#Literatura Ted Chiang: El escritor detrás de ‘La llegada’

    Pablo Castro

    Pablo Castro

    Redactor at Corriendo La Voz
    Vivo en Mar del Plata. Licenciado en Psicología. Coordino un taller literario en una institución de salud mental de Mar del Plata. Codirector de la revista PSUM. Mi libro Carne de Aleph fue publicado en enero de 2017 por Peces de Ciudad ediciones.
    Pablo Castro

    La llegada -película dirigida por Denis Villeneuve y escrita por Eric Heisserer– se estrenó en 2016. Pero, ¿Cuál es el libro que dio origen a esta producción? ¿Quién es el autor detrás de esta historia sobre una lingüista que debe comunicarse con alienígenas? 

    Como mencionábamos, la película gira en torno a Louise Banks, una lingüista contratada por el gobierno norteamericano para establecer canales de comunicación con unos alienígenas recién llegados a la Tierra. La llegada muestra enseguida su solidez argumentativa, desde la historia personal de Banks, pasando por la rigurosidad científica de los temas abordados, hasta la poética en cada escena. Tan así que algunos críticos encuentran una continuidad con clásicos de la ciencia ficción como 2001: Una odisea en el espacio.

    Así como en el film mencionado la pluma que estaba detrás era la de Arthur C. Clarke, muchos se preguntaron quién era el autor del libro que inspiraba a La llegada. Más de uno lo googleó, fue a la librería amiga y se anotició de que allí nada tenían de Ted Chiang, el escritor de la nouvelle La historia de tu vida, en la que se basa la película de 2016. ¿Cómo puede ser que no esté en las librerías argentinas?

    Llegué a Chiang mediante un archivo en PDF, gracias a Francisco Costantini (editor de Letra sudaca). Corría el 2013 y yo escribía un cuento (Las bitácoras clínicas de Brian Golsky, el cual está en mi libro Carne de Aleph). Cuando se lo pasé a Costantini, me sugirió leer justamente La historia de tu vida. Pero ya que estaba, leí toda la compilación de Chiang que incluye ocho relatos bajo ese título. Una compilación que, de entrada, te sumerge en una ficción especulativa, con permanentes giros y torciones en las historias. Y, además, un cuantioso cuidado por el lenguaje.

    Las historias funcionan, entretienen y generan muchos interrogantes al mismo tiempo que están bien escritas. Sin el ánimo de un compulsivo spoileador, veamos de qué se trata La historia de tu vida.

    El primer relato es La torre de Babilonia, escrito en 1990. Aquí los ambientes y los giros en la historia nos remiten a autores como Kafka y Borges. El relato piensa cómo habrá sido la vida de los constructores de la afamada torre: sus vínculos, la ingeniería que usaron. En este primer relato, encontraremos algo que Chiang utilizará en más de una oportunidad: los mitos religiosos son puntos de partida para transformarlos mediante la ciencia sin descuidar nunca la historia de cada personaje.

    Dividido entre cero es la segunda historia de la compilación y data de 1991. Aquí nos encontramos ante una falla, una ecuación matemática que se transforma en un arma de destrucción masiva para la subjetividad de la protagonista.

    En Comprende, de 1991, Chiang piensa a la inteligencia y de alguna forma intuye hacia dónde se dirigen las futuras investigaciones en esta materia. El relato gira sobre una medicación que super potencia la inteligencia de un sujeto mediante la capacidad de generar nuevos y más grandes patrones de entendimiento. Pero el relato interroga sobre qué pasaría si dos sujetos así se encontraran.

    El cuarto relato es el que da nombre a la compilación y está fechado en 1998. Con clara referencia a Borges y a la teoría de la relatividad, Chiang indaga sobre el tiempo. Lejos de considerarlo como una categoría apriorística kantiana, unos alienígenas nos traen un tiempo sin pasado ni presente ni futuro, sino que se encuentra todo junto y a la vez.

    La siguiente historia es La evolución de la ciencia humana del 2000. Escrito en un formato de papers científicos, la sociedad de este relato ha llegado a un conocimiento total. Ya se puede saber todo. Ahora bien, Chiang nos interroga sobre si podríamos vivir en un mundo así.

    En Setenta y dos letras del 2000, otra vez ciencia y religión confluyen. En este caso, la cábala junto a un complejo procedimiento técnico generan la fabricación en serie de golems.

    En El infierno es la ausencia de Dios de 2001, asistimos a un mundo donde las creaciones judeico-cristianas intervienen de manera directa en la vida de las personas. Chiang aquí utiliza de modo literal a La Biblia, para escribir una sátira sobre la religión.

    El relato final del compilado es ¿Te gusta lo que ves? Documental de 2002. La premisa que inicia la historia es ¿y si no existiera la belleza? ¿Cómo viviríamos si, gracias a una intervención en nuestro cerebro, se borrara el concepto de belleza física? Más allá de la historia, así como lo hiciera en La evolución de la ciencia humana, aquí presenciamos cómo Chiang puede escribir un relato con un formato diferente al del cuento clásico, en este caso el de un documental.

    Sé que tiene algunas otras cosas escritas; no mucho, es cierto. Dicen que es un escritor de ratos libres. Pero ya ha cosechado cuatro premios Nebula y cuatro Hugo, entre otros. Un reconocimiento no por la extensión de su obra, sino por su calidad. A veces, menos es más. Pese a ese reconocimiento, el tipo no está en nuestras librerías. Chiang parece destinado a los confines del universo digital. Pero, ¿por qué?

    Parece que, salvo notables excepciones (por ejemplo Random House, la colección Pulp de Interzona, Gabinetes espaciales de Letra Sudaca, Ayarmanont y alguna otra, aunque no mucho más), las editoriales argentinas no suelen publicar ciencia ficción. A lo mejor, aún persiste el prejuicio de que es literatura menor. Quizá a modo inconsciente. Cómo si autores de la talla de Lem, Clarke o el mismo Chiang no bastaran para desterrar tal mito. Quizá se deba a otra cosa al menos para mí incierta. La realidad es que la ciencia ficción no abunda entre editores argentinos. Y eso, desde mi punto de vista, nos priva de la genialidad de uno de los mejores escritores de nuestro tiempo.

    Así que amigos y amigas lectores, si quieren descubrir al cerebro detrás de La llegada, a buscar. Ted Chiang los espera.

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