#LaComunidad Torturas, muerte y negocios

Foto: Revista Sudestada
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Pablo Galfré, es periodista y autor del libro La Comunidad: viaje al abismo de una granja de rehabilitación (Edit. Sudestada). Esta investigación periodística demuestra las torturas y tratos inhumanos que recibieron los jóvenes alojados en la Fundación San Camilo, lugar donde murió Saulo Rojas de 23 años, su muerte ocurrió el 23 de junio del 2013. La denuncia que se advierte en el libro de Galfré, está acompañado por la Comisión Provincial por la Memoria, quienes piden el inmediato cierre del lugar. ANCAP entrevistó al autor del libro.

Por Federico Paterno

Para conocer un poco más al autor de esta investigación, cabe destacar su trabajo en la revista THC, Hombre y Cisne. No obstante, su carrera también hizo un paso por la producción periodística en la televisión, a través de Cámara Testigo y formó parte de investigaciones periodísticas como: Antes de que nos olviden (HBO, 2014), Confesiones de un sicario (Infinito, 2010), ¿Quién mató a Pablo Escobar? (Infinito, 2013). Un material ineludible de Galfre es Gatillo Fácil, la novela gráfica basada en un caso en el que trabajo más de 10 años, el caso Fernando Carreras, un tema que derivo en la película El Rati Horror Show, film producido por Galfré.

Para conocer un poco más al autor de esta investigación, cabe destacar su trabajo en la revista THC, Hombre y Cisne. No obstante, su carrera también hizo un paso por la producción periodística en la televisión, a través de Cámara Testigo y formó parte de investigaciones periodísticas como: Antes de que nos olviden (HBO, 2014), Confesiones de un sicario (Infinito, 2010), ¿Quién mató a Pablo Escobar? (Infinito, 2013). Un material ineludible de Galfre es Gatillo Fácil, la novela gráfica basada en un caso en el que trabajo más de 10 años, el caso Fernando Carreras, un tema que derivo en la película El Rati Horror Show, film producido por Galfré.

El suicidio de Saulo Rojas de 23 años, muestra la deficiencia de un sistema privado de lugares que “dedican” su tarea al trabajo con jóvenes, y lo que en verdad demuestra la investigación de Galfré, es como enriquecerse a costas de la salud, la desesperación de las familias, y la vida de los jóvenes con problemas de adicciones. Un libro que merece ser leído.

-¿Cómo llega a ser libro todo el trabajo de investigación que hiciste?

-Todo arranca en el 2008. Los chicos de la revista THC que recién habían salido. Yo que estaba laburando en la tele, los llamo y les pregunto si querían salir y en la charlas no me acuerdo si ellos o yo dijimos de investigar algo. Entonces ellos me tiraron de investigar las comunidades terapéuticas que a ellos les interesaban meterse y no lo habían conseguido. Yo googleo lo que es internación compulsiva y me sale un tal Alejandro Merenzon que hacia servicio de internación compulsiva. Decía que tenía 50 métodos de internación, quiera o no quiera el adicto, con o sin orden judicial, a puertas cerradas. Yo lo entrevisto al tipo diciéndoles que mi nombre era Pablo García de la revista saber vivir de España. Resulta, que decía que tenía la comunidad terapéutica El Paraísopero en realidad no tenía nada, él lo que hacía era captar incautos para después internarlos en otra comunidad.  De eso me di cuenta después, yo quería que él me dé a conocer el paraíso, pero nunca me lo dio a conocer. Entonces terminó siendo un recuadro de nota, porque no pude demostrar finalmente cómo funcionaba su estafa. Y después de ahí quise ir a hacer una nota a san Camilo una granja muy conocida, pero no pude hacerla y hago una nota en otra granja que se terminó llamando Rebelión en la granja, sobre la comunidad terapéutica Volver a empezar donde se habían escapado nueve chicos, habían liderado una rebelión, cuatro de ellos fueron atrapados por la policía, y llegaron a juicio. Yo publique eso y te diría que fue más una crónica que una investigación. También entreviste a Carlos Mening, dueño de esa comunidad, haciéndome pasar por un seudónimo, me contó una cantidad de barbaridades terribles. Y el tema me quedó pendiente hasta que me encontré con un post en Taringa de Lucas Tavares, donde vinculaba a este tipo Menelson, con Raul Bolorino, dueño de San Camilo. Ahí se me prendió de nuevo la lamparita, y empecé a investigar, entreviste a Lucas, a Axel, a Laura, Matías, Facundo y cada uno me fue contando una barbaridad peor que la otra, hasta que me entero de las muerte de Saulo y Felipe, y ahí es cuando digo que no tengo una nota para THC, sino que tengo un libro con la información que tenía.

 

-¿Cuál crees vos que son los principales problemas de estos lugares?

