#LaSexión : Sueños Mojados

Ilustración: Renata Schussheim
Beatrix Hedoné

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Brillante sobre el Smartphone el mensaje de whatsapp corta la mañana. Desbloqueo, es él, no fue un error, es real como una fantasía, como una ficción, como un cuarto de galletitas, como un… Es un “soñé con vos”. Y si la ciencia, el esoterismo, la psicología y la mitología, a pesar de lo que han investigado sobre los sueños, aún los consideran un misterio, imagínense yo que además del sueño tengo que interpretar qué me quiere decir el otro cuando me dice que soñó conmigo. Pareciera que la mayoría de nosotrxs, empíricamente, sabemos que si soñé con vos: te considero para bien o para mal, que te detesto o te quiero, que te tengo miedo o te quiero garchar. Y estas consideraciones no son arbitrarias, vivimos en una cultura en la que desde hace un siglo se ha implantado el psicoanálisis como paradigma. La interpretación de los sueños de Freud publicada en el año 1900 es parte de nuestro acervo cultural. Soltar un mensaje de chat como ese, lo sabemos, habla de sexo y deseos no expresados en vigilia. 

Sin embargo, hay cierta dualidad en esa rápida conclusión. La teoría más hegemónica de los sueños hasta hoy, mencionada en el párrafo anterior, afirma que los sueños se componen de residuos diurnos, aquellas nimiedades del día que se mezclan con lo verdaderamente importante en el momento onírico. Sabemos que el gancho binder que compramos en la librería ayer, de golpe puede ser el objeto desarrollador de la acción en la ficción de la noche pero, entonces, si soñó conmigo o yo con él ¿será que sólo somos un residuo? Es posible, pero no. Porque por algo te lo cuento. En la expresión de comunicar que soñamos al otrx pareciera estar encerrada la intensidad de lo soñado. Otra vez Sigmund que nos dice que ni siquiera se trata del sueño en sí sino de la interpretación que le da el soñadxr. 

Sin darle más vueltas al asunto decreto que el “soñé con vos” se traduce en idioma sincero del siguiente modo: “te re garché en sueños y amanecí mojado”. Y si bien el cojer es un acto mutuo, en los sueños, como quien dirige la película es unx, con toda impunidad cinematográfica y no patriarcal, digo que yo TE RE a Vos

Lo terrible de nosotrxs y de Freud (que fue totalmente revolucionario en su época) es no poder aguantarse y decirlo, decirlo todo, despertar caliente y cometer el error de las cosas que hacemos calientes, mandar ese mensaje. Y cuando se suceda el habitual, “¿y qué soñaste conmigo?” no poder realmente decir nada, porque mi sueño erótico con vos tenía menos argumento que una película porno. O contar un 25% o un 50% aniquilando en ese acto lo que podría haber sido una conversación interesante, o mínimo una conversación. “No nada, no me acuerdo bien ahora”. Tibia muy tibia esa respuesta, en otros términos: en el área la pateaste a la tribuna. 

Ahora bien, muchas veces soñamos ficciones eróticas y afectivas con personas que están rotundamente lejos de nuestros deseos, o son familiares (¡ouch! Con ese Edipo) y por último, las que yo considero más interesantes: sueños sexuales con posibles aperturas conscientes a nuevxs compañerxs sexuales. ¡Bravo! De golpe ese chico de sistemas que se sentó en tu silla y arregló por cinco minutos tu computadora en la oficina se aparece plagado de galanteos en la mejor erótica onírica del mundo. Ayer lo viste caminar, arrastrarse por la alfombra con esos mocasines horrendos, con toda esa estructura de pensamiento que no cuadra con vos pero hoy cuando llegaste a la oficina lo viste diferente. Lo primero que yo hago ante esto es negarlo, tipo “naaah ese pibe no” o “¿por qué soñas con él?”. Quiero reprimir a la cosa más irreprimible de la historia del siglo XX: el inconsciente. Pero después hay algo que me gusta sentir, la guionista de mi mundo onírico me abrió un panorama, me envió una información que yo no pude captar de manera consciente. Como todo humanx sistémico, bien alimentado y con un poco de libre pensamiento estamos tapadxs de prejuicios: “¿cómo me va a gustar un chico de sistemas si yo ando buscando bohemios por los bares?” Sin embargo, me gusta mucho creer (¡y a partir de ahora!) que hay otras señales y vibraciones a través de los cuerpos que todo mi raciocinio se empeña en acallar y que, en el mundo más dionisiaco de mis sueños, alguien, quizás yo misma, es capaz de mostrarme. Esto te pasa, con este pibe, y es de la oficina y tiene novia pero te pasa. 

Qué lindo, en algún punto, no vivir en la primitiva carnalidad de nuestro inconsciente, sino vibrando más libremente toda nuestra energía sexual sin miles de mandatos castradores. Que el “soñé con vos” se pueda expresar en un relato erótico de chat con toda la importancia de mi afecto hacia vos, sin b-sides, ni historias alternativas a nuestros deseos más sinceros y diurnos. Salú. 

 

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