#LeClitoris El corto que todas necesitábamos

Florencia Martinez

Florencia Martinez

Redactora at Corriendo La Voz
22. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
Florencia Martinez

Un documental canadiense que propone una mirada distinta sobre el centro sexual femenino y presenta su discurso en el devenir de una historia basada en un oscurantismo patriarcal. El resultado: digno de ver.

“Las mujeres son afortunadas, poseen el único órgano del cuerpo humano que sirve solamente para dar placer”, de esta forma se da pie a un argumento que trata sobre el clítoris desde una postura que busca derrumbar la concepción patriarcal que se encuentra instalada desde tiempos remotos y lo subordina al placer masculino.

“El clítoris es como un pene pequeño”, grafica Malépart-Traversy para familiarizar al espectador con su naturaleza

En una actualidad que prioriza la satisfacción del hombre por sobre el goce femenino, el documental creado por la directora canadiense Lori Malépart-Traversy en 2016 destaca la importancia de su protagonista y nos ayuda a reflexionar sobre algunos de los mitos y realidades que giran en torno al órgano sexual con mayor cantidad de terminaciones nerviosas -¡8.000, ni más ni menos!

Más que un dibujo animado

El vídeo, que refleja tan didáctica como humorísticamente la cuestión del clítoris y el orgasmo femenino, ha ganado numerosos premios que hablan positivamente de su realización. Entre ellos, el reconocimiento por su calidad de mejor película animada en el Festival del Film Estudiantil de Quebec de 2017 y de mejor corto elegido por la audiencia en el Festival Feminista de Chicago(*).

La historia plantea como protagonista a un órgano sexual femenino que cobra vida y empieza a recorrer el camino histórico de la definición del mismo. Es así como la animación de la parte más sensible del cuerpo femenino va guiando a un espectador que la acompaña en el sinuoso camino de la visión de la Iglesia y la psicología freudiana, mientras intenta sacarse a sí misma de la oscuridad e incomprensión que la ha caracterizado y que, a pesar de los avances a nivel conciencia social, aún hoy en día lo hace.

El cortometraje realizado por un equipo de Montreal fue aclamado por la crítica y ya recibió varios reconocimientos

Desde su percepción positiva en la Antigua Grecia y la Edad Media, en donde el clítoris era resaltado desde su capacidad de facilitar el embarazo, hasta la actualidad recorriendo un largo período cargado de tabúes y concepciones satánicas, el corto presenta la necesidad de revalorizar y resignificar la importancia de algo qué va más allá de un mero fetiche o juegos preliminares que satisfacen la noción de relación coitocéntrica que predomina en la sociedad.

La importancia del clítoris

De la mano de los movimientos feministas y de liberación, la cuestión de la sexualidad femenina ha sido fuertemente debatida y visibilizada. Y es que, en un contexto en el que sólo predominaba la satisfacción del hombre –más adelante hablaremos sobre la teoría freudiana-, no es extraño que el orgasmo de la mujer haya pasado a un segundo plano. O mismo, que desapareciera de la concepción de lo sexual, desplazándola al mero rol de sujeto fértil y reproductor.

Si bien en la actualidad la situación pareciera estar modificándose, es cierto que todavía quedan muchos mitos y tabúes por superar. Que es más fácil para los hombres hablar de sexo que para las mujeres es una realidad, y la misma se genera desde la prohibición que muchas recibimos desde chicas de tratar determinados temas. “Eso no es femenino”, “esas cosas no se dicen”; “¡qué cochina!”, – como una vez llamó un compañero de la secundaria a quien les escribe cuando hablaba de la masturbación-, son frases que escuchamos a menudo.

A propósito de la masturbación, ¿cuántas veces nos ha resultado la misma una práctica secreta? ¿Cuántas veces hemos tenido que callar cuando el tema salía a la luz, y hasta mostrarnos asqueadas cuando las personas -vamos a decirlo, los hombres- hablaban de tales cuestiones frente a nosotras? Como si el placer de uno significara el silencio del otro; y ésto es, precisamente, lo que tuvimos en nuestras cabezas hasta que maduramos y comprendimos que el sexo va más allá de la satisfacción masculina, y que no hay nada de malo en hablar al respecto.

Acabar va más allá del orgasmo del hombre. Las mujeres también tenemos pensamientos sexuales y… ¡redoblantes, por favor! También nos masturbamos. Por supuesto, tampoco queremos sentirnos obligadas a comentarlo en susurros, como si se tratara de un delito o, como ha enseñado a toda la sociedad la religión, un pecado capital.

Claramente, y si bien el acto sexual es uno que se da de a dos -por lo menos-, el mismo se desarrolla aún hoy en día en una especie de danza que parece girar alrededor del pene y su goce. Si está erecto, si es más grande o más chico, si se siente bien ¿Hasta qué punto está el disfrute condicionado al órgano masculino exclusivamente?

