#LadoNerd Ochenta años de Batman: recorrido y legado del Vigilante Nocturno

Damian Martin

Redactor at Corriendo La Voz
Periodista. Futbolero y amante de lo que aprecio. Colaborador sección Cultura.
Damian Martin

¿Qué es Batman? ¿Cuál es su significado? ¿Cuánto ha variado a lo largo de estos ochenta años plagados de diversas historietas, transformaciones y distintos universos, tanto literarios como fílmicos? Intentaremos echar un vistazo a la esencia del héroe de comics más oscuro y reconocido del siglo XX.

Un Caballero Oscuro

La leyenda cuenta que Bob Kane se inspiró en series históricas como El Zorro y The Shadow, y en una maquina voladora de Leonardo Da Vinci para crear a su héroe. Junto a Bill Finger, el gran responsable de los colores y la personalidad final (aunque pasó toda su vida en el anonimato, hace algunos años ha empezado a ser reconocido como el co creador), le dieron identidad a un personaje que nace de la tragedia, enfrenta y domina a sus miedos, y termina por ser libre con su propio sentido de la moral. Un vigilante nocturno que asciende desde su catábasis, pero que todo el tiempo esta al filo del abismo.

La historia de Bruce Wayne va ligada a la de Batman, aunque estos estén completamente disociados por momentos. El caballero de la noche tiende a ser la verdadera identidad, la personalidad real. Ambos son motivados por el mismo combustible: la venganza y el deseo de justicia por la muerte de sus padres Martha y Thomas Wayne. El hecho llevado a cabo por un simple ladrón, esconde algo más profundo: un paradigma social que posee un entramado muy interesante, en una ciudad plagada de luces y sombras, progreso y corrupción.

La culpa que siente el pequeño Bruce se va transformando en un aditivo especial para el nacimiento de su supuesto alter ego. Y digo supuesto porque con el correr del tiempo terminamos por entender que en realidad, el hombre real es el de la capucha; el playboy millonario, de autos deportivos de lujo, de cuna aristocrática  ha quedado como una minúscula máscara. Y es dicha decepción por su pasado lo que lleva a que Batman haga su propia travesía para dominar sus miedos.

El camino del héroe: ochenta años de historia

La esencia de la historia es en mayor o menor medida, completamente conocida. Bruce Wayne es un millonario que vio como sus padres eran asesinados frente a él cuándo era apenas un niño. Ya de adulto, se pone una capucha y sale a combatir el crimen en su amada ciudad. Hasta ahí, todo normal.

Bajo esta historia, se publica el primer número del Murciélago de Gotham mediante el número 27 de Detective Comics, allá por 1939. El personaje surge en primera medida para que National Comics (luego DC Comics) pudiera generar un éxito similar al que había logrado Superman en Action Comics. El entonces director, Ian Sullivan, encarga a Kane la misión, quien gracias a la ayuda de Finger cumple con el objetivo.

Detective Comics #27: primera aparición de Batman.

La cuestión del desprecio de Kane hacia la labor de Finger es un asunto bastante extenso que desarrollaremos en otra nota, ya que amerita un estudio exhaustivo de la cuestión. Traiciones, egos, talentos, dinero y difamación son algunos de los condimentos que posee la historia de Kane, junto a quien lo ayudó con el desarrollo del personaje, y a aquellos que aportaron lo suyo a que Batman tome vuelo.

El éxito rotundo de Batman ubica a Kane en una posición de poder con un contrato inmejorable, lo que también lo llevó a dedicarse a los negocios y ver como su nombre brillaba en las luces de neón. Esto provocó que dejara de prestarle atención a las historietas que a esta altura eran publicadas por compromiso y que no se preocupara por la línea editorial del comic, que pasaba de historias increíbles a otras paupérrimas. La llegada a la televisión y el hecho de codearse con Hollywood hicieron que el comic quedara en un segundo plano, ya que el contrato establecido por la serie televisiva lo había vuelto millonario.

A mediados de los ´80, con números de audiencia realmente bajos, e incluso al borde de la finalización de la tirada mensual del personaje, en DC decidieron hacer un reseteo y volver a las fuentes. ¿Qué era lo que hacía completamente diferente a Batman? ¿Por qué generaba empatía en la mayoría de los niños? Por la sencilla razón de no contar con ningún súper poder. Todo lo que lograba, lo hacía gracias a su astucia y a los artilugios técnicos creados por él mismo. Al volver a las raíces, y agregarle un condimento psicológico un poco más oscuro, escritores como Frank Miller, Grant Morrison, Jeph Loeb o Alan Moore le dieron un vuelco completamente distinto a las andanzas del individuo de las sombras.

