#LadoNerd Reservoir Dogs: el ícono, 25 años después

Florencia Martinez

Florencia Martinez

Redactora at Corriendo La Voz
22. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
Florencia Martinez

Festival de Sundance, 1992. Nadie conocía su nombre aún, sin embargo, la proyección de su debut como director y guionista en el evento cinematográfico internacional lo lanzó rápidamente a la fama. De ahí en más, Quentin Tarantino logró convertirse en un importante referente en materia de calidad de diálogos, escenas particularmente sangrientas y decisiones técnicas acertadas.

La narrativa de un robo salido mal ha sido adaptada innumerables veces a la pantalla, pero Reservoir Dogs –o, como se la conoció en Latinoamérica, Perros de la Calle– se las ingenió para constituirse, con el tiempo, en un clásico del cine moderno. La película, cuyas principales características son las de contar con personajes coloridos y conversaciones sumamente peculiares, catapultó a un joven Tarantino al reconocimiento mundial. Y no sólo eso, sino que además logró demostrar que no se necesita un gran presupuesto para hacer un film espectacular.

A 25 años del estreno de la icónica pieza del cine independiente, repasamos algunas de las cuestiones que hacen de ella, uno de los hitos representativos del séptimo arte.

Una fórmula infalible

La idea es sencilla: un grupo de hombres se reúne bajo las órdenes de otro para llevar a cabo un asalto en una tienda de diamantes. Ninguno conoce siquiera el nombre de los demás, ya que se denominan los unos a los otros según los colores que les habían sido asignados a modo de identificación (“Señor Marrón”, “Señor Naranja”, “Señor Rosa”…). Cuando la policía frustra su intento de robo y uno de ellos resulta gravemente herido, se refugian en un almacén abandonado y buscan definir quién de ellos los traicionó y es, en realidad, un oficial encubierto.

La historia era tan atractiva como simple, pues tan sólo involucraba los momentos ocurridos en el interior de un galpón y algunos flashbacks que permitían al espectador hilar la narrativa, de modo tal que se comprendiera cómo habían llegado los sujetos a esa situación. Se trataba, en definitiva, de una puesta en escena similar a la de una obra de teatro, en donde lo que primaba era el diálogo y la tensión entre los personajes que entraban y salían del lugar.

Esto mismo es, en gran parte, lo que maravilló -y sigue maravillando- al público.

Casi toda la película transcurre en un mismo escenario, lo que evidencia el talento de Tarantino como guionista

Lo cierto es que, para ser un film independiente de bajo presupuesto -varios de los actores usaron su propia vestimenta para que se gastara menos dinero-, el reparto era tan llamativo como extraordinario. Harvey Keitel, Tim Roth, Steve Buscemi, Chris Penn, Michael Madsen -el legendario “Sr. Rubio”, quien domina más de un momento de oscuro humor que deleita al espectador de Tarantino- y el mismísimo director protagonizaron esta película que se filmó en tan sólo 35 días.

Y vale destacar la acertada decisión de un joven pero visionario Tarantino en contratar al impecable Steve Buscemi, en tanto él mismo quería interpretar al Sr. Rosa pero accedió a hacer audiciones para la parte. Cuando el actor llegó para leer, el cineasta le dijo que se había guardado el rol para él y que sólo se lo concedería si lograba “destrozar” la audición. De más está decir que la representación de quien luego protagonizaría el clásico cinematográfico Fargo no decepciona en lo absoluto, sino más bien todo lo contrario.

La estética tarantinesca

Cada aspecto de Reservoir Dogs plantea las marcas registradas de Quentin Tarantino como director. Desde su uso de la sangre y el gore hasta sus diálogos cotidianos que no le conceden un respiro al espectador entre las idas y vueltas de los personajes, pasando por una fotografía muy cuidada, la película presenta diversas cuestiones que se hacen presentes a lo largo de toda su carrera cinematográfica.

En primer lugar, mencionaremos uno de los aspectos recurrentes más notorios: la importancia que se le da a la violencia. La sangre como recurso fundamental de la filmografía de Tarantino, con heridas de bala que salpican todas las paredes, y cuerpos desangrándose hacia la parte trasera de un vehículo. Podemos pensar en el “incidente” de Vincent Vega en Pulp Fiction, cuando se le dispara el arma por error; o, en su expresión quizás más extrema, en la emblemática escena del duelo entre La Novia y los 88 maníacos en Kill Bill.

El Sr. Naranja, interpretado por Tim Roth, está desangrándose durante la hora y media que dura la película

Mucho se ha teorizado con respecto a esta elección estilística de Tarantino, y en ocasiones hasta se ha presentado a la violencia cual un tributo a distintos géneros cinematográficos como los westerns y el cine japonés. Sin embargo, cuando se le preguntó al respecto, el director respondió que tal recurso le resulta innegable simplemente porque “es muy divertido” (*).

