#LadoNerd ‘Stranger Things 2’: lo bueno, lo malo y lo feo

Blas Ele

Blas Ele

Redactor at Corriendo La Voz
Profesor de Comunicación. Bahiense, daltónico y tesista: tres dolencias crónicas. Fundamentalista del mate amargo. Radialista apasionado.
Blas Ele

Pasó. El momento que muchos estuvieron esperando durante un largo año llegó y se consumió con la intensidad de un amor de primavera. El día de Halloween Netflix colgó los nueve episodios de Stranger Things 2, como bautizaron los hermanos Duffer a la secuela de una de las series más exitosas de 2016. Fieles al consumo maratónico al que apuesta la plataforma de streaming, los más ansiosos no dejaron pasar más de una o dos noches para devorar la nueva entrega de una ficción que combina el terror paranormal, la ciencia ficción y el drama con pasajes de humor y aventuras.

Más allá de las expectativas y ansiedades de los seguidores de la serie, existía una incertidumbre acerca de si esta segunda entrega estaría a la altura de lo que la ficción había demostrado al irrumpir en las pantallas. Repasaremos en las siguientes líneas qué nos entregó Stranger Things 2 para plantear, según nuestro punto de vista, porque no alcanzó la alta vara que había dejado un año atrás.

Si aún no completaste la temporada te sugerimos no continuar, porque la totalidad del análisis implica la existencia de SPOILERS.  Alerta de Spoiler: ALTA

La historia

En Hawkins parece no haber pasado nada. Los sucesos que tuvieron como protagonistas a Eleven y a su padre, el Dr. Brenner; al Laboratorio Hawkins, el Demogorgon y las aventuras a su alrededor han quedado sólo en la memoria de sus protagonistas. El grupo de niños perdió a Eleven pero recuperó a un sobreprotegido Will, y ya no juegan Calabozos y Dragones sino que ahora el escenario inicial se trasladó al Arcade, o como los conocemos por acá, los fichines.

Con un punto de partida similar al de la primera temporada, el desarrollo de las principales líneas argumentales no se alejará demasiado de lo que ya vimos. No tardaremos en ver –otra vez-  los contactos de Will con el Upside Down, analizados por profesionales de… Laboratorios Hawkins. Nada nuevo bajo el sol. La otra línea, más incierta aún, era el destino de Eleven, a quien encontramos viviendo en el medio del bosque con un Hopper con capacidades paternales diferentes. El devenir adolescente de Eleven y la pregunta por su madre la sacarán de esa cabaña y nos llevará a todos por primera vez fuera de Hawkins. Ahí quizá está lo más novedoso de ST2: lo que sus creadores llaman el “capítulo unitario” (cap. 7: The Lost Sister). Novedoso para la historia, aunque interrumpe fuertemente la dinámica narrativa de la serie sin que podamos encontrar motivos suficientes.

El personaje que encarna Millie Bobby Brown ocupa un papel secundario en buena parte de esta temporada: podemos decir que su parte de la historia se desarrolla con una intensidad menor a la que se centra en torno a Will. Aún así, tenemos un capítulo entero dedicado a ella. Es ahí donde conoceremos a Eight/Kali, otro de los experimentos de Hawkins: la hermana (¿o una de las?) de Eleven. [Todo parecido con Orphan Black es pura coincidencia]. También con poderes sobrenaturales, llevará a la pequeña El a su etapa punk adolescente, le enseñará a administrar mejor sus habilidades y le generará algunas contradicciones acerca de la idea de la justicia por mano propia. La pregunta es, ¿era necesario un capítulo entero para que Eleven aprenda a controlar -un poco más- sus poderes?

La esperada pareja Nancy – Jonathan finalmente se concreta (otro de los nudos recurrentes) al desplazar rápidamente a un tibio Steve y al concentrarse en buscar justicia por la muerte de Barb. La aparición del detective Murray (Brett Gelman) junto a ellos puede parecer simpática pero resulta una parodia débil, que no logra tomar fuerza en un relato ya muy cargado de estereotipos. Algo flojo de papeles encontramos también al personaje del Dr. Owen (Paul Reiser), muy pequeño bajo la densa sombra que dejó el Dr. Brenner: el guión resuelve sin vueltas su doble rol de agente del mal y hombre de buenas intenciones. Más opaco se vuelve si nos preguntamos cómo es que sigue libre para fraguar documentos para Hopper y Eleven, luego de la intervención de las fuerzas militares yankees…

Los personajes

Lo más trabajado en ST2 , aunque con resultados diversos, son sus personajes. Por un lado, tenemos la mutación del grupo homogéneo de niños a otro de pre-adolescentes con conflictos internos, con nuevas alianzas y desarrollos autónomos de cada uno de ellos. Por otro, la incorporación de nuevos personajes a la historia. Comencemos por esto último.

