Luego de 13 años, finaliza el primer juicio por el caso de Paulina Lebbos

Bianca Coleffi

Bianca Coleffi

Estudiante de Historia y Comunicación Social. Colabora en Corriendo La Voz y Rock and Ball.
Bianca Coleffi

A más de un año del inicio del Juicio Oral, hoy se conocerá la sentencia de cada uno de los involucrados del asesinato de Paulina Lebbos. Hay un imputado como “participe secundario” del crimen, y existen seis funcionarios imputados por “encubrimiento agravado”, de los cuales se espera al menos 6 años de condena.

Hoy finalizará una etapa que lleva 13 años de camino, con varias piedras en él, pero con la imagen de un héroe: Alberto Lebbos, quien todos los martes, en las marchas en contra de la impunidad, se hace presente en la Plaza Independencia de la provincia de Tucumán para exigir justicia por su hija, Paulina.

Ya pasaron 13 años de la desaparición de Paulina Lebbos, una joven de 24 años, estudiante de Comunicación Social, que, como tantas otras, salió a bailar una noche con sus amigas y nunca volvió a su casa. Madre de una hija, Victoria, y con una ex pareja a la que vería esa noche luego de subirse al taxi, que nunca llegó a destino. Paulina fue encontrada  el 11 de marzo, en la localidad de Tapia, muerta, y estrangulada.

La causa fue un emblema para toda la Provincia de Tucumán. No solo por la complejidad del caso en donde se encontraron grandes maniobras de encubrimiento por parte de funcionarios del gobierno y  fuerzas de seguridad, que imposibilitaron la resolución del caso. Sino también porque a partir de allí, el pueblo tucumano sufrió grandes cambios en la Provincia. A raíz del caso Lebbos surgió la polémica “Ley de las 4 AM”, medida que ordena a los boliches y a los bares a cerrar a esa hora. A su vez, se unificaron las licencias de taxis y remises a través del Sistema Único de Transporte de Pasajeros (Sutrappa), por las graves irregularidades que se observaron en la investigación del caso.

La investigación sufrió graves inconvenientes a la hora de ponerse en marcha cada una de las hipótesis que surgían con respecto al caso. La más trascendente fue la llamada “hijos del poder”, en la cual señalaba la participación de hijos de funcionarios involucrados.

Pericialmente fue comprobado que la causa de muerte del femicidio de Paulina fue por asfixia de estrangulamiento manual. Un asesinato del cual no se conoce la identidad de sus victimarios, aunque existe un detenido, Roberto Gómez, acusado de ser participe secundario del crimen, al comprobarse un cambio de chips de su celular con el de Paulina, unas horas luego de la desaparición de ella. A su vez existen seis funcionarios que participaron del encubrimiento del crimen: Eduardo di Lella (ex secretario de Seguridad), Hugo Sánchez (ex jefe de Policía), Nicolás Barrera (ex subjefe de la fuerza), Héctor Brito (ex jefe de la Unidad Regional Norte) y Waldino Rodríguez (ex policía de Raco).

El caso Lebbos sirvió como sube y baja para todos aquellos que ninguneaban la resolución de éste. Hubo cambios, renuncias, y diferentes fiscales a lo largo de éstos 13 años de incasable búsqueda de justicia. En 2006 el fiscal Noguera fue removido de la causa, y Carlos Albaca fue quien tomó el mando de la investigación, manteniéndola paralizada desde ése mismo año hasta el 2013, siendo removido de la investigación y quedando a cargo Diego López Ávila, con quien se vuelve a reconstruir el caso de Lebbos hasta el día de hoy.

Éste día es fundamental en los corazones de la familia de Paulina. Significa el cierre de una etapa, para comenzar otra. “Todos creen que acá se termina todo, pero no. Lo que acá finaliza es una etapa, quizá la más ardua. Pero esto sigue. Esperamos que los jueces ordenen otras investigaciones para saber qué pasó con Paulina. Son algunos de los asesinos los que están ahí, pero Gómez no participó solo, hubo otros. En algún momento se impondrá la verdad. Queda el juicio al segundo fiscal, (Carlos) Albaca, y nosotros vamos a impulsar las causas por falso testimonio, que son más de 20, es gente que formaba parte de esa estructura», dice Alberto Lebbos, el padre de Paulina.

El caso de Paulina fue uno de los casos históricos, más ensuciados y entorpecidos por la Justicia, la Policía y los involucrados en la Investigación, que llevó a graves maniobras de encubrimiento, como la alteración de las actas de procedimiento, el adulterado de las planillas de ingreso y egreso de vehículos en la zona de rastrillaje, y las amenazas a importantes testigos del caso (como los dos jóvenes que encontraron el cuerpo sin vida de Paulina, antes que la policía, la cual mintió con respecto al hallazgo de éste). Al mismo tiempo, gran parte de la evidencia genética presentó irregularidades que imposibilitaron darse a conocer datos claves en el proceso de investigación.

Pasaron 13 años, 131 audiencias, 200 testigos, 32 careos, 25 acusados, 8 hipótesis, y el único que nunca se movió de ahí, fue Alberto Lebbos, con su familia, y toda la organización que logró construir en memoria de su hija y de todas las pibas que nunca volvieron. Y que Alberto exige, pide y grita justicia por todas ellas, particularmente por una a la que besó por última vez hace 13 años atrás. Y cuando la vuelva a encontrar, espera besarla nuevamente, y que ese beso por fin tenga el sabor de justicia.

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