#LadoNerd Titanic: el aniversario de un hito cinematográfico

Florencia Martinez

Florencia Martinez

Redactora at Corriendo La Voz
22. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
Florencia Martinez

Cada año, Hollywood produce montones y montones de películas. Algunas son buenas, otras extraordinarias y también están las que quedan en el olvido. Sin embargo, son pocas las que logran lo que Titanic generó dos décadas atrás. Un tiempo después, repasamos los aspectos destacados que hacen de la mega-producción una cinta eterna.

De tanto en tanto aparece un filme que no es sólo tal, sino que atraviesa la pantalla y se convierte en un hito. Se transmite de generación en generación, pasan años y aún así se continúa hablando respecto a él. El proyecto de más de tres horas escrito y dirigido por James Cameron no sólo estableció una marca histórica en los premios Oscar de 1998, donde obtuvo 14 nominaciones y 11 galardones –entre ellos, a Mejor Película-, sino que ha dejado un legado a nivel mundial que promete perdurar.

Con dos jóvenes pero impecables figuras protagónicas de Kate Winslet y Leonardo DiCaprio, Titanic invadió las salas de cine y los televisores de cada hogar. ¡Tantos debates han resultado del amor de Jack y Rose! Aún hoy en día sigue la incógnita con respecto a si él podía salvarse también, y hasta la actriz reconoció que el personaje cabía encima de la puerta. ¡Y nosotros que lloramos tanto gracias a ese momento!

Dos décadas después del estreno cinematográfico de la historia del hundimiento del transatlántico RMS Titanic en su viaje inaugural en 1912, repasamos el recorrido de la segunda película más taquillera de todos los tiempos –después de Avatar (*)– y aquella que ha irrumpido en nuestras vidas con una fuerza sin igual. 

De la idea a la pantalla

A lo largo de la trayectoria productiva de Hollywood se han presentado dramas románticos por doquier, y es cierto que se trata de una fórmula que no suele fallar a grandes rasgos. James Cameron supo reconocer en el trágico relato del Titanic –aquel barco que colapsó contra un iceberg y se hundió tan sólo cuatro días después de haber zarpado- la necesidad de una relación amorosa cargada de desdicha, y fue así como cruzó los caminos de Jack Dawson y Rose DeWitt Bukater en el catastrófico viaje desde Southampton hasta Nueva York.

Uno provenía de la clase trabajadora y ganó su ticket para abordar el barco en una recordada partida de póquer. La otra pertenecía a un estrato más alto pero su vida era una absoluta desdicha debido a que estaba comprometida con un hombre a quien no amaba en lo más mínimo –destaquemos al odioso Cal Hockley, representado por Billy Zane-, pero con el que su madre viuda la obligaba a casarse por dinero. La historia de amor entre ambos fue rápidamente consagrada como una épica que tocó los corazones de miles de personas, sobre todo debido al final desafortunado que la caracteriza.

Con un presupuesto inicial de $200.000.000 –que comprendió a su vez las tomas reales del transatlántico hundido en el fondo del Atlántico que se presentan hacia el inicio de la película-, Titanic logró una recaudación de más de dos mil millones de dólares. Producido bajo el manto de Fox, Paramount y Lightstorm, el filme partió, en realidad, de un boceto redactado por Cameron que no despertó un marcado entusiasmo por parte de los primeros inversionistas. Para conseguir financiación, el director tuvo que presentar a su proyecto como “Romeo y Julieta en un barco”.

No fue sino hasta después de haber grabado las imágenes del naufragio y leído detalladamente la cronología de la tragedia que el realizador comenzó a trabajar en el guión. La precisión del director partió en realidad de su necesidad de que la película fuera lo más verdadera posible: sentía que eso elevaría a su proyecto, y por eso se nutrió de los conocimientos de expertos en historia y leyó todo el material bibliográfico que logró encontrar.

De hecho, el cineasta explicó que tenía una de las paredes de su biblioteca llena de cosas del Titanic, y tal cuestión se ve claramente reflejada en su trabajo. De ahí que la reconstrucción histórica del film sea perfecta.

