donde se comprende el principio cristiano más profundo, que es cuando se está otorgando lo máximo que se tiene y lo máximo que se puede hacer y es donde nosotros nos encontramos, los defendemos y los honramos porque sentimos, entonces, que el esfuerzo de armar una patria entre todos no ha sido en vano, que la parte que le ha tocado a una institución como la Policía Federal o las fuerzas de seguridad de saber poner el cuerpo para que pueda existir una sociedad ordenada ha estado en manos de los que tenía que estar”.

Uno de los representantes más cabales del giro represivo del Kirchnerismo es, a su vez, quien encabezó su lista en el 2015, Daniel Scioli. El actual diputado fue quien desfilaba orgulloso durante sus entrevistas televisivas y radiales ufanándose de ser el gobernador que más policías sacó a las calles en la historia del país.  En abril del año electoral y, durante un acto de egreso de las policías locales, explicó “están haciendo historia”, mismas palabras que hoy utiliza el Macrismo.  

Esa campaña se vio atravesada fuertemente por los números de crecimiento de las diversas fuerzas de seguridad (superados ya los motines policiales del 2013). “Realizamos la mayor renovación cuantitativa y cualitativa de la historia de la policía de la provincia de Buenos Aires (…) noventa y cinco mil policías” se enorgullecía de declarar Scioli durante el debate presidencial.  Los datos expresados son cercanos a la realidad: del 2005 al 2015 la cantidad de personal policial (bonaerense y local) casi se duplicó. El Decreto de Emergencia de Seguridad del 2014, a su vez, apuró los trámites para sacar a las y los proyectos de policías a la calle. Ese mismo año se inscribieron 25.000 personas y egresaron otros 10.000, mientras que volvían a sus funciones policías retirados y se achicaba el proceso de formación de los y las ingresantes (en algunos casos llegando a ser de seis meses). 

Este aumento, sin embargo, fue denunciado por el CELS como una medida de mera prevención situacional y, la realidad demostró que, aunque las calles se minaban de policías, el delito continuaba en ascenso (registrados y no registrados). De aquí parte lo que comienza a gestarse como las nuevas formas de encarar el ‘delito’ en el Macrismo, las “nuevas reglas” o la “nueva política” a la que hace referencia con constancia Patricia Bullrich.

Nueva gestión, nuevas políticas

La doctrina de seguridad del PRO es un tema que venimos analizando seguido. Si bien la primera apuntada es Patricia Bullrich, los y las funcionarias del Macrismo han demostrado con asiduidad que la ministra no está sola. Mauricio Macri no desperdicia ninguna oportunidad que tiene para apoyar a Bullrich y las políticas impulsadas. “Voy a batallar lo que en algunos momentos ha parecido una naturalización de la muerte de un policía” explicó el presidente en el acto en Conmemoración del 2017.

Este lunes 2 de julio se llevó adelante el acto del “Día de los Policías Federales caídos en cumplimiento de su deber” en la Plaza de las Américas. Mauricio Macri se hizo presente junto a Bullrich y otros funcionarios y funcionarias para homenajear a los 28 oficiales que fallecieron durante el último año. El presidente aprovechó la ocasión para continuar con la línea aquí actualizada y dejarle en claro a la Sociedad y las fuerzas que el camino es mediante su rol activo y constante: “Quiero decirles que no hay argentino que no lo reconozca y lo agradezca porque es uno de los grandes compromisos que hemos asumido en esta transformación del país, enfrentar la delincuencia y especialmente al narcotráfico. Y lo están haciendo muy bien, se nota un enorme cambio en estos dos años y meses y quiero decirles que como presidente voy a estar comprometido para seguir dando todos los recursos que necesiten porque esto es una batalla que tiene que ver con nuestro futuro, con nuestra felicidad, con nuestra tranquilidad.

El oficialismo se ha encargado de dejar su punto de vista más que claro: la lógica de seguridad se esgrime en términos de clasismo y la supuesta existencia de un ciudadano ‘correcto’ en clara oposición a uno ‘incorrecto’, ambiguo y cambiante. Cómo el discurso de Mauricio Macri viene a recrudecer las lógicas anteriormente debatidas, puede comprenderse mejor si son leídas con las declaraciones de la Ministra de Seguridad. Durante una entrevista en marzo del corriente año en Radio Nacional, Patricia Bullrich amplió la explicación de esta doctrina – aunque evita llamarle así- y la diferenció, en sus palabras, con aquella que llevó adelante el Kirchnerismo. A su vez, podría adosarse y acompañar la comprensión del de Macri: “Nosotros lo que estamos planteando que no puede suceder es que cuando un policía actúa en cumplimiento de su deber sea llevado preso como si fuera un delincuente, cuando hizo una acción legal (…) lo que se alentaba antes [con el Kirchnerismo] es que si una persona estaba armada y tiraba la policía se justificaba. Un policía muerto a nadie le importaba (…) Cuidamos a la policía para que cuiden a la gente y somos duros cuando se excede en cualquier aspecto. Pero no los dejamos solos, eso no es una doctrina, eso es hacer las cosas bien simplemente”.

No es la intención de generar un debate de rupturas y continuidades porque sería imposible hacerlo en tan pocas palabras, pero sí comprender algunas de ellas en determinados momentos y el uso de actos policiales y de fuerzas represivas para objetivos similares. El Macrismo, por su parte, continúa firme en convalidar su doctrina: las nuevas reglas del juego explican que sin represión no hay ajuste.

 

 

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