Ni bien ponemos play al primer episodio conocemos a Kali, o 008 (Eight), según reza el tatuaje de su muñeca, quien toma más protagonismo en el capítulo unitario. La inserción de Kali, como señalamos antes, además de sacarnos de Hawkins por primera vez, abre una posible nueva línea argumental: la existencia y el destino de todos los otros sujetos experimentales de los Laboratorios Hawkins, que pueden estar repartidos por todo el mundo (a la manera de la precoz Héroes, serie de 2006, de la NBC).

Volviendo a nuestro querido pueblo, encontramos cuatro incorporaciones clave. La aparición de Max (Sadie Sink) despertará miradas de curiosidad en nuestros FabFour, en particular, de Lucas y Dustin, quienes comenzarán a competir por conseguir mayor acercamiento a la recién llegada. Podemos decir incluso que su rol es –apenas- despertar reacciones: así las escenas de celos de Mike y Eleven, así también la de otra de las incorporaciones, Billy. Hablamos del hermano de Max: el personaje interpretado por Dacre Montgomery entra a la serie para ocupar el lugar del antagonista humano que había dejado a mitad de la primera temporada Steve, al sumarse a las huestes del bien. Se trata de una versión un poco más estereotipada aún que la que entregaba Steve: Billy es un rebelde sin causa aparente, que luce su esbelto cuerpo en jeans ajustados, y fuma cigarros mientras conduce su Camaro azul a toda velocidad. Este personaje es quizá el menos armado de todos: en sus múltiples aunque efímeras apariciones, sólo sabe demostrar violencia: hacia su hermana, hacia Steve e incluso hacia Lucas, para cerrar la figura del inmoral lineal, casi una versión adolescente del Macaulay Culkin de The Good Son (1993), capaz de encarnar todos los males de este mundo sin experimentar culpa alguna. Los guionistas intentaron acercar algún tipo de explicación a su carácter mostrando la relación con su también violento padre, pero parece insuficiente. A diferencia de Steve, no vemos un giro sino más bien una disputa de fuerzas en la que gana (¿en serio? ¿así de fácil?) su pequeña hermana Max, luego de una de las escenas más violentas de la serie, en la que Billy le desfigura la cara a un ya abatido Steve.

Uno de los personajes tal vez menos esperados es el de Bob. Quizá yendo muy lejos en sus citas a los ‘80, los hermanos Duffer sumaron al staff a Sean Astin, quien interpretara a Mikey en The Goonies (1985), una de las películas más “homenajeadas” en Stranger Things. Bob Newby (su apellido alude a una expresión que puede traducirse como “novato”) es un tipo extremadamente común que trenzó un lazo amoroso con Joyce Byers (Winona Ryder). Además de un mal consejero para Will, Bob ocupará el lugar del demasiado bueno para este mundo, y nos lo arrancan apenas lo aprendemos a querer. Si la razón de ser de su personaje era llegar a su destino final, flojo favor hicieron a los espectadores: no movió ni un poco la aguja de la línea argumental. Entonces, ¡¿por qué, hermanos Duffer?! 

Como señalamos más arriba, el grupo de niños ya no es el tándem sólido que supo sellarse en ese épico abrazo de la primera temporada. El par Lucas-Dustin se quiebra para presentar dos nuevas duplas: por un lado, Lucas y Max, quienes inauguran una incipiente historia de amor; y por el otro, la inesperada alianza entre Steve y Dustin, algo ocupados en enmendar el tremendo pifie que tuvo este último al “adoptar” a un Demogorgon cachorro. Por otra parte, encontramos a un emo-Mike (como lo bautizaron sus compañeros de rodaje) que se enoja con sus amigos por querer sumar a Max al grupo, con un miedo inconsciente a que sea un reemplazo que deje atrás a Eleven, y se aleja de ellos para acercarse a Will, algo molesto por la sobre-contención de su entorno y bastante preocupado por sus “recuerdos vívidos”, sintiéndose estos dos unidos en tanto niños incomprendidos o ignorados en sus sentimientos y angustias.