-La culpa la tiene el Estado, como hablamos de gatillo fácil o desapariciones, ellos vienen a cumplir un rol que no cumple el Estado. Son familiares desesperados por un lado, y por otro familiares con consumo problemático muy importantes, que si necesitan tratamiento, o quizás si algunos, que son los menos, que necesitan internación. Estas familias aprovechan que en Argentina tenemos una ley de salud mental espectacular, pero no tenemos dispositivos generarles de tratamientos ni dispositivos de internación como dicta la ley. Cuando pensamos en comunidades terapéuticas, me incluyo, todos pensamos en internación, drogas, adicción, y aparecen estas personas vendiendo un mensaje mesiánico que va a salvar a tu hijo por pocos pesos, porque generalmente la gente que cae en estos lugares, es gente de menos recursos. Cuando hablo de consumos problemáticos o no, es porque no toda la gente que pasa por San Camilo tiene consumos problemáticos, en muchos casos estamos hablando de pibes que se fumaron 20 porros o tomaron merca una vez o un tiempo o tomaron pastillas de éxtasis, son pibes que se mandaron alguna macana que uno también se la mando cuando era pibe.

-¿Es algo habitual que en estos lugares haya un “Buzon” o celda de castigo que son piezas de al menor a 16 metros cuadrados, que es donde murió el joven Saulo Rojas en San Camilo?

-Yo investigue San Camilo y San Antonio, conozco a los dos en profundidad, si bien a San Camilo conozco más porque entre a los dos sedes que tienen y vi a los engomados, ósea que había celdas, las vi y hable con 40 chicos que me relataban como se estaba ahí, los vecinos me los corroboraron, los psicólogos me lo corroboraron. En San Antonio no había y no hay engomados, pero sí a los chicos los encierran, los sobremedican y los castigan encerrándolos en los cuartos, con cama y colchón pero también es un horror. Es una práctica recurrente esta de la sobremedicacion como metodología de castigo

 

-¿Las sesiones de laburo que tienen ellos es de 10 minutos por día para cada pibe, es eso cierto?

-En San Camilo no había nada estructurado, no es que los chicos tenían terapia los lunes a las 5 de la tarde, con algunos se podía tardar 30 minutos o con otros 50 minutos, las sesiones de 10 minutos eran porque capaz la psicóloga se cansaba y duraba eso, pero no era que todas las sesiones eran de 10 minutos.

-Pablo, junto con el material que sacaste, que sirve para cortar un poco de esto con el poder judicial, está acompañando la “Comisión Provincial por la Memoria” con lo que se viene a esto de buscar culpables concretos que pueden quedar detenidos. También dos madres denunciaron a la dirección nacional de niñez de Rosario ¿Cómo está esa situación?

-La Comisión Provincial por la Memoria lo que hizo fue inspeccionar el lugar y constatar que ahí hubo torturas y abusos sexuales. Ellos presentaron un Habeas Corpus pidiendo el cierre de San Camilo. Con respecto a buscar a los responsables, no depende tanto de la comisión sino que de alguna manera ya están encontrados. Hay 4 personas que están encontrados, a partir de la investigación que hago yo como periodista/instructor judicial de la causa y el laburo que hacen los abogados, Adrián Albor, Yamil Castro Bianchi e Ines Fadel que son del Grupo Litigio Estratégico (GLE), un grupo de abogados y militantes por los derechos humanos. Y va a haber un quinto  imputado seguramente que es Angel Pitisuniaque es el que encierra a Saulo en la celdaes la mano de obra barata de San CamiloYo particularmente no busco que vayan presos, la caratula está como homicidio culposo, por lo que tendrían ni deberían ir presos, no creo en las cárceles, no creo en los San Camilos. No quiero que vayan presos, si quiero que dejen de ejercer la medicina y la falsa medicina. Lo que sí quiero que cambie son los dispositivos de salud en la Argentina. Estas son utopías para este pequeño libro. Lo que si busco como algo real, es justicia para Saulo Rojas, que están personas si sean condenadas, no que vayan a la cárcel, pero que si sean condenadas, para también Matias Lamorte, y si se abre una causa judicial por la muerte dudosa de Felipe Mariñasnqui, que no hay ningún tipo de causa.

-¿Felipe donde murió?

Felipe tenía 44 años y murió en el Hospital Evita del conurbano. Felipe fue maniacomisado en el año 1996 en la clínica Manuel por homosexual, por puerilidad. Felipe tenía retraso madurativo, tenía HIV, tenía sífilis. Cuando muere su padre, Mario, se queda solo con su madre que padecía esquizofrenia, tenían una relación muy violenta. Sus tíos y primos lo internan en “Manuel”. A mediados del 2000 va a san Camilo y el 3 de Junio de 2013 termina muriendo en el hospital Evita. Muere por un hematoma  subdural crónico, luego de estar internado un mes en coma internado en el hospital. Ese hematoma ya lo traía de afuera. Hablando con las medicas me decían que si Felipe hubiese recibido otro trato medico hubieses sobrevivido, eso quiere decir, haber recibido la o las medicinas por su sífilis y HIV porque iba a buscarlas 3 o 4 veces al año y sus defensas fueron cayendo poco a poco.

