#LadoNerd La historia de un escándalo muy británico

Florencia Martinez

Florencia Martinez

Redactora at Corriendo La Voz
23. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
Florencia Martinez

En mayo de este año, BBC y Amazon presentaron su producción basada en el auge de la carrera política de Jeremy Thorpe, el líder del Partido Liberal inglés. Repasamos algunas cuestiones por las cuales A Very English Scandal es una miniserie tan entretenida como actual.

Inglaterra, década de los ’60. La homosexualidad aún era considerada un crimen, pero hacia el interior del Parlamento británico se tejían relaciones basadas en una confidencialidad con esta naturaleza. De hecho, la escena de apertura del trabajo creado por Stephen Frears y basado en una historia real nos muestra a Jeremy Thorpe (Hugh Grant) y Peter Bessell (Alex Jennings) conversando por lo bajo acerca de su inclinación hacia personas de su mismo sexo.

El problema alrededor del cual girará la trama de la ficción se verá personificado en Norman Scott (Ben Whishaw), un joven ayudante de establo que compartirá una relación amorosa con Thorpe, y que pondrá al descubierto tal hecho hasta llevarlo a tribunales. A lo largo de tres capítulos de casi una hora, la tensión entre uno y otro llegará al punto en el que el miembro del Parlamento conspirará para asesinar a su anterior amante.

Mediante una hilarante narración, con momentos muy propios del humor británico, la miniserie seguirá la relación entre Norman y Thorpe, anclada en años de ocultamiento y posterior enfrentamiento. La historia mutará para mostrarnos una feliz pareja en un principio -siempre considerando, claro, la doble vida del liberal, quien para mantener su reputación le consigue un departamento a su amante y lleva toda la situación en secreto-, y la crisis de la separación hacia el final de su convivencia.

Luego de que la relación llegara a su fin, Norman se verá sumido en un profundo estado de depresión y, para colmo, no contará con su tarjeta de Seguro Social -la eterna promesa de su amado, quien jamás acabó por conseguirle una. El reclamo del joven Scott girará en torno a su incapacidad para conseguir trabajo y, de esta forma, se armará de valor para denunciar a su amante y también empleador.

La causa, debido al estatus de Thorpe, inicialmente termina en la nada. Pero sería cuestión de tiempo antes de que la carrera del parlamentario alcanzara su punto cúlmine, y en ese entonces las demandas de Norman empezarán a cobrar relevancia. A través de un espectacular tire y afloje guionado por Russell T. Davies y John Preston, los anteriores amantes terminarán siendo los protagonistas de un juicio que dejará en evidencia la homofobia presente en la sociedad británica.

Porque lo que vale la pena destacar del trabajo de Hugh Grant y Ben Whishaw -quien se reunió con el verdadero Norman Scott para comprender con mayor profundidad al personaje que representaría- es la paranoia, la violencia y el odio que retratan a la perfección, y que nace a partir de una sociedad sin intereses de integración.

A pesar de sus tintes cómicos, A Very English Scandal aborda con gran efectividad una cuestión que hoy en día se encuentra latente a nivel mundial: la estrecha vinculación entre la vida privada de las figuras públicas, y el efecto de su sexualidad sobre su imagen. Lo que en los ’60 fue considerado un escándalo pareciera haber sido superado. Sin embargo, ocurrió hace tan sólo un par de meses que el ministro francés Mounir Mahjoubi se declaró abiertamente gay como forma de luchar contra la homofobia (*).

Resulta interesante pensar, de esta manera, cuál es el significado actual que podemos encontrar en la historia de la BBC y Amazon, en tanto se las ingenia para echar luz sobre una temática que aún hoy en día demanda nuestra atención. ¿Qué tanto ha cambiado la sociedad con respecto a aquel entonces? A medio siglo de lo ocurrido en el Parlamento de Londres, donde la carrera política encontró un punto final no por las acusaciones de intento de homicidio, sino por su homosexualidad, ¿hemos logrado lo suficiente?

Son algunas cuestiones para reflexionar. De momento, vale la pena familiarizarse con la historia de Thorpe y con la miniserie de Frears, en tanto resulta tan estéticamente placentera como divinamente interesante. La cinematografía de Danny Cohen y la musicalización de Murray Gold son, sin lugar a dudas, dos cuestiones a destacar de esta producción de la BBC. Y, claro está, las maravillosas transformaciones de Grant y Whishaw, quienes ya cuentan su tercer proyecto juntos -y, esperamos, hayan más por venir.

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