Siempre que se menciona al amor a primera vista, no me pregunten por qué, surge una pregunta bastante estereotipada ¿Existe?. Y luego algunas respuestas posibles “nunca me pasó”; “sí, pero no es amor”, y la más neurocientífica de todas “responde a químicos que genera el propio cuerpo”. Pero su presencia o ausencia en la realidad no me interesa tanto como el consenso que  hay respecto a las erecciones que se producen como resultado de una fuerte atracción y, odio tener que aclararlo, pero por cuestiones políticas lo hago, erecciones de clítoris y penes. (Nótese que el pobre clítoris tampoco tiene plural, así que parece que no se puede decir “arriba todos los clítoris arriba y arriba”).

Volviendo al tema pareciera que lo que sí  hay es una conexión intensa y física entre dos personas, una mojada importante de bombacha, una pupila dilatada que se quiere comer lo que ve. El sentido común lo llama flechazo ¿Pero de dónde viene este término tan guerrero e inocente?, de nuestros amigos los griegos. Fucking cuna occidental.

Resulta que el bebé Cupido, hijo de Afrodita, creció oculto en el bosque y custodiado por ninfas. Nació con la belleza absoluta de su madre pero imposibilitado para razonar y gobernado por las emociones. Entre sus dones se encontraba el instrumento del arco y  flechas doble punta. Unas de oro para conceder el amor y otras de plomo, para infundir rechazo y odio. Su mito más famoso es el que comparte con Psique, la bella, de la cual se enamora perdidamente y eleva a los cielos. La visita todas las noches y se aman en la oscuridad. Nunca revela su rostro ante ella, nunca se encuentran a la luz del día y la traición a este caprichoso pedido de Cupido desencadena el periplo de Psique. Ella debe superar cuatro pruebas para recuperar su amor, pruebas impuestas por Afrodita e imposibles para una mortal. Con cierta ayuda de los dioses logra superarlas y vuelven a encontrarse. Zeus los une en matrimonio en lo alto del Monte Olimpo. 

Es una bella historia, innegable. Cupido y su flechazo son parte del imaginario cultural hasta nuestros días, pero lo que me pregunto es esto: ¿de no haber flechazo de oro, hay plomo de rechazo, así de una? ¿Acaso son tan tajantes las heridas que recibimos en nuestra conexión romántica con otrxs? 

Pareciera que más allá de si existe o no el amor a primera vista, en esa reiterada pregunta que se hace en bares, medios gráficos y magazines de la tarde hay una sistemática negación: que la posta es que estamos buscando esa emoción por todos lados. El flechazo por cultura y adopción forma parte del espectro enfermo de nuestras concepciones sobre el sexo y el amor. Y el mito de Cupido y Psique al desnudo y al final no es más que otra vez la historia de comieron perdices y fueron felices. Pero, ¿por qué Cupido se enoja tanto cuando Psique descubre su hermoso rostro? ¡¡¡Porque hasta ahí venía todo bien y después tienen la mala idea de irse a convivir!!! Los encuentros nocturnos estaban joya pero develar el verdadero rostro del amor acaba con todo lo bello: hay bombachas escurridas en la canilla del baño y olor a sorete.

Aunque nos cuestionemos si existe el amor a primera vista nuestro espíritu desea esa conmoción. Quizás es porque es más rápido y en la vida capitalista que vivimos no hay tanto tiempo para andar reconociéndonos. Es más fácil y seguro volcarnos a ese sentimiento espontáneo, que a veces sucede, que dedicarnos un rato más largo a ver si pasa después. ¿O será que en el transcurso de las citas se va haciendo implícita la idea de que en algún momento hay que cojer? Y como no sabemos si es que vamos a querer entonces para no decir que no cuando la cosa está avanzada decimos que no de una. ¿Tan difícil es decirle al otrx che te conocí pero del todo no me pintó, buena vida? Yo creo que si es respetuoso y transparente, lejos de dolor, esto genera construcción. Pero de eso hablaré la próxima.

Para mí una emoción que se lo devore todo es una idea por demás atractiva. Incendiaria. Una droga que acapare lo que soy. Intoxicarme para que no entre más nada, para que nunca más haya dolor, porque la vida es sufrimiento y es preciso separarse de esa realidad. Pero los estimulantes ya sabemos, tienen efecto corto y después te dejan sin serotonina.

En la búsqueda de ese shock rápido, de drogas y orgasmos, de cosas que no nos lleven demasiado tiempo, después no nos quejemos. Quién busca lo efímero, lo efímero tendrá ¿Y luego qué? ¿Gohsting? ¿Silencio? ¿La nada? En intenso y duradero lamentablemente no me quedó talle y parece que no existe, lo que es seguro es que pareciera no haber equilibrio entre las concepciones que arrastramos y la vida que llevamos. Y ese contrapunto es la desgracia de nuestras emociones. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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