La labor de James Cameron fue absolutamente comprometida desde la misma contextualización de la mega-producción

La trama, impulsada por la voluntad del buscador de tesoros Brock Lovett –con el rostro de Bill Paxton– y su grupo de encontrar el valioso diamante conocido como el Corazón del Mar en 1996, para lo que deben entrevistar ni más ni menos que a Rose, da lugar de la forma más sutil y maravillosa a un relato cargado de romance, situaciones imposibles e infortunio. Es así que conocemos como espectadores algunas de las escenas más hermosas de la historia del cine: el auto, el grito en la proa y el dibujo del desnudo de Rose.

“Si tú saltas, yo salto”. ¿Cuántos pueden recordar esa frase sin que se les forme un nudo en la garganta? Después de haber visto la película en repetidas ocasiones a través de los años, es todo un hecho a destacar que continúe generándonos exactamente lo mismo que supo hacer tanto tiempo atrás.

Recepción y éxito

La epopeya romántica se estrenó en Estados Unidos el 10 de diciembre de 1997, y a partir de ese momento fue aclamada por la crítica. A pesar de algunas cuestiones que le fueron desacreditadas, como el conocimiento de Rose respecto de cosas que no había forma que supiera –recordemos cuando Cal se sirve del arma-, hay quienes atribuyen estos errores a la subjetividad del relato de la protagonista… y otros que simplemente los perdonan en pos del triunfo de una película que, con tres horas de duración, se ubicaba a la par de los grandes filmes del cine clásico.

Como ya mencionamos, Titanic obtuvo una numerosa e histórica cantidad de nominaciones en los premios Oscar, y también ganó tres Globos de Oro en las categorías de Mejor Película Dramática, Mejor Director y Mejor Banda Sonora. Respecto a esto último, resaltamos también la distinguida banda sonora y canción original para My heart will go on”, compuesta por James Horner e interpretada por Céline Dion, que se constituyó como el single más vendido de 1998.

Una decisión acertada

La historia de amor entre Jack y Rose permanece intacta y es un ícono del cine dramático norteamericano. La química entre Winslet y DiCaprio es innegable –de ahí que conformaran la pareja protagónica en la posterior Revolutionary Road y que aún hoy en día perdure su amistad-, pero los actores debieron probarle a Cameron en un casting muy reñido que eran capaces de desempeñarse correctamente en la película.

De hecho, es sabido que Matthew McConaughey también audicionó para el papel del joven Dawson y que los estudios querían a Tom Cruise en ese rol. Por su parte, el personaje femenino estuvo a punto de ser caracterizado por Gwyneth Paltrow, pero el director y guionista se vio convencido por Kate cuando ella lo llamó para ¿pedirle? que la contratara.

“Realmente necesito hacer esto, y tú estás loco si no me contratas”, fueron las palabras que empleó para persuadirlo. Fue cuando Cameron accedió a darle la parte a Winslet que ella le envió un ramo de flores con una carta que decía: “De tu Rose”. De esta manera se constituyó un elenco protagonizado por dos personas que disparaban chispas y romanticismo al otro lado de la pantalla, y seguido por una impecable Gloria Stuart –quien encarna a la Rose de 1996 y también fue nominada por su trabajo-, Kathy Bates, Frances Fisher, Victor Garber, Bernard Hill y Jonathan Hyde.

A veinte años del estreno de Titanic, podemos notar cómo, a pesar de su duración y que el trágico final de la película puede anticiparse desde un principio, pues todos conocemos el hecho del hundimiento del transatlántico, la misma se conforma como una obra de arte con todas las letras. El que la Biblioteca Nacional del Congreso de Estados Unidos la haya adoptado este año en el interior de la lista de cintas que forman parte del Registro Nacional de Películas –cuyo objetivo es preservar los filmes de interés histórico o cultural para las generaciones venideras- ya dice mucho al respecto de ello.

Más allá de sus errores, de su trama un tanto cursi y de que muchos la consideren sobrevalorada, Titanic es y será siempre uno de los productos cinematográficos más importantes de todos los tiempos. El romance logra aportarle un tinte más esperanzador a la tragedia. Y, a pesar de su triste final, Jack y Rose siempre tendrán aquel último reencuentro y su viaje a las estrellas.

(*) Fuente: La Prensa

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