En realidad, no resulta extraña la concepción machista. Si bien en la actualidad parece presentar un cambio gradual en otra dirección, aún, entorno al sexo el machismo persiste, a partir del momento en el que gran parte de la teoría psicológica y científica basada en tal tópico ha puesto el foco de atención en el sexo masculino. De hecho, no es sino hasta el siglo XVI que el clítoris es “descubierto” por un médico llamado Mateo Realdo Colombo, mientras estudiaba la anatomía de la vulva.

Desde el mismo documental se percibe una comparación para con la llegada del hombre blanco a América, en tanto de una forma bastante irónica se presenta una caricatura sobre el monte inferior femenino de un sujeto que llega en una barca y planta allí una bandera. Así, si bien este órgano tan similar al pene ya era reconocido desde la Antigüedad, es recién en el año 1559 que se lo identifica oficialmente.

El video representa irónicamente el “descubrimiento” del clítoris, como si no hubiera estado ahí todo el tiempo

La concepción del mismo no fue siempre positiva, sino que ha sido víctima de una politización del cuerpo y una obstaculización que condujo a que, algo inherente a las mujeres, fuera desplazado a un segundo plano o hasta relacionado con lo misterioso y lo prohibido. De la mano de una concepción freudiana que sostenía la existencia y diferenciación de dos tipos de orgasmos, el clitoriano y el vaginal, el primero se ha visto reducido a una mera excepción de la histeria femenina.

En este marco, se vuelve fundamental hablar de la sexualidad de la mujer y derribar los límites que se han impuesto en torno ella, como si fuera una cuestión demoníaca u oscura. ¡Hablemos del clítoris!

La tesis freudiana

No podemos comprender el sostén teórico ampliamente utilizado por la sociedad machista para sostener la distinción de placer masculino y femenino, y priorización del primero, sin adentrarnos en la psicología de principios del siglo XX que se desarrolla con el análisis de Freud. Es fundamental remarcar en este punto que él analizaba las mujeres como sexualmente pasivas y sostenía que ellas sólo veían al sexo como un acto reproductivo.

Como ya hemos mencionado, fue el quién distinguió el orgasmo vaginal del clitoriano y afirmó que el segundo era propio de un alto grado de inmadurez psicosexual y una mente asociada a la niñez. En realidad, explicaba que tenía su origen en la incapacidad de superar la etapa fálica y que la atención al clítoris era solamente nostalgia del pene, una forma de no asumir su condición de mujer.

De esta manera, defendió desde su obra “Tres ensayos sobre teoría sexual”, publicada en 1905, la idea de que el orgasmo y el placer debían venir de la penetración vaginal y que el modelo de órgano sexual a seguir era el pene. Freud tomó como prototipo el cuerpo masculino y sostuvo que el clítoris, al no tener el tamaño del pene, era un órgano hasta irrelevante.

De hecho se refiere al mismo como un pequeño pene real, de lo que deriva -desde su línea de pensamiento- que su desempeño fuera mucho menor.

El padre del psicoanálisis es presentado en el corto animado como ni más ni menos que el “enemigo número uno del clítoris”

Si bien Sigmund Freud presentó tales ideas desde su experiencia analítica en un contexto bastante distinto, en la actualidad sabemos que la respuesta orgásmica de la mujer es única y que el orgasmo puramente vaginal es más bien un mito, ya que en su alcance intervienen la vagina, el clítoris y la uretra -la tríada que conforma el legendario “Punto G”. “Como un iceberg, la mayor parte está escondida dentro del cuerpo: dos raíces de 10 cm se extienden a ambos lados”, explica el corto documental de la artista canadiense, y señala que sería gracias a él que las mujeres tienen un orgasmo vaginal.

Gracias a los avances en los estudios científicos podemos comprender la complejidad de la sexualidad femenina, aún cuando queda mucho por tratar y descubrir sobre el clítoris.

En conclusión: ¡amémoslo!

Si bien en la actualidad el tema de la sexualidad femenina empieza a visibilizarse y ganar importancia de la mano de la lucha de millones de mujeres, continúa siendo una realidad el hecho de que las relaciones sexuales se mantienen falocéntricas y que el orgasmo femenino es algo prácticamente imposible de alcanzar. Lejos de reconocer la importancia de la igualdad, se menosprecia el goce femenino y se justifica tal acción desde un lastimero pero típico “no es necesario”.

Es cierto que cada cuerpo es un mundo, ¿significa esto que no debemos tomarnos el tiempo suficiente para conocerlo? También es verdad que no todas las mujeres logran satisfacerse completamente por medio de la penetración, ¿debe acabar por eso el acto sexual en placer a medias? ¿No significa tal acción la subordinación del deleite de una persona al de la otra?

Es necesario resignificar la idea de relación sexual e informarse -lo que es más aún, ¡informar!- acerca de la importancia y complejidad del entero aparato femenino, no del que sólo sirve a la reproducción como tal. En este sentido, Le Clitoris se presenta como un aporte tan positivo como necesario.

Mujeres: hablen, siéntanse libres de explorarse a sí mismas y de comentarlo sin temor a que se las llame “cochinas”. Sólo así se derrumbarán los límites y tabúes que tenemos tan naturalizados. Y recuerden: su placer vale tanto como el del otro. Que no se les olvide jamás.

 

(*) Fuente

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