#LadoNerd ‘Mr. Robot’: Entre el hacktivismo y la ciberparanoia

Belén Lescano

Belén Lescano

Redactora at Corriendo La Voz
Colaboradora en Corriendo La Voz
Estudiante de comunicación social
Belén Lescano

¿Por qué Donald Trump es el presidente de Estados Unidos? ¿Algún día dejará de existir el dólar? ¿Es posible que haya una tercera guerra mundial? ¿Qué pasaría si las grandes corporaciones dejan de serlo? ¿Es posible que se equilibre la balanza a favor de los pobres? ¿Qué papel juega la tecnología en la sociedad actual? ¿Estamos en camino a dejar de interactuar cara a cara? Todas esas preguntas y muchas otras son las que Mr. Robot, la distopía dramática creada por Sam Esmail y producida por USA Network deja flotando desde su primer episodio, estrenado en 2015, hasta hoy, mientras se emite su tercera temporada. ¿Las responde? No pretende hacerlo, sino poner sobre la mesa los temas que forman parte de la agenda internacional actual a través de una mirada crítica hacia la tecnología y las desigualdades sociales.

La historia está centrada en Elliot Alderson (interpretado por Rami Malek), un hacker sumamente hábil, con problemas de ansiedad, dificultades para relacionarse con los demás, depresión y adicción a las drogas. Utiliza sus habilidades para, de día, trabajar en una empresa que le provee seguridad informática a otras compañías poderosas y de noche, desenmascarar de forma anónima a quienes cometen delitos en la web. Así como se plantea, suena más a una especie de Superman de la era tecnológica, pero hay mucho más.

El actor Rami Malek en el rol de Elliot Alderson

Pensado casi como una forma de justicia por mano propia en la actualidad digital, Elliot tiene un gran deseo de venganza hacia la multinacional Evil Corp (corporación maligna, ya su nombre lo dice todo), una empresa poderosísima que se dedica al negocio de los celulares, computadoras, tablets, a la cual culpa por causarle cáncer a su padre (Christian Slater), enfermedad que lo llevó a la muerte, debido a altos niveles de contaminación que genera. Ese dolor que comparte con Angela (Portia Dubleday) -su amiga de la infancia- porque la empresa también se cobró la vida de su madre, es lo que lo impulsa a crear F(uck) Society, junto a un grupo de expertos en informática, entre los que se encuentra su hermana Darlene (Carly Chaikin), con el fin de destruir Evil Corp.

El equipo de FSociety en acción.

Un espejo del mundo real                                                                                                

Durante una charla con Google, el creador de Mr. Robot contó que la historia y especialmente la personalidad y los ideales del protagonista, se inspiraron en él mismo porque se considera un “nerd de corazón” y dio tres razones personales que le dieron luz a la serie: por un lado, que en su juventud se desempeñaba como hacker y se movía en ese entorno porque tenía amigos programadores y hackers. Aunque sus habilidades nunca llegaron a ser como las de Elliot, la cultura informática y hacker siempre le apasionó. Por otro lado, la crisis financiera de 2008 le abrió los ojos sobre lo que estaba sucediendo a nivel social, la angustia y el enojo de los ciudadanos con las entidades bancarias y todos los focos de poder. Por último, a partir de su procedencia egipcia vivió muy de cerca cómo sus primos iniciaron una revolución usando Twitter y Facebook, lo que derivó en la Primavera Árabe, una serie de manifestaciones que se dieron entre 2010 y 2013 en reclamo por democracia, derechos sociales y un cambio de gobierno. Los últimos dos factores se perciben en la serie con mucha más fuerza en la tercera temporada, en donde todo es caos: las tarjetas de crédito dejan de funcionar, colapsan los bancos, hasta la electricidad se corta y el miedo y el enojo que se venía acumulando en los ciudadanos, finalmente estalla.  

Así como Apple o Microsoft, Evil Corp está en todos lados y la serie lo hace notar en todos los episodios. Su logo, tomado de la compañía estadounidense ENRON cerrada por quiebre desde 2001, aparece hasta el hartazgo, incluso en uno de los episodios de la segunda temporada totalmente diferente a los demás porque se estructura con un formato de sitcom. Hasta en ese mundo con risas grabadas creado por la imaginación de Elliot, los celulares, los productos de los negocios, todo le pertenece a Evil Corp.

Algo que se menciona sobre todo en la tercera temporada es la existencia de la Bitcoin, una moneda digital que puede transferirse sin necesidad de que una entidad como el Banco Central oficie de intermediaria y tampoco está respaldada por ningún gobierno. Existe desde 2009 en varios países y en Argentina, por ejemplo, próximamente, según algunos medios locales, comenzará a funcionar “Wanap”, el primer banco digital sin sucursales, un concepto mucho más revolucionario que el home banking, lo que demuestra el alto nivel virtual que están adquiriendo instituciones tan emblemáticas. Lo curioso es que en la serie, el presidente de Ecorp está empecinado en que la Bitcoin ya no tenga más valor y que lo único que circule sean las Ecoins. ¿Podrá una empresa imponer su moneda a nivel mundial?

