#LadoNerd ¡Wubba lubba dub-dub! : La escuela de Rick and Morty

Maira Romero Santucho

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Colaboradora en Corriendo La Voz
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¿Qué te parece este vehículo volador, Morty? Lo construí con piezas que encontré en el garaje” comienza a decir un viejo ebrio con pinta de científico y un poco de vómito en la boca. “Es increíble, Rick ¿está es la sorpresa?” pregunta ansioso, entre dormido y desorientado, un chico que parece tener unos doce años. “Morty, tuve que… tuve que… tuve que construir una bomba. Tuve que crear una bomba, Morty” remata el Viejo entre eructos,  mientras maneja el vehículo volador con una botella de alcohol en la mano.

Los primeros treinta segundos de Rick and Morty se revelan caóticos e impredecibles, con una animación noventera que rememora los clásicos videos como Paranoid Android de Radiohead, pero con ese delirante tono 2000yalgo, donde casi todos los límites de lo correcto/incorrecto ya han sido superados por series como Family Guy, Pollo Robot, Ren and Stimpy o hasta los propios Simpsons. En efecto, es difícil que después de todo ello algo nos sorprenda.

Sin embargo, la humanidad demuestra que todavía quedan largas cuotas de genialidad por conocer. Rick and Morty tiene un argumento simple: un abuelo científico con problemas con el alcohol que vuelve con su familia, unos treinta o cuarenta  años después de haberla abandonado,  y sale de aventuras con su nieto, el cual tiene una inteligencia muy inferior a su abuelo, probablemente porque toda su capacidad neuronal la utiliza para pensar en sexo. No obstante, su falta de intelecto es compensada con cierto coraje que va tomando en cada desventura.  Por supuesto que las peripecias no transcurren en un mundo como el que conocemos. Rick tiene acceso a otras dimensiones y parece ser uno de los únicos seres en la tierra que conoce del tema, aunque en este universo nadie se sorprende demasiado cuando extraterrestres circulan entre humanos.

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Rick and Morty fue creada por Justin Roiland, un tipo muy copado que, increíblemente, le pone la voz a ambos personajes y a unos cuantos más como Limón Agrio de Hora de Aventura, y que venía realizando unos cuantos programas demenciales que no contaron con la misma suerte que R&M. Roiland se juntó con Dan Harmon, un guionista famoso por hacer una serie llamada Community y al que Adult Swim, esa cadena hermosa que decidió darle espacio a las animaciones para adultos, le pidió un show animado de treinta minutos. Roiland ya había creado un prototipo de este abuelo y su nieto, pero el original parodiaba a Back to the Future, de hecho se llamaba Doc and Morty.

Por suerte la referencialidad típica de nuestros tiempos a películas o modas de los 80’s y 90’s no toma demasiado protagonismo en la serie y la convierte en un contenido novedoso y fresco. Con el suficiente contenido bizarro y descolocado para resultar entretenida, pero con una profundidad propia de los adultos con problemas existenciales. La relación que construyen abuelo y nieto es de lo menos tradicional, ambos son capaces de abandonar al otro a la primera complicación, sin embargo no lo hacen. ¿Por qué? Tal vez ni los personajes lo entiendan. Si bien Rick es capaz de dejar a la familia a su suerte en una dimensión en la que son comidos por sexuales y violentos monstruos Cronenbergianos, Morty, por su parte, también lo hace pero con un poco de culpa y traumas mediante.

Y aquí llegamos al punto clave de R&M: la filosofía detrás. Ellos viajan a través de realidades alternativas, conocen mundos que el ser humano no puede concebir y además se conocen a sí mismos, y a otras versiones de su familia, en muchos deben ver morir o matar con sus propias manos a esa familia de otra dimensión o a sí mismos. Estas experiencias hacen que los personajes vayan forjando un carácter ansioso en el que nada realmente importa, porque no somos únicos e irrepetibles, la tierra no es el centro de nada y somos menos que un punto en una galaxia de la que desconocemos la gran mayoría de las cosas. Tratar de vivir por un objetivo y no aceptar la existencia (y lo dolorosa que es) nos puede terminar convirtiendo en un Meeseek, un ser creado con un propósito específico capaz de cualquier cosa para lograrlo, una vez logrado el objetivo su existencia deja de tener sentido.

Rick and Morty interpela a los jóvenes adultos que no queremos convertirnos en meros meeseks,  grises, burócratas y oficinistas que vienen a cumplir con un cometido en el mundo. Venimos a hacer lo que se nos cante y en la dimensión que podamos, eso sí, con el tiempo no jodamos.

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