#LadoNerd ‘Iron Man’: el superhéroe más irónico del MCU

Laura Palau
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Lic. en Comunicación Social. Feminista. Amante de los libros, la radio, el cine y las series. Según el Sombrero, soy Gryffindor.
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Genio, billonario, mujeriego, filántropo. Tal vez, el Da Vinci de nuestra época, pero sin pintar. El “Mercader de la Muerte” no está tan mal. Así lo conocíamos a Tony Stark, superhéroe que dio inicio al Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) con su primera película: Iron Man. Desde ese momento, el señor Stark, se convirtió en el icono de esta franquicia, con un egoísmo, ironía y arrogancia que lo caracterizan y que, aún así, no impiden que sea el más aclamado por el público.

El personaje -creado por Stan Lee, desarrollado por Larry Lieber y diseñado por Don Heck y Jack Kirby- es hijo de Howard Anthony Stark y María Collins Carbonell Stark, dueños de Stark Industries, la mayor productora de armas para el Ejército de Estados Unidos. Tony, cuyo nombre completo es Anthony Edward Stark, heredó la firma luego del fallecimiento de sus padres en un accidente automovilístico. La primera aparición de este superhéroe empresario tuvo lugar en 1963.

¿Quién diría que 45 años después, el principal responsable de su popularidad en la pantalla grande sería Robert Downey Jr.? El actor se consagró como la primera celebridad del MCU debido a su convincente interpretación del genio multimillonario que se esconde bajo el sofisticado traje de acero que lo convierte en Iron Man. O como bien dice el empresario: “¿Iron Man? Es bastante pegadizo. Suena lindo. Es decir, no es técnicamente preciso, el traje está hecho de una aleación de oro y titanio. Pero es provocador. Simbólicamente, al menos”.

Cabe destacar el gran trabajo de Jon Favreau como director y de los guionistas, Arthur Marcum, Matt Holloway, Mark Fergus y Hawk Ostby, que crearon -a partir de la adaptación del cómic- al personaje más arrogante y carismático del MCU, el cual Downey Jr. supo interpretar a la perfección durante 10 años, conquistando los corazones de millones de fanáticos y fanáticas del mundo.

Si bien el film se estrenó en 2008, la idea de llevar al superhéroe del cómic a la pantalla grande surgió muchos años antes. El proyecto comenzó en 1990, de la mano de Universal Pictures, Paramount Pictures y New Line Cinema, con varias idas y vueltas. Sin embargo, se puso en marcha en 2005 cuando Marvel Studios readquirió los derechos y anunció que realizaría su primera película independiente. Un año después, Jon Favreau fue contratado para dirigirla.

Desde ese momento, la tarea de Favreau era encontrar al Iron Man indicado. Algo para nada fácil. Nombres como Tom Cruise y Sam Rockwell pasaron por la lista de candidatos. Hasta que una entrevista con Robert Downey Jr. convenció al director de que él era el indicado para el papel. ¿Se imaginan un Tony Stark interpretado por otro actor? Al parecer, Downey Jr. nació para ese personaje. O al revés. ¿Quién sabe?

Finalmente, Iron Man se estrenó el 30 de abril de 2008 en Argentina y el 2 de mayo en EEUU. Además de recibir muchas críticas positivas, recaudó 585 millones de dólares, convirtiéndose en el inicio exitoso de esta gran franquicia.

Del arrogante empresario al arrogante superhéroe

La película comienza cuando Tony es atacado y secuestrado por un grupo de terroristas en Medio Oriente. Una vez que recupera la consciencia en una cueva, descubre que su pecho está conectado a un dispositivo que evita que los fragmentos de metralla -producto del ataque- lleguen a su corazón. Un dispositivo creado por su compañero de celda, Yasin. Durante su cautiverio, Stark es obligado a construir un misil para los terroristas, sin embargo, en ese tiempo, el empresario construye una armadura que lo ayudará a escapar.

Esto se convierte en un antes y un después en la vida de Tony, que decide cambiar el rumbo de su vida. “He abierto los ojos. Me he dado cuenta de que tengo que ofrecerle más a este mundo que sólo cosas que explotan”, dice el personaje cuando anuncia que cerrará la fabricación de armas en Stark Industries. Su nuevo proyecto: avanzar con los trajes de acero y con la tecnología del Reactor Arc, el generador de energía que construyó en la cueva durante los tres meses de cautiverio.

En realidad, se podría decir que en Iron Man vemos el “principio del cambio” de Tony Stark. El personaje comienza a dejar un poco de lado su egocentrismo para pensar en algo más grande. Empieza a mirar a su alrededor, pero es un cambio que se hace más evidente en otras películas como Capitán América: Civil War (de ahí el conflicto con Steve Rogers, quien no comparte el punto de vista de su compañero). De todas formas, la arrogancia no es la única característica de este superhéroe, ya que su inteligencia e ingenio son su mayor poder.

Con el tiempo -con muchas idas, vueltas y rechazos-, nuestro querido Hombre de hierro se convierte en miembro fundador de Los Vengadores, en su patrocinador y constructor de la sede oficial en Nueva York (Cómo olvidarnos de su aclaración: “En realidad, él [Capitán América] es el líder. Yo simplemente pago por todo, diseño todo, y hago lucir a todos genial”). Cabe destacar que los hechos ocurridos en Avengers también dejaron secuelas en nuestro querido protagonista. Al parecer, los aliens no son del agrado de Tony.

El humor y la ironía de sus líneas y el carisma de Downey Jr. convirtieron a Iron Man en el superhéroe de Marvel más aplaudido por el público. Un comentario de él, por mínimo que sea, siempre nos saca desde una sonrisa hasta una carcajada. Y ni hablar de cada participación en otras películas del MCU, todas recibidas con los brazos abiertos. ¿Cuántos esperábamos el encuentro de Iron Man con Spiderman, por ejemplo? La relación “padre e hijo” o “maestro y alumno” entre ellos logró traspasar la pantalla, tanto en Civil War como en Spiderman: Homecoming.

Todo esto -y mucho más- es lo que logra el Sr. Stark. Logra que pasemos del amor-odio rapidamente. Logra que nos moleste y, luego, nos saque una sonrisa. Podemos cuestionar su personalidad o sus decisiones. Podemos llegar a detestarlo tras el conflicto con Capitán América. Pero nadie puede negar que fue el gran motor del Universo Cinematográfico de Marvel hace 10 años. Sí, hace 10 años un hombre creó un traje de acero para salvar su vida, en más de un sentido. Hace 10 años, ese mismo hombre se paró frente a todo el mundo y dijo “Yo soy Iron Man“, dando inicio a una nueva locura de la cultura pop. 

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