¿Cómo llegó Donald Trump a ser presidente de Estados Unidos? La cronología de la serie se sitúa por lo menos uno o dos años antes de la actualidad, por lo que varias situaciones que relatan los periodistas de la ficción nos resultan familiares. En una escena reveladora en la que se ve de fondo a Donald Trump en la televisión durante su campaña presidencial, el hombre más poderoso de China le sugiere a un periodista estadounidense que presente una buena imagen del candidato porque para él no es más que una marioneta que cumplirá sus órdenes. Esta escena intenta darle una respuesta a la pregunta inicial y nos deja la duda de si realmente sucedió así.

Otra referencia, en este caso del mundo lúdico, es la máscara que usan los miembros de FSociety para viralizar videos anónimos a la población y a modo de amenaza a Ecorp. El hombre de bigote que utilizan es muy parecido al del juego Monopoly, y funciona como una parodia al capitalismo y a aquellos hombres que son extremadamente ricos y pueden comprar y vender sus propiedades como en el juego. Además, algo que nos indica el nivel de detalle que maneja la serie, es que hasta los nombres de los episodios están escritos siguiendo la terminología informática. Por ejemplo, los de la primera temporada tienen nombres de archivos de video, y así encontramos a “eps.1.3_da3m0ns.mp4” o “eps1.9_zer0-day.avi”. Por su parte, los capítulos de la segunda temporada tienen una extensión de archivos encriptados y los de la tercera, son archivos de descarga.

El espectador, un personaje más

Constantemente la serie juega con lo que conocemos y no de la trama. Elliot no habla a cámara como sí lo hacen los protagonistas de otras series para que sepamos que se está dirigiendo a nosotros, sino que a través de la voz en off de sus pensamientos, nos convertimos en su “amigo imaginario”. Nos cuenta qué siente, qué piensa, qué pasa con cada personaje… Todo eso que no se anima a contarle a los demás nos lo confía a nosotros. Todos esos pensamientos se convierten en monólogos profundos donde critica fuertemente a la sociedad de consumo, la dependencia a las redes sociales, la religión, las grandes corporaciones y su sed constante de poder, a los Estados, etc.  Por eso, recuperamos dos de las reflexiones más interesantes y recordadas de la serie:

Crítica de Elliot Alderson a la sociedad

https://www.youtube.com/watch?v=ajNvgZAI1uc

Crítica de Elliot Alderson a la religión

https://www.youtube.com/watch?v=qfGjHfl5DT0

¿Dónde está la sorpresa si parece que siempre nos cuenta todo? En que a veces nos miente, nos hace ver cosas que son producto de su imaginación, situaciones que su mente crea como escudo para protegerse del sufrimiento y la soledad. Todo eso hace que constantemente haya un punto de giro que nos sorprende, nos atrapa y nos hace sentir parte de la historia.

Influencias del mundo ficticio

Como a Esmail la temática de la serie lo toca muy de cerca, en el making of de Mr. Robot contó que construyó a los personajes hackers tratando de solventar una falta o mala representación que se hizo de ellos durante muchos años en Hollywood. Su ejemplo más claro de lo que no quería hacer con sus protagonistas es la película Hackers (1995) dirigida por Iain Softley y protagonizada por Angelina Jolie. Si bien tiene más de 20 años y no acapara todas las problemáticas en cuanto a la seguridad informática que conocemos hoy, construyó un estereotipo del hacker como una persona oscura, solitaria, que se encierra en su sótano pero no utiliza demasiado un lenguaje técnico, se les presentan virus con música (algo inverosímil),  y sus objetivos son casi al azar. En cambio, en Mr. Robot encontramos que FSociety tiene una causa en común, son lo que actualmente se llama hacktivismo, van en contra de las grandes corporaciones y de instituciones como el FBI, y utilizan muchísimo lenguaje técnico que genera un efecto mayor de realidad.

Por otro lado, toda la serie pero especialmente la primera temporada, nos envuelve en la atmósfera de El club de la pelea, una de las películas más aclamadas de David Fincher. Así como hacia el final del film nos enteramos quién es Tyler Durden (Brad Pitt) en la vida del personaje interpretado por Edward Norton, también descubrimos quién es Mr. Robot y qué importancia tiene en la vida de Elliot, mientras de fondo suena una versión instrumental de Where is my mind de Pixies, la misma canción que cierra el film. A través de esta cita a Fincher, Esmail retuerce la trama de la serie y la lleva a límites que hacen que gran parte transcurra en la mente de Elliot y en sus batallas personales, porque en todo momento se encuentra en una encrucijada de la que no puede salir aunque lo desee: ¿destruir a ECorp paso a paso o de manera anárquica y revolucionaria?

Mr. Robot nos sorprende constantemente e invita a reflexionar escena a escena. ¿Habrá una revolución informática? ¿Veremos a las grandes empresas caer? ¿Queremos que eso suceda? ¿Podremos vivir sin ellas? Cada vez más, la serie nos muestra que es algo utópico, o que por lo menos si se quiere ir contra los poderosos hay que hacerlo desde adentro. Por último, la serie nos ofrece cuotas altas de suspenso e incluso desliza varios consejos para la vida informática cotidiana: cambiá las contraseñas de tus redes y dispositivos, tapá la cámara frontal de tu notebook y Smartphone y, como diría la escritora argentina Verónica Sukaczer, nunca confíes en una computadora.

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