Las Chicas del Cable, entretenida pero no feminista

Vanesa Spaccavento
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Directora at Corriendo La Voz
Melómana y Gramsciana. Bruja feminista. Ansiosa y verborrágica. Boca Juniors, Messi y Rock. [Memoria, Verdad y Justicia]
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Se acerca fin de año y con él, el regreso de las Chicas del Cable. En esta nota no nos centraremos tanto en la historia de cada una, así como tampoco especularemos sobre con quién debe quedarse Alba; vamos a hablar del feminismo que rodea la serie pero que no la atraviesa, porque una cosa es el marketing publicitario y otra el guion.

Las Chicas del Cable es la primera serie original de Netflix producida en España, y si bien cuenta con actores de relevancia como Blanca Suárez, Yon Gonzalez, Maggie Civantos, Concha Velasco y Martino Rivas, entre otras figuras españolas, lo cierto es que no ofrece una propuesta arriesgada. El porque es simple: Netflix fue a lo seguro y el producto nos remite inevitablemente a series exitosas como Velvet y Gran Hotel.

Bambú producciones goza de llegar, gracias a Netflix a 190 países, lo cual implica casi cien millones de usuarios, logrando pisar fuerte, sobre todo, en Latinoamérica. Argentina y México, son los países en los que ha conseguido mayor audiencia. 

Lo novedoso, por así decirlo, es el feminismo que se generó con su lanzamiento; no sólo porque los actores, a la hora de vender la serie, lejos estuvieron de poder sostenerlo sino, sobre todo, porque viéndola podemos encontrar algunos guiños feministas pero no una serie que califique como tal.  

¿De qué se trata la serie?

La trama gira en torno a la vida de cuatro mujeres que hallan un atisbo de libertad trabajando en la empresa de telefonía. Esto que hoy es completamente natural, no lo era en los años 20, ni en España, ni en muchos otros lugares.

Alba Romero Méndez/Lidia Aguilar Dávila, Ángeles Vidal de Pérez, Carlota Rodríguez de Senillosa y María Inmaculada «Marga» Suárez son las cuatro protagonistas. Cada una de ella con sus historias, sus debilidades, sus conflictos y sueños de emancipación.

Los hombres, en esta oportunidad, podemos decir que son importantes, pero no protagonistas (lo cual es positivo) pero son quienes detentan el Poder por las posiciones sociales en las que se encuentran.

Por su parte, la cuestión política se encuentra apenas presente y de un modo que contradice la historia española. En la serie, la empresa negocia con gente del Gobierno la aprobación de la suba de tarifas a cambio de hacer inteligencia interna por un posible Golpe, pero lo que no se dice es que entre el 13 de septiembre de 1923 y el 28 de enero de 1930, España estaba bajo la Dictadura de Primo de Rivera. Este tipo de omisión molesta un poco, porque si hay algo que no debemos olvidar, ni acá ni en ninguna parte, es el pasado que no queremos repetir. Dentro de lo que nos remite al pasado real, podemos decir que la compañía de teléfono es una referencia a la Compañía Telefónica Nacional de España; en la serie, es la familia Cifuentes la dueña de la misma y en la historia real de la empresa, Julián Cifuentes  fue uno de los accionistas.

En cuanto al vestuario y la escenografía, es algo a destacar, pues logra hacernos creer que estamos en otra época. La música, en cambio, puede generar una suerte de rechazo por el uso de canciones actuales, pero a algunos nos parece que le da un efecto que no pone en riesgo la cuestión de época. 

A su vez, aquellos que hayan disfrutado de series como El Internado, podrán volver a ver a Blanca Suarez (Alba), Yon Gonzalez (Francisco) y Martino Rivas (Carlos) protagonizando un triángulo amoroso que se lleva casi toda la atención de la parte romántica.

De la primera temporada no vale la pena dar muchos detalles más porque a esta altura, en la que poco falta para el lanzamiento de la segunda, quien esté interesado, sin dudas, es porque la trama logró atraparlos. Y, si esto es leído por alguien que no la vio, de este modo evitamos contársela.  

¿Y la cuestión de género? ¿Y el feminismo? ¡Bien gracias! 

Textual del primer capítulo

Puede que sea por la visibilización y los avances que ha logrado el movimiento feminista en los últimos tiempos o, peor, que sea porque buscan mercantilizar la lucha con el fin de vaciarla de contenido; como sea, el feminismo está lejos de ser lo que se “vende”. No es que esté ausente pero mucho ruido y pocas nueces.

Es cierto que hay algunos guiños hacia el movimiento. Se muestra como las mujeres son consideradas objeto de segunda, sin derechos (ni de su cuerpos ni de sus hijos), que requerían de un permiso de sus maridos hasta para sacar dinero del banco; también expone los riesgos que conlleva luchar por los Derechos de las mujeres. Una de las protagonistas, Ángeles, sufre violencia de género y es quien permite evidenciar como ciertas prácticas siguen vigentes hoy en día.

Otro gesto lo encontramos en la presencia de ciertos nombres. Por ejemplo, en cuanto a que se menciona, y aparece,  Victoria Kent así como también se nombra a Virginia Woolf. Además, hay una pequeña muestra de la lucha encarnada por las sufragistas que peleaban por el derecho a votar; esto se puede ver a través de la historia de Carlota que está presente en una de las redadas al Liceo en la que detienen a su nueva pareja, siendo el lesbianismo algo que aparece pero que se tiñe de machismo con el paso de los capítulos.

Sin embargo, si hay que ser sinceros: ¡No es feminista! Lo que no se puede saber aún, es qué nos traerá la nueva temporada, aunque ya se habla de que habrá varios giros importantes en los personajes que pasan por el proceso de desconstrucción y empoderamiento. También podemos saber que está asegurada una tercera temporada.

Que guste, desagrade y hasta enoje, es una cuestión meramente subjetiva, personal. Que decepcione, en cambio, tiene más que ver con lo prometido por las habladurías de la publicidad. La primera parte está compuesta por ocho episodios que son dignos de ser vistos en formato maratón porque no aburren y porque cada uno tiene sus particularidades. Si se me permite la opinión: ¡Es recomendable, siempre y cuando no esperemos encontrarnos con una historia completamente antipatriarcal!

A lo que sí deberíamos estar atentos, es a la mercantilización del movimiento feminista porque el patriarcado mata a diario y no debemos dejar que se frivolice, ni se vacíe de contenido la lucha por estar vivas y libres.

25 de Diciembre:

Navidad y regreso de las Chicas

 

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