Los monstruos

Si bien los antagonismos se repiten, las criaturas sobrenaturales que encontramos en ST2 presentan algunas novedades. El monstruo sombra (a.k.a. Mind Flayer / desuellamentes), se presenta como un enemigo más complejo: toma el cuerpo de Will en este lado, a la manera del black smoke de Lost, aunque como un virus espía que disputará la voluntad del niño en su propio cuerpo, con el agregado de contar con un objetivo superior por el cual llevar adelante sus acciones.

Además, ya no tenemos uno sino decenas de Demogorgons que ya no pueden ser vencidos con un simple bate de béisbol con clavos. Sin embargo, descubriremos que la amenaza sigue siendo el monstruo sombra, ya que es quien mueve los piolines de estas criaturas y a quien hay que derrotar para acabar también con los demo-dogs (dixit Dustin). Al mejor estilo El Eternauta, ST2 agrega capas de mando al enemigo: los Demo-dogs serían al Mind Flayer lo que los cascarudos a Los Manos (o Los Ellos) en la historieta de Oesterheld.

Es en este ámbito donde la serie entrega todo lo que tiene de terror y oscuridad: el adiós a Meows y la pseudo-convulsión de Will al asar la enredadera subterránea son dos de las más escalofriantes imágenes que entrega esta segunda temporada, y ambas son desatadas por los bichos del Upside Down. Podemos agregar un elemento más en esta sección: la relación entre Dustin y Dart, el cachorro Demogorgon, introducirá otro elemento que tensionará la relación ya no tan pura de los cuatro niños: la mentira. “Friends don’t lie” (“los amigos no mienten”), repiten los pequeños cada tanto, como si estuviesen afirmando que comienza a ocurrir lo contrario. A la mentira traviesa de Dustin se suma el enojo de Eleven y la desazón de Mike con Hopper: la primera por sobreprotegerla y mantenerla encerrada, el último por mentir sobre el destino de su amiga. Los amigos no mienten, Jim.

Lo que vendrá

Una de las hipótesis que podemos arriesgar para justificar algunos huecos de la serie, o el gusto a poco que puede dejar en comparación con la primera temporada, es que a diferencia de esta, Stranger Things 2 se concibió fuertemente ligada con lo que será Stranger Things 3. Si bien la historia es autoconclusiva (es decir, las principales líneas argumentales cierran), no tira toda la carne al asador: queda a mitad de camino la historia y el devenir de Kali/Eight, así como la existencia de otras chicas superpoderosas; se nos sugiere que el Dr. Brenner puede seguir vivo, pero no se lo vuelve a mencionar; y se avanza en mostrar mayor profundidad emocional en algunos personajes (sobre todo los niños) sin cerrar tampoco ese recorrido (a la manera que cerró aquel abrazo en la temporada anterior). Es así que la contundencia que los personajes y sus arcos dramáticos supieron entregar un año atrás, no termina de ser desarrollado sino apenas presentado en ST2 (y cuando resuelve, lo hace a la manera de Bob o Billy). A cambio, se focalizó en trenzar romances entre niños que bien podrían fortalecer vínculos de amistad (de nuevo, ¡ese abrazo!), en lugar de entregar escenas de besos ingenuos que aportan más memes a las redes sociales que densidad a la historia.

Pese a todo, no sería justo obviar que la serie se mantiene en un nivel estético y narrativo interesante, entregando imágenes y escenas destinadas a ser recordadas por estar muy bien logradas, o por ser muy traumáticas. En esta segunda temporada Los Hermanos Duffer relegaron en otros la dirección de cinco de los nueve episodios, a diferencia de la primera entrega en la que no dejaron nunca ese rol. No hay que dejar de ver esto como un factor que influye en las pequeñas diferencias que podemos notar, más allá de que los Duffer puedan estar supervisando cada episodio.

Los creadores ya confirmaron Stranger Things 3 y aseguran que no se extenderá mucho más que una cuarta temporada. En Beyond Stranger Things, la serie de entrevistas con actores y directores de ST2, los creadores aseguran que “fue complicado descifrar cómo continuar la historia sin forzarla y asegurarnos de que puede sostenerse durante un par de años más”. El desafío no era sencillo. En ellos quedará definir, según las reacciones de los fans ante estos nueve capítulos, en equilibrar lo planteado en torno a los dramas personales, al Mind Flayer que acecha la escuela desde el Upside Down (otra vez Will, no, por favor), y a las posibles historias de otras Elevens. Una vez más, será cuestión de esperar.

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