Frank Miller (Daredevil, Hard Boiled) tomó las riendas y fue el encargado de revitalizar al Guardián Silencioso, luciéndose con esta historia que fue tomada como punto de partida para todos los narradores que le siguieron.  En The Dark Night Returns (1986) podemos ver a un Bruce brutal, sangriento, oscuro, añejo, y a las miserias de un Batman que vuelve a calzarse el traje para enfrentar nada más ni nada menos que al gran Superman (en esta ocasión, convertido en un buen sabueso del gobierno), además de terminar por comprender lo sociópata irremediable que es el Joker y dejarlo morir. El poco frío, pero bastante tibio Zack Snyder se inspiró en este comic para crear esa aberración llamada “Batman versus Superman: El origen de la justicia”.

 

El salto al cine

La filmografía de los últimos años se caracteriza por llevar a la pantalla grande a todos los súper héroes conocidos. Pero treinta años atrás, a excepción de Superman, esto no era una garantía para los estudios cinematográficos. No invertían en este tipo de género. Es por eso que la piedra angular del cine de hoy está basada en lo que logró Tim Burton con sus dos películas.

En la primera entrega vemos a un Batman un poco más oscuro que en las series de televisión, pero que de igual manera conserva varios guiños cómicos en los diálogos, el aspecto y los bailes del Joker, al ritmo de Prince, interpretado por Jack Nicholson. Nada que ver con las decepcionantes Batman y Robin, Batman Forever y los bati-pezones que salieron a finales de los ’90.

La llegada de Chistopher Nolan a los estudios Warner revindicó la esencia del Caballero Oscuro, volviendo a retrotraer las sombras a Gotham. Y utiliza como punto de partida los comics Year One (Frank Miller – 1986) y Knight Fall (1993 – Alan Grant) para volver a indagar en la infancia de Bruce y el cómo llega a ponerse una capucha para salir a golpear pilluelos, o por qué piensa como piensa. También le otorga un dialogo interno constante consigo mismo y con los villanos elegidos para hacerlo poner a prueba y volver a resurgir desde las fosas.

Acá se ve el miedo, la frustración y el ánimo de venganza que moviliza a Bruce. La culpa que carga por no haber sido lo suficientemente valiente (según él) para evitar el crimen de sus padres. En busca de poder controlar ese dolor desaparece de Gotham durante algunos años para poder encontrar la fuerza y los elementos para salvar el la descomposición de su ciudad.

Al revisar los archivos, Nolan encontró en Theodore Roosevelt el espejo perfecto en el cual Kane y Finger se basaron para formar a Batman. Un hijo de New York con un padre filántropo, que sufrió una pérdida inconmensurable que lo puso al borde del abismo, que decidió cambiar su historia y regresar a New York para combatir el crimen, patrullando por las noches las calles montado en una bicicleta. 

Es así como es formado por Raa’s Al Guhl y su Liga de las sombras, aprendiendo a pelear, a escaparse, y por sobre todas las cosas, buscar la esencia, enfrentar y dominar sus temores. Logra el autocontrol, pero a la vez termina por separar sus personalidades. Es en este punto cuando la tragedia se transforma en un símbolo.

Nolan otorga un cierre a la altura de su obra. Como en todo, habrá algunos que estarán más de acuerdo que otros. Diferente es lo creado por Zack Snyder, que venía con grandes loras por lo conseguido en Superman: Man of Steel. En la película protagonizada por Ben Affleck, se ve a un Bruce un poco más ebrio y resignado, quizás un poco más permisivo con la violencia en sus métodos de búsqueda de información, pero donde lo que realmente ha fallado es el guion. Sobre todo en el vuelco que toma la película a raíz de un nombre en común que ambos héroes comparten: Martha.

Los antagonistas del murciélago

Los villanos son una parte vital en todo lo que el personaje representa, no solo por sus apariencias, o la manera en que están diferenciadas sus personalidades, sino también en las diversas maneras de pensar que poseen, y en cómo estas contrastan con las del Caballero Oscuro.