 

-De esos testimonios que recogiste, sobre todo de los jóvenes ¿Qué línea cruzan todo esos testimonios?

La violencia. En el libro el primer capítulo es Lucas Tavarez diciendo “la violencia me cagó la vida”. No solo sufrir la violencia, sino ver la violencia. Si ayudaban a reducir a sus compañeros tenían beneficios. Vivian en un mundo de mierda donde tenes que ser el rey de la mierda para sobrevivir.

-Por lo que me contas nada difiere a la vida en un pabellón en la cárcel

-No, nada difiere. A mí a veces me cuesta, pero por respeto, tengo mucho respeto por las personas que están privadas de su libertad. Pero si, San Camilo era una cárcel. En una cárcel hay ciertos códigos, no escritos, pero si no los sabes te los explican. En San Camilo no había códigos. Hombres y mujeres de distintos estratos sociales por lo que también a veces salían las chicas embarazadas, pero sí, por momentos era una cárcel.

-¿Nos podes relatar el vínculo que hay entre el poder judicial y estos lugares? El negocio que hay detrás más que nada.

-Es una pata que no termine de desarrollar, me dedique sobre todo a las historias de vidas y a resolver más muertes, que es mi principal objetivo, eso lo remarco porque es mi forma de ejercer el periodismo. A veces nos dedicamos mucho a la corrupción, al poder y quizás no tanto a resolver esas historias y estos crímenes que no resuelve el Estado. Lo que si te puedo decir es que las obras sociales y las prepagas mandaban a sus socios o clientes a San Camilo, no es que San Camilo estaba en la cartilla médica. Cuando estas obras sociales iban a auditar para ver donde sus clientes estaban, hacían la vista gorda. Muchas veces con sobres de por medio. El sistema está tan aceitado que hacen la vista gorda. Los usuarios de drogas son los últimos orejones del tarro. No nos olvidemos que San Camilo está habilitado legalmente. Había un defensor, Parodi, que iba recurrentemente a ver a los chicos y él vio los mismos lugares que vi yo, yo le preguntaba cómo había visto eso y no había hecho nada y él me decía “es así, funciona así y tampoco a mí me parece tan terrible”.

Yo no encontré una relación directa entre el Estado y San Camilo, pero sí está ahora, ahora sí la encontramos después del libro con respecto a lo que paso en Santa Fe, que la dirección de niñez mandó 17 menores de edad a San CamiloCuando digo que mandó, es deportó. Eran menores que estaban en pensiones de Rosario, y ellos dicen que no daban abasto y los mandaron a San Camilo. Eran menores que ni siquiera tenían consumos problemáticos, algunos sí otros no. Lo que hizo la dirección de niñez fue tomar una medida de protección y un juez la autorizó. Entonces mandaron a los pibes y ahora si podemos ver la relación entre el poder ejecutivo de la provincia de Santa Fe y San Camilo. No solo mandaron a los 17 menores, sino también a 4 mayores que derivo la Dirección de Salud Mental de Santa Fe. Ahora si podemos decir que hay un convenio.

Lo que es concreto es que hubo 17 menores de edad y el lunes pasado los fueron a buscar. Fue una cosa espectacular, a mí me dio tristeza porque no salió en los medios, te lo resumo: el libro sale en marzo/abril, lo lee Ricardo Bergesio, que es un operador terapéutico de la secretaria de niñez, y nos dice “pero ustedes están acá dentro de este lugar”, entonces me invita un amigo a presentarlo a Rosario junto a Norma Lopez, que es concejal del FPV, Mario Lopez que es su hermano que es de la APDH y la diputada Fernanda Giaglini que es socialista K, y otras personas. Salgo en el diario La Capital, en la página 3, en Rosario 12, en el Ciudadano. Vendí 30 libros, para un periodista/escritor, de poca monta como yo me sentí como en la alfombra roja. Ellos siguieron motorizando el tema, hubo audiencia pública, hubo movilizaciones, las diputadas se siguieron moviendo, hasta que logramos que el lunes pasado vayan a buscar a los 11 pibes, que la secretaria de niñez se haga cargo, y retire a los 11 menores. Digo 11 y no 17 porque de los otros 6, dos se habían fugado y dos los habían retirados sus madresCon una de las madres acabo de habla y su hijo salió con sarna de ahí y el otro pibe termino apuñalado en un pie y con tuberculosis. Entonces ahora si podemos decir que hay una relación espuria entre una provincia y San Camilo.

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