#LadoNerd THOR: RAGNAROK Carta de amor a los cómics de Jack Kirby

La nueva aventura del Dios del trueno llega para renovar una fórmula que presentaba signos de agotamiento creativo y estético. Bajo la dirección de Taika Waittiti (uno de los directores más interesantes en los últimos años), y con un elenco en estado de gracia, Thor: Ragnarok le aporta un matiz nuevo al universo cinematográfico de Marvel, y sorprende cuando pensábamos que nunca más iba a suceder. Mucho menos, cuando creíamos que ya habíamos visto todo.

Jack Kirby es uno de los dibujantes y guionistas más importantes del mundo del cómic. De su pluma y de su mente salieron las creaciones más icónicas del universo Marvel, y su modo de contar historias sigue siendo único. Le respondió al nazismo de una forma que lo llevaría a la inmortalidad: Fue el co-creador de Capitán América. Luego, junto a Stan Lee, dio vida a Los 4 Fantásticos (primera familia de superhéroes de los cómics), Los Vengadores (respuesta editorial a la ascendente Liga de la Justicia), X-Men, Los eternos, Silver Surfer y Thor.

Al Dios del trueno le quitó la solemnidad y el respeto arcaico por la figura divina, y le aportó una paleta crómica poniéndolo en un universo, en donde la variedad de aventuras e interacciones con el mundo mortal engrandecían la figura de Thor. La dinámica de sus viñetas y el matiz de colores que le aportaba a la historia se mezclaba con efectividad con el mitológico concepto del Thor. Las aventuras iniciales del Dios del trueno son tan divertidas como bizarras.

El director neozelandés, Taika Waittiti (creador de películas muy bien recibidas en el circuito under, como Lo que hacemos en la sombras, falso documental sobre vampiros, y A la caza de humanos) decide  imprimir esos conceptos del gran Kirby, junto con una dosis de humor y una forma muy original de presentar diálogos orgánicos y fluidos. El resultado es una historia divertida que rompe el mismo esquema acartonado de lo que vendría a ser el apocalíptico concepto de “Ragnarok“ para los Nórdicos.

En La Era de Ultrón, segunda aventura de los Los vengadores, Thor descubre una conspiración que pretende destruir Asgard (¿alguien se acuerda de esto?). Luego de no tomar partido en ningún frente en Civil War, y vivir un tiempo entre los mortales, Thor (Chris Hemsworth) regresa a Asgard y se encuentra con Hela, la Diosa de la muerte (en la piel y alma de Cate Blanchett).

Tímidamente hubo intentos de villanas en este universo cinematográfico, pero nunca se animaron a poner una figura femenina en primer plano, siempre eran secuaces secundarias o intereses amorosos que no aportaban en la trama. Luego del éxito de La Mujer Maravilla (puede que la película te guste o no, pero rompió mil prejuicios en el ambiente), parece ser que se animaron a poner a un némesis digno para Thor. El personaje que interpreta Cate blanchett nos muestra a una villana que tiene motivaciones reales que van más allá de la megalomanía estereotipada, y que aportan peso sentimental a la trama. Todo lo que hace tiene un motivo y no es un simple capricho.

Ante una amenaza de este calibre, nuestro héroe sufre el exilio cósmico y termina perdido en los confines del universo, sólo para ser utilizado por el Gran maestro (Jeff Goldblum, un registro actoral muy fresco y relajado) como carne de cañón en un duelo al mejor estilo de Gladiador. Para sorpresa del Dios del trueno, uno de sus contrincantes es su amigo Hulk. En ese momento, la trama asciende en diversión y desfachatez, como si fuera una montaña Rusa.

La química entre Mark Ruffalo y Chris Hemsworth es increíble. Por momentos la cinta se convierte en una road movie galáctica, con mucha acción. Thor decide ir a salvar a su pueblo y forma un equipo dispar junto al gigante esmeralda, Valkiria (una carismática Tessa Thompson) y su hermanastro Loki (un hipnotizante Tom Hiddleston que por momento eclipsa al estelar). La forma en la que se lleva esto a cabo es lo más destacado de la cinta. Una de las cosas que más se percibe (y contagia al espectador) es que todos los actores y actrices están disfrutando de la realización del film.

El uso de la música marca el pulso con los sintetizadores pop ochentosos y mejora la historia con una estética sonora que aporta color y personalidad, y que se aleja de los intentos truncos para vender una banda de sonido con hits retro (como hizo Escuadrón Suicida o Guardianes de la galaxia vol.2).

Thor ragnarok es un paso adelante que se nutre de lo mejor y lo peor del universo cinematográfico de Marvel, y sale airoso del ejercicio creativo. Sorprende y obviamente siembra pistas de todo lo que se viene. El panorama para el Dios del Trueno toma nueva relevancia y recupera el interés perdido por el miembro vengador menos carismático y popular de la franquicia. Si Jack Kirby hubiera tenido la chance de ver la película, se sentiría orgulloso de apreciar un producto que cumple su función, y sobre todo homenajea y pone en valor su inmensa obra. Era hora.

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