Así, ya a partir de su primera película –o segunda, si tenemos en cuenta el caso de My Best Friend’s Birthday, una comedia de 1987 filmada en blanco y negro que nunca vio la luz y a la que Tarantino mismo se refirió como un producto “muy malo”, el cineasta deja bien en claro cuáles serán los aspectos que exploraría a lo largo de su carrera.

Un enfrentamiento escenográfico digno de película de vaqueros

Otro rasgo característico de la filmografía de Tarantino que inaugura Reservoir Dogs es, sin dudas, el uso específico que hace de la banda sonora para crear momentos de contrapunto para con lo que sucede en la pantalla. Inmediatamente se nos viene a la cabeza la imagen de una bellísima Shoshanna maquillándose y planeando un asesinato masivo en el teatro de Bastardos sin gloria… con nada más y nada menos que “Cat People” de David Bowie reproduciéndose de fondo.

Que el cineasta utiliza la música con fines narrativos, de modo tal que ésta llama la atención sobre sí misma y crea un ambiente cargado de ironía y oscuro humor, no es ninguna novedad. De hecho, la que se conformaría quizás como la escena más destacada y popular del debut del director presenta la tortura que el Sr. Rubio ejerce sobre un policía para sacarle información sobre el supuesto infiltrado, mientras baila “Stuck in the Middle With You”, de Stealers Wheel.

De hecho, y en referencia a ese momento, Tarantino tuvo que insistir en que el mismo se mantuviera dentro del film. Desde la productora Miramax querían eliminarlo pues consideraban que su brutalidad terminaría por afectar la historia y tendría un efecto negativo en la audiencia. Como hoy en día sabemos, finalmente la tortura quedó registrada en la película.

Volvamos a la fotografía cuidada a la que nos referimos anteriormente. ¿Qué destaca de la obra de Tarantino además de su alto contenido sangriento y violencia explícita?

Ciertamente los mismos ángulos y planos que utilizará en más de una ocasión. La cámara ubicada desde el interior del baúl de un vehículo -recordemos a Vincent Vega y Jules Winnfield preparando sus armas en Pulp Fiction-, la toma en la que un personaje se ve reflejado en un espejo para concederle un aura de intimidad, y el plano 360 introductorio de un escenario, se corresponden con un estilo, con el que actualmente estamos familiarizados, de la mano del director.

La magia del diálogo

En Reservoir Dogs, Tarantino demostró la manera de darle vida a un guion de la forma más pura e integral posible. Desde la escena de apertura -en donde los personajes a punto de llevar a cabo el atraco mantienen una conversación casual- en adelante, el guión está cargado de blasfemias y declaraciones políticamente incorrectas, lo que sólo aporta realidad y autenticidad a las anécdotas de los atractivos sujetos.

Por un momento, el cineasta logra que el espectador ya no se perciba frente a una pantalla, sino integrado a un mundo que es de lo más creíble. Con las idas y vueltas sin pausa entre los protagonistas, que no otorgan un respiro en sus debates, entendemos cómo Quentin no solamente escribe sino que, como explicó en una entrevista, hace que sus personajes “hablen los unos con los otros”.

Es así como los seis miembros de la banda de Joe Cabot -interpretado por Lawrence Tierney- mantienen una discusión en siete minutos mientras desayunan. Los tópicos son diversos: desde referencias a la cultura popular hasta el origen de “Like a Virgin”, de Madonna. De hecho, a la reina del pop le gustó tanto la película, que le envió al director una copia firmada de su álbum Erotica con una leyenda que aclaraba que, a diferencia de lo que se comentaba en el film, la canción “no se trata de penes, se trata de amor”.

Luego de desayunar, el Sr. Rosa se niega a dejar propina y se inicia la polémica cuando lo llaman mezquino

De ahí en más, todas las escenas compuestas por Tarantino demostrarán de la forma más creíble la interacción entre sujetos sin mucho más en común que la voluntad de conseguir dinero fácil.

El despertar de un titán

Reservoir Dogs fue la película más discutida en el cronograma de Sundance, y de hecho muchos críticos se acercaron al autor para felicitarlo por su trabajo. De esta forma, no es de extrañarse que con su estreno para el público en general, las audiencias aclamaran el film.

En definitiva, podemos definir a Reservoir Dogs como la película de culto que marcó el salto hacia el interior de la escena cinematográfica de una de las figuras más reconocidas y elogiadas. A partir de todas las cuestiones que ya hemos mencionado -y otras tantas más-, el director y guionista se impuso a sí mismo y a sus marcas registradas, logrando una fuerte aceptación por parte del público.

25 años han transcurrido ya desde el estreno de su debut, y cada película que realizó, desde Bastardos sin gloria hasta Los odiosos ocho ha resultado un éxito. Sólo nos queda esperar a su nuevo producto, aún sin título oficial, para continuar viendo más de Tarantino. Pero la fuerza que tuvo -y tiene- Perros de la Calle, y que la consagró como un clásico moderno, destaca de sobremanera.

Amigos, si aún no la vieron… ¿qué están esperando?

 

(*) Para la fuente, véase el final del video.

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