#LadoNerd ‘Liga de la Justicia’: Los superhéroes que merecemos

Luego de más de 75 años de existencia, la Liga de la justicia finalmente llegó a la pantalla grande. Posiblemente es la cinta superheroica más esperada de la historia por todo el significado y la carga emotiva que tiene el primer grupo de héroes de los cómics y por tener a los integrantes más icónicos de la cultura pop. La película llega con expectativas desbordantes y con antecedentes desalentadores, pero aun así sale victoriosa cuando pensábamos que era casi imposible.

Durante años la dupla Warner/DC intentó hacer pie en el cine emulando a Marvel y a su universo cinematográfico, obteniendo solo un par de victorias económicas y alguna que otra crítica positiva.  Amparados por el ala protectora y creativa de Zack Snyder, el Universo cinematográfico de DC dio el puntapié inicial con El hombre de Acero presentándonos a un nuevo Superman, un héroe que tenía el perfume y la impronta seria y triste de Nolan y quería hacernos olvidar a la versión de Richard Donner de los años 70, fracasando en el intento y con más dudas que certezas.

De todas formas, se valoró la intención y ante la duda es mejor aumentar la apuesta y enfrentar al Kryptoniano contra el encapotado de Ciudad Gótica. Batman v Superman resultó ser una de las grandes decepciones cinematográficas de la historia. Con pocos aciertos y enormes problemas de edición, guion y coherencia narrativa, el primer encuentro entre el hombre de acero y el guardián de ciudad gótica dividió críticas y sembró muchas dudas sobre el universo y la continuidad estilística de Snyder.

Escuadrón suicida fue una respuesta fílmica al éxito inesperado de la vereda de enfrente de Guardianes de la Galaxia, y su estilo de antihéroes acompañada de humor y una banda de sonido acorde tropezó por sus enormes ganas de ser un film simpático y canchero antes que un producto digno de entretenimiento que cumpla su premisa.

Mientras que los proyectos de llevar al resto de los integrantes de la liga de la justicia morían en el infierno de las producciones (la película de Cyborg, Flash y Linterna Verde entraron en un freezer creativo y el reinicio de Batman se pasaba de mano en mano como un fierro caliente) la película de Wonder Woman lograba no sólo conquistar la taquilla mundial, sino derribar todos los prejuicios estúpidos que se tenía con respecto al rol de la mujer en un protagónico superheroico. La crítica se arrodilló a los pies de la Amazona y el futuro de la franquicia de DC comic tomaba aire y se llenaba de luz y esperanza.

Batman le presenta sus nuevos amigos al Comisionado Gordon.

Aun así el camino de Liga de la justicia se iba llenando de piedras. A las dudas emergentes por las re-filmaciones (casi todas las películas tienen este procedimiento fílmico) y el alejamiento, en el medio de la post- producción, de Zack Snyder (por un doloroso motivo familiar) se le sumó el miedo a que la cinta no cumpla su objetivo y tropiece con los mismos problemas de las películas anteriores. La inclusión de Joss Whedon (mente creativa de Avengers, Buffy y Firefly) para reescribir escenas y terminar el montaje final generó una sensación ambigua. Por un lado, estaba la tranquilidad por conocer el trabajo creativo y fresco del realizador y, por otro, la enorme pregunta que alteraba a todo el fandom de DC comics: ¿Era tan mala la cinta de Zack Snyder? Finalmente Liga de la justicia  se hizo carne en la pantalla grande y nos presentó por primera vez a los héroes que esperábamos desde que éramos chicos.

La historia nos presenta a un mundo donde Superman ya no está, y su recuerdo enluta y ensombrece las esperanzas de todos los seres humanos. Ante la inminente amenaza de una invasión extraterrestre, Batman comienza a reclutar junto a Diana Prince a meta-humanos para hacerle frente al ataque de Steppenwolf, ser perteneciente a la cuarta dimensión que viene a conquistar la tierra dominando las tres Cajas Madres que están bajo el cuidado de las Amazonas, los hombres y los Atlantes.

La cinta no pierde el tiempo y rápidamente presenta a los personajes mostrando sus verdaderas motivaciones para formar parte del grupo. La película se ahorra presentaciones tediosas e introducciones profundas y filosóficas: Cada personaje está por algo y cumple un rol específico. Flash se aleja de su versión televisiva, presentándonos a un solitario joven con chispa cómica y ansiedad social en la piel de un exagerado Ezra Miller. Ray Fischer es Cyborg y sorprende para bien, haciendo interesante al integrante de la liga menos popular. Jason Momoa es quizás uno de los puntos fuertes de la liga. Su interpretación de Aquaman se ve coherente y natural, haciéndonos olvidar las versiones edulcoradas que la cultura popular nos hizo creer: Un hombre que vive bajo el agua tiene que ser algo más que un blondo con el pelo engominado. El Batman de Ben Affleck se aleja de su anterior versión violenta y pesimista y saca a relucir destellos de las mejores versiones del murciélago (por momentos se ven cosas del Batman de la serie animada y del cinismo del Batman de Burton). Gal Gadot, con una mirada, nos hace olvidar sus  limitaciones actorales y realmente ilumina cada escena de la película. La Mujer Maravilla adquirió peso específico siendo el alma y el corazón de la liga.

