Ley de Semillas: luchar por la vida en La Plata

Laura Reyes

Laura Reyes

Fotografa at Corriendo La Voz
Docente, feminista, amante de las aves y la naturaleza. Viva la lucha de las mujeres y la clase trabajadora. [Somos las nietas de todas las brujas que nunca pudiste quemar]
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Este 26 de febrero se realizó en la ciudad de La Plata la primera “ronda de los martes” convocada por el Movimiento Agroecológico local con el objetivo de hacer visible y fortalecer la lucha por la soberanía alimentaria, denunciando el agronegocio y rechazando la modificación de la ley 20.247 que impulsa el gobierno nacional. La contrapropuesta que busca promover el Movimiento Agroecológico de La Plata junto a otras organizaciones es un modelo de producción agroecológica sin utilización de venenos que permita el libre uso y circulación de las semillas.

En el marco de la Semana de Acción por la Soberanía Alimentaria Contra la Ley Bayer-Monsanto de semillas, la jornada comenzó pasadas las 16 con la instalación de un espacio de difusión e intercambio de semillas en el centro de la Plaza Moreno. Allí, pudimos conversar con con una integrante del Movimiento Agroecológico de La Plata, quien nos habló sobre la organización, nacida al interior de la Facultad de Agronomía, con el fin problematizar sobre el modelo que se reproduce en esa casa de estudios. “El Movimiento empieza dentro de Agronomía con la idea de generar corrientes de pensamiento y acción diferentes a lo que se implanta ahí, que es el modelo más crudo de agricultura extensiva. Empezaron a reunirse, a hacer rondas, a hacer asambleas, para empezar a hablar sobre lo que ni se hablaba, que es que se está fumigando acá al lado, en el cinturón (frutihortícola de La Plata), y sobre el modelo del agronegocio que avanza en Argentina y está muy instalado”, nos relató. Asimismo, sobre la modificación de la ley 20.247, la miembra nos comentó que “la reforma de la ley de semillas es ingeniada por Bayer-Monsanto, que son dos empresas que se unieron y están moviendo la reforma de la ley que les permite patentar semillas y perseguir el uso propio de la semillas. Pretenden empezar a restringir el uso y patentar ‘mejoras’ en las semillas. ‘Mejoras’ muy entre comillas, porque las semillas las hemos ido mejorado como humanidad hace millones de años con la agricultura”.

La modificación de la ley de semillas, impulsada por Cambiemos y multinacionales del  agronegocio transgénico, había obtenido dictamen de comisión el 13 de noviembre de 2018 pero  no pudo ser tratada en la Cámara de Diputados, debido a la fuerte movilización de sectores campesinos junto a  organizaciones sociales y políticas, indígenas, ecologistas y sindicales, sumado a que la alianza gobernante no logró obtener el apoyo de diputados de otros bloques. Según los dichos en varios medios de comunicación por parte del titular de la Comisión de Agricultura y Ganadería de Diputados, Atilio Benedettiel gobierno volverá a insistir con el tratamiento de la reforma durante los primeros meses de este año, antes de las elecciones presidenciales.  Sin embargo, la lucha de diversos sectores que exigen que la modificación no sea aprobada sigue firme y se han redoblado esfuerzos para difundir la problemática y alertar a la población sobre las consecuencias que traería ese cambio en la ley.

Durante la jornada en Plaza Moreno, se debatieron los puntos más relevantes sobre los que se fundamenta el rechazo a la modificación de la ley 20.247. Entre ellos, se mencionó que ésta pretende imponer el derecho de propiedad intelectual sobre las semillas, fomentando de esa manera la apropiación de semillas criollas y nativas por parte de corporaciones y desconociendo el trabajo desarrollado por miles de años por las comunidades campesinas e indígenas sobre las mismas. Así, restringe el uso propio de semillas; evita que los productores y productoras las guarden, intercambien y mejoren; y otorga su control a grandes grupos económicos como Bayer-Monsanto, Dow-Dupont o Chemchina-Syngenta. Además, beneficia a los grandes productores agrarios mediante subsidios estatales, ya que aquellos que compren semillas fiscalizadas podrán deducir de su impuesto a las ganancias una vez y media el precio que paguen por la semilla.

Estas críticas, junto con otros temas vinculados a la agroecología y la soberanía alimentaria, fueron discutidos y socializados antes del comienzo de la “ronda de los martes”, en un conversatorio que enriqueció a todes les presentes y permitió el intercambio de ideas y experiencias variadas, ya que contó con la presencia de representantes de  diferentes sectores, incluyendo una integrante de EMISA, el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental del área de extensión de la Facultad de Ciencias Exactas. Luego del debate, ya pasadas las 19, se dio inicio a la ronda: una caminata alrededor de la plaza durante la que se repartieron folletos, se levantaros carteles y banderas y se cantaron consignas alusivas. Entre las más escuchadas: “Vecino, vecina no sea indiferente; cuando nos fumigan envenenan a la gente” y “No queremos ser pueblos fumigados, hay alternativa: agroecología”.

Esta “ronda de los martes”, junto con las demás acciones que vienen llevando adelante diferentes sectores que se definen a favor de la agroecología, ponen de manifiesto que el debate agroecología versus agronegocio nos afecta a todes. Sin importar cuanto contacto tenemos, o creemos tener,  en nuestra vida diaria con el campo y sus problemáticas, la semilla es la base de nuestros alimentos. Por eso,  las políticas que se desarrollen en torno a ella, afectan directamente nuestra calidad de vida, definiendo algo tan esencial como qué comemos, qué características tiene nuestra comida y cuánto pagamos por ella. En definitiva, la dicotomía agroecología-agronegocio se devela como la pugna entre la salud y la enfermedad y, al final, entre la vida y la muerte.

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