Los Espíritus y otro caso de abuso: Se va cayendo la cultura patriarcal y machista en el rock

Rodrigo García Matú

Rodrigo García Matú

Padre de dos hijas | Periodista | Amo la música y lloro en los recitales | la birra bien helada |Aborto legal, seguro y gratuito.
Rodrigo García Matú

A raíz de las denuncias de abuso a Maxi Prietto y su posterior desvinculación de Los Espíritus, se vuelve a abrir el debate sobre cuál es la postura a tomar por los diferentes actores de esta triste realidad. ¿La banda acaso no sabía de estos comportamientos? ¿Realmente hay sinceridad en las medidas tomadas o es simplemente una manera de no quedar pegados mediáticamente con la acusación? ¿El público es capaz de bajar del pedestal a su ídolo y entender lo grave de la situación?  Muchas aristas para una situación que cada vez se visibiliza más seguido en el ámbito del rock nacional.

El mundo del indie se vió convulsionado por varias denuncias anónimas que circularon en Facebook señalando a el líder de Los Espíritus de tener comportamientos abusivos sobre varias mujeres. El hecho de que sean anónimas no cambia su nivel de gravedad. Sin embargo,  es el gran argumento con el que los abusadores y sus defensores tratan de minimizar la situación; ignorando lo difícil que es para un piba denunciar pública y legalmente una situación de sufrimiento a la que se vió sometida por alguien a quién consideraba un referente.

La actitud tomada por Los Espíritus fue polémica y dejó a más de uno con bronca e indignación. La banda tenía planeado dar dos conciertos en Niceto (1 y 2 de marzo). A pesar de que las acusaciones habían sido publicadas durante esa misma semana los liderados por Maxi Prietto dieron el primer show pero a su a vez, y sorpresivamente, ofrecieron devolver el dinero de las entradas a las personas que decidieran no ir. ¿Quisieron tantear al público, y ver si podían ignorar las acusaciones?  Al parecer el grave hecho no pasó desapercibido durante el recital y el sábado al mediodía anunciaron en Facebook la cancelación de la segunda fecha y la desvinculación del cantante. Horas más tarde mediante otro comunicado transmitieron su gran “consternación” por el momento que estaban pasando, borraron la publicación anterior e insinuaron que se mal interpreto la expulsión de Prietto, ya que en realidad la salida fue de común acuerdo.  Los Espíritus subestimaron a sus fans, se comportaron con tibieza, poca empatía y no quisieron ver mas allá de las consecuencias que podían tener como banda. Repudiable.

Del otro lado de las redes, otra publicación generó polémica:”Che, no me jodan que acusaron de abusador a otro miembro de una banda de rock independiente argentina que tocó en Plaza de Mayo bancando causas populares y en contra de este gobierno…?”  Aunque no se pueda creer Ariel Minimal, cantante y líder de Pez, cree que hay un complot político contra su banda (El baterista Franco Salvador fue acusado de abuso) y Los Espíritus por “defender” causas populares. No hay mucho por decir con respecto a este papelón, pero rescataremos una respuesta a esta publicación por parte de Flopa Lestani, gran artista y ex compañera de Minimal: “Definitivamente perdiste la vejiga natatoria”.

En última instancia, está el público y es aquí donde las denuncias toman otra dimensión. A pesar de que hay varios mensajes apoyando a la banda simplemente por ser una denuncia anónima, gran parte de sus seguidores y el público en general logra entender lo grave de la situación generando la conciencia social necesaria para que estas situaciones se visibilicen más, logrando un repudio inmediato. Con respecto a esto, el viernes pasado Las Vin Up editaron su nuevo tema Violines que de alguna manera resume este momento por el que está pasando el público y su relación con la música: “Si separas la obra del artista, donde es que quedó toda tu empatía”.  Clarísimo.

Afortunadamente, el feminismo ayudó a visibilizar y generar conciencia sobre situaciones que antes naturalizábamos y que no deben pasar más. Todavía hay mucho camino por recorrer, tanto para las bandas que deben comprometerse más desde su actos; como para el público que debe aprender a cuestionar y analizar a sus ídolos más allá de la obra. Hay situaciones y comportamientos que no se deben permitir nunca más. Tal vez la frase “matemos a nuestros ídolos” no esta tan desacertada después de todo.

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