Quizás, de no ser por la cantidad y la calidad de sus enemigos, Batman no tendría el éxito que posee. No existirían esos momentos de complejidad en los cuales son sus decisiones las que lo obligan a pensar en su postura como justiciero encapuchado o como Bruce Wayne, ciudadano del mundo.

De caer en los juegos de sus antagonistas, Bruce podría ser un burócrata que malversa sus fondos y los utiliza de manera corrupta, como lo hace Cobblepot, un narciso inteligente que pretende llamar la atención como Riddler; o tal vez un sádico con poder como Scarecrow. Joker es quien más juega con él, poniéndose como su antagonista, queriendo demostrar que la humanidad no tiene salvación, y para tener un punto de validez transforma a Harvey Dent en Two Faces. El caballero blanco, la esperanza de Gótica, termina viviendo lo suficiente como para convertirse en un villano.

Y si bien el Caballero de la noche tiene un límite establecido, como es su decisión de no ser un verdugo (algo que ni League of Shadows pudo modificar), el Príncipe Payaso del Crimen no tiene problemas en matar, incluso termina disfrutando de ese desorden que provoca el caos. Es por eso que el juego establecido es tan intenso como enigmático. ¿Cómo hará para sobrellevar esa carga, sabiendo que su decisión personal acarrea daños colaterales? En Red Hood, Jason Todd, el segundo Robin, asesinado por el Joker, regresa de la muerte para cuestionarle justamente eso.

Su punto débil quizás sean sus seres queridos. Ha tenido romances con su gran amiga de la infancia, Rachel Dawes, con Selina Kyle y Talia Guhl, hija de Raas, aunque su gran temor a volver a perder a un allegado lo hace ser frio y distante. Lo mismo ocurre con el aprecio que demuestra hacia Alfred Pennyworth, su fiel mayordomo que lo ha criado desde la muerte de sus padres, y su gran aliado, James Gordon.

Muchos de estos planteamientos se utilizan en historietas magistrales como The Killing Joke (Alan Moore – 1988); que también da un origen del Joker; The War of Jokes and Riddles (Tom King – 2017) y en la supuesta boda con Selina Kyle, estas últimas pertenecientes al renacido universo de DC.

El psicólogo Carl Jung escribió que el ser humano tiene una mente consciente y una mente inconsciente, que es una lucha constante entre un ser sociable y un ser aceptable, una pelea entre lo que está bien y aquello que está mal. Batman no solo juega con esto, sino que se emparenta con algunas ideas kantianas y logra ver más allá del hombre corruptible. Respeta a una idea, tiene autoridad por una razón, y termina por entender que la venganza no es más que una satisfacción personal y que no equivale a justicia.

El Murciélago viaja por un sentido de moral propia que lo diferencia de todos sus villanos, y estos a su vez, magnifican la esencia de aquel. Cuando Nietzche proclama al supra hombre, lo hace pensando en un hombre que pueda pensar moralmente sin necesidad de hacer lo que le diga la fe, y Batman es ese que toma las decisiones que los demás no pueden, aun llegando a limites extremos, como posicionarse en un rol de policía supremo, o crear herramientas que también pueden ser utilizadas como armas, pero siempre manteniendo cierta moralidad.

Thomas Hobbes en El Leviatán habla de un monstruo al cual la sociedad inventa, le teme y termina obedeciendo. El hombre cede sus derechos para poder vivir en una sociedad por convenio. Aquí es donde el Joker entra en acción, queriendo destruir a ese monstruo, generando un caos individualista, regido por la propia ambición de cada uno y dispuesto a mostrar que todo ser humano es corrompible. Batman siempre tendrá la esperanza de lograr un mundo más justo, mejor equilibrado.

Tanto Bruce como Batman se enfrentan a villanos que los ponen a pruebas psicológicas muy profundas. Dejan en claro que, como dijo Hobbes, el hombre es el lobo del hombre. Homo Homini Lupus: la sociedad es una amenaza constante. Pero nuestro héroe no quiere quedarse con eso, no utiliza su tragedia para dañar, como sus antagonistas, sino que la utiliza de la manera más positiva posible.

Nunca sabremos si este es el personaje que Kane y Finger quisieron crear, pero de seguro estarían orgullosos de todo el recorrido hecho por el Detective, la manera en que consiguió su Anábasis y en que sigue patrullando los comics de Gotham desde las sombras de algún edificio, con su capa, al lado de una gárgola, esperando aquella luz que atravesará el cielo para poder al fin salir, una vez más, a cumplir con su compromiso.

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