Flash, Batman, y Wonder Woman. Tal vez los tres personajes más emblemáticos del film.

Momento de hilar fino 

Desde aquí avanzaremos un poco más en la trama y en otros detalles técnicos, por lo cual aparecerán varios SPOILERS. Si aún no viste el film te recomendamos NO continuar. 

La liga de la justicia no sería la Liga de la justicia sin uno de sus integrantes más importantes: Superman. Destruyendo todo tipo de sorpresa, desde el vamos sabíamos que el hombre de acero iba a participar de la película por más que haya muerto en Batman v Superman. Henry Cavill participó activamente de la promoción del film y lo único que restaba era saber de qué forma el kriptoniano iba a volver a la vida.

La reaparición de Superman se da a mitad de la película haciendo de antesala a la pelea final de  los miembros de la liga y Steppenwolf. Más allá del pésimo CGI en el bigote del actor (comprometido por contrato a mantener ese vello facial para otra película), el resurgimiento del hombre de acero es uno de los puntos fuertes que finalmente le hace justicia al Kriptoniano, redimiendo a un personaje maltratado en sus anteriores películas: Superman representa la esperanza en la humanidad y las ansias de superación, y no a un ser acomplejado y perdido en sus propias tribulaciones.

La decisión de traer a la vida a Superman sirve como motor para mostrarnos los problemas y las interacciones entre el resto de los integrante de la liga. La cinta empieza a adquirir vuelo propio casi en piloto automático por la increíble química que hay entre los personajes en duplas rotativas. Todos tiene sus momentos para destacarse y celebrar que son esos personajes que siempre queríamos ver en la pantalla, con pocos gestos y actitudes nosotros ya sabemos que están festejando su existencia: El lazo de la verdad de Diana y su feminismo luminoso, el humor mordaz de Barry Allen y el orgullo de Arthur Curry.

Henry Cavill en su rol de Clark Kent / Superman

El tercer acto se contagia del mal que tienen todas las películas superheroicas: Exceso de CGI, un villano random que no representa un peligro inminente, soldados que no sangran que se pueden matar con facilidad (Los Parademonium) y una resolución casual y conveniente. Todos estos problemas se solucionan con una batalla que reúne a los mejores superhéroes de la historia divirtiéndose en la misión de salvar a la Tierra. Los mayores aciertos del resto de las películas son volcadas en este arco final logrando momentos realmente emocionantes (más allá de sus terribles limitaciones).

Los dilemas morales y los discursos emotivos no tienen lugar en este acto final: la liga de la justicia finalmente se da el gusto de divertirse y divertir al público sin pensar en nada más. Quizás traicione el espíritu intelectual de El hombre de acero y de Batman v Superman pero nos regala escenas de acción que siempre quisimos ver. Es imposible salir de la sala sin una sonrisa. Las miles de referencias a las historias más populares de la liga son otros de los grandes aciertos de la película. A diferencia de Marvel que por momentos siente vergüenza de sus propios orígenes, Liga de la justicia festeja todos esos guiños que forman parte de su ADN. Resulta una película divertida, esperanzadora y simple que deja con ganas de mucho más al espectador y se reconcilia con todos aquellos que tenían dudas con la calidad de los personajes (Seguramente, el interés sobre Aquaman y Flash aumente). Con pocos recursos ilumina un panorama que era desalentador y marca el camino argumental de lo que tendrían que hacer a futuro.

Traicionando su propia esencia, nos regala dos escenas post créditos excelentes que remarcan aún más el cambio de tono de la franquicia. Una involucra a Flash y a Superman en un referencia hermosa a los cómics clásicos replicado en todas las adaptaciones posibles, y el otro nos anticipa una amenaza que seguramente hará saltar de emoción a cualquier fanático de DC comics: la formación de una Liga del mal encabezada por Lex Luthor. Se deja más que claro que la oscuridad y la seriedad de Nolan y Snyder tiene fecha de vencimiento y el camino a elegir es el desarrollo de películas que festejen en acciones las cualidades de los personajes clásicos de DC. La solemnidad dejará de ser un eje en común en todas las producciones venideras. No hace falta hacer mucho esfuerzo para descubrir la gran usina de ideas y personajes que pueden expandir el universo cinematográfico de una franquicia que estaba con un respirador artificial creativo. El final del film nos llena de esperanza de forma victoriosa, agregando más sillas a la mesa redonda de esta liga. 

La liga de la justicia deja ver las visiones de dos directores muy diferentes como son Snyder y Whedon dando como resultado una película con una edición desprolija. Con sus falencias y aciertos, logra salir victoriosa por el peso emotivo que tienen los personajes. Los Dioses modernos del Olimpo tienen una nueva oportunidad, cuando parecía que no la iban a tener más.

Comenta

Print Friendly, PDF & Email