#LadoNerd Paprika: ¿el origen de “El Origen”?

Gabriela Krause
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Periodista | Escritora | Poeta, feminista y militante de causas que se presumen perdidas. ¿Dónde está Santiago Maldonado?Contacto: genero@corriendolavoz.com.ar / breveeternidad@corriendolavoz.com.ar
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La película sobre los sueños dirigida en 2010 por Christopher Nolan abrió el juego a diversos interrogantes y puntos de vista, lo que parece inevitable si tenemos en cuenta la complejidad de la trama. En #LadoNerd te invitamos a compararla con Paprika, el animé japonés dirigido por Satoshi Kon en 2006 que habría inspirado Inception o El Origen, una joya de la pantalla grande.

Cuento con los dedos de una mano a las personas que conozco y que me consta que no vieron El Origen. De ésas, no necesito ningún dedo para señalar a las que afirman que no les haya gustado la película, y es que Nolan demostró, como tantas otras veces, que sabe cómo mantener al espectador en vilo, volviéndolo un cómplice que no puede desentenderse de la trama porque si se descuida se rompe el hechizo, deja de formar parte. Con Paprika es más complejo. Nuestro cine occidental no cuenta con tantos recovecos para el animé en cuanto al público más “común”, las películas orientales suelen llegar a nosotros como adaptación, incluso a veces no llegamos a enterarnos y abrimos los ojos como platos cuando nos cuentan acerca de la idea y de cómo nació. Así, queriendo meterse de lleno en el universo de Inception, cualquier desprevenido puede chocarse con el animé de Satoshi Kon y es difícil que no sienta curiosidad, que no quiera conocer el universo que inspiró ese otro universo donde habitan Ellen Page y Di Caprio.

Lo primero que viene a mi mente cuando pienso en las diferencias entre ambas películas es una cuestión casi de gusto: mientras que El Origen, cuando la vi por primera vez, me pareció de una excelencia estructural casi innegable, Paprika me dejó maravillada por otro tipo de excelencia, la de la visual. Las dos son joyas. Las dos abordan la temática de distintas maneras, ambas interesantes. Pero una le gana a la otra y viceversa cuando ponemos frente a frente la estructura vs. la imagen. Mientras que Nolan nos adentra inexorablemente en un mundo ficticio y nos explica punto por punto cómo funciona ese universo, Kon nos somete a una mamushka cinematográfica donde un sueño abre otro sueño y otro sueño y así es que, de golpe, las imágenes pasan vertiginosamente de una a otra sin tregua.

En cuanto al argumento, la similitud fundamental radica en que ambas se centran en la entrada a los sueños de otra persona a través de un aparato, mientras que la mayor diferencia aparece a la hora de conocer el por qué. En Paprika los fines son psiquiátricos: se busca, a través de un tratamiento revolucionario, curar al paciente. En Inception, un grupo de hombres que entra a los sueños para robar ideas, cambia a un propósito más soberbio y se dispone a planear la implantación de ideas en el inconsciente ajeno. Las tramas vuelven a ser similares en cuanto al peligro: en cualquiera de las dos la exposición prolongada al tratamiento puede volverse en contra del usuario del aparato.

Al ser ambas películas distintas en cuanto a las motivaciones, es inevitable que bifurquen en lo que sigue. Si bien ambas son buenas, cabe destacar que, mientras el guión de Nolan cuenta con una precisión que es habitual en él, el de Kon se deja volar un poco más y es así que deja partes sin conectar y concluye en un final un poco menos claro y tal vez incluso apresurado. Esto no la desmerece, sigue siendo todo un viaje en cuanto a lo visual y tiene un hilo que atrapa desde el comienzo, incluso diría desde los títulos, donde se muestra como un adelanto el tremendo pasaje al inconsciente fantástico que es. Empieza al palo y sigue así hasta el final y te mantiene atento porque ni los protagonistas están seguros jamás de si están soñando o están despiertos, circunstancia que los deja en jaque y al borde de la muerte en varias ocasiones. Otro punto en común es esa línea o frontera entre lo real y lo onírico: ambas culminan sin dejar demasiado claro qué es real y qué no, dejando al espectador siempre en vilo y siempre queriendo comentar sus ideas, intentar encontrarle el sentido.

Después, hay similitudes estéticas, escenas que parecen guiños. Pero mejor, dejo hablar a las imágenes:

paprika

Hacerle honor a estas películas se torna difícil queriendo evocarlas con palabras porque realmente cargan un contenido que hace que hablen por sí solas. No me queda más que recomendar al lector que las vea. Si bien cuento con que Inception es un film que está al alcance de la mano, Paprika es otro que no solemos encontrar tan a menudo y la verdad es que vale la pena tomarse el tiempo de buscarlo y de mirarlo. Los amantes del animé ya lo sabrán, pero recomiendo sobre todo al lector un poco escéptico del mismo animarse, un poco porque yo, escéptica, disfruté mucho de haberlo hecho y otro poco, por qué no, porque puede abrir la puerta a todo un mundo cinematográfico al que no estamos habituados por acá.

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