#LadoNerd ‘Holiday special’: ¿El primer spin-off de Star Wars?

Luis Segovia

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Polvorinense. Estudiante de Comunicación.
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Con el reciente y exitoso estreno de Rogue One el universo de Star Wars tiene su spin-off. Un film que excede las aventuras de los Skywalker y todo su árbol familiar e intenta por todos los medios infiltrar la mayor cantidad de elementos reconocibles en las dos horas que dura. Su objetivo es emocionarte con la aparición de los droides, Darth Vader, los Tie fighters, los X-wing y los otros cosos que caminan. Pero Diego Luna no emociona tanto, y probablemente la gente no esté desesperada por una remera con su cara. Teniendo en cuenta este panorama y la fecha nos pareció buen momento para hablar del primer spin-off de la saga de Lucas (y ahora de Disney): Star Wars: Holiday special.

El 17 de noviembre de 1978 aparece en la tele, antes que cualquier secuela, antes que cualquier serie, libro, historieta; antes que cualquier dibujo animado de los Ewoks. Las motivaciones eran sencillas, unas apariciones televisivas – unos cameos digamos – de los extraterrestres que aparecen en la cantina espacial donde Han Solo mata a un tipo a sangre fría, habían impulsado la venta de entradas de la película, que recordemos, estaba experimentando un suceso incomparable. Entonces el canal estadounidense CBS y CTV, canal canadiense, negocian colgarse de ese éxito para subir sus ratings. Y FOX, la distribuidora, lo veía como una oportunidad de vender más entradas y Lucas como una buena chance de aumentar la venta de juguetes al introducir más personajes.

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El especial para televisión fue altamente cuestionado por fans y críticos, y negado y condenado a la destrucción por George Lucas. Durante años el acceso a esta película fue difícil. No se editó en video y no acompañó ninguna de las ediciones especiales.

El show muestra por primera vez el lado familiar de nuestro segundo traficante espacial favorito: Chewbacca. El primer minuto es prometedor. Han Solo y Chewie están en medio de un combate con cazas imperiales. Intentan llegar al planeta del wookie, Kashyyyk. Han está dispuesto a dejar todo por su amigo y compañero, que quiere llegar a celebrar el Día de la vida con su familia. En ese mecanismo de un minuto se nos presentan cosas novedosas: nos enteramos que Chewbacca es un hombre de familia, conocemos más de la amistad de estos forajidos, y además se expande el universo de la saga con una nueva arista religiosa, la fe wookie. Uno de los guionistas comentó en una entrevista que George Lucas iba a dar un paso más y contar que Han Solo estaba casado con una wookie… (En otro universo, en otra línea temporal, Kylo Ren es un wookie).

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Familia Wookie

Pero lo que sigue es raro y kitsch. La secuencia próxima nos introduce en el penthouse del clan Chewbacca… es perturbador como no entendieron nada o confundieron todo. Un espacioso departamento de clase media alta nos muestra a la señora Chewacca – Lana – en la cocina, y al niño Lumpy con el abuelo Itchy en el living. Todo tiene una vibra de sitcom ochentosa. El brillo del set marrón, los planos generales. Uno espera que aparezca en algún momento Alf o Willy Tanner, no lo hacen pero casi.

Pero bueno. Nueva historia, no todo es guerra, y planes de destrucción de estrellas de la muerte. La primera secuencia plantea una historia de Star Wars sin tanto “wars”.

Los primeros minutos son una sitcom en wookie sin subtítulos. Eso no sería un problema, Chaplin es un icono atemporal y su carrera muda es gloriosa, además en 2014 el Oscar lo gana una peli muda (¿ya te olvidaste de la genial The Artist?). No es por los gruñidos constantes que lo que vemos en la pantalla es una bazofia, es porque así eran las sitcoms en esa época: el chiste es que hay que esperar a que las galletitas se enfríen para comerlas y el nene travieso no quiere esperar. Los nenes son ansiosos, ese es el chiste. El viejo es gruñón, la mujer es un suplemento de la cocina, todas esas representaciones que a mazazos instala la tele están acá.

En una escena genial Lumpy (el hijo), se pone a jugar en la baranda de la casa que está ubicada en un árbol, la cámara enfoca el precipicio sobre el que juega el niño, aterrador por su concepto y su bajo presupuesto. El programa tiene un formato de Varieté. Es raro, muy raro. Cantantes hot disfrazadas de alien le cantan al canoso padre de Chewbacca. Otra escena surrealista pone a una mujer vieja a cantar en la Cantina Espacial.

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Musical en la cantina

Entre sucesos bizarros logran transmitir un momento que inexplicablemente es genial. La primera aventura de Boba Fett, el admirado cazarrecompenzas cabeza de balde. Una aventura animada que en una paradoja inexplicable es emitida en el televisor del niño. O sea, vemos lo que el nene ve en la tele, que casualmente son las aventuras de su papá… La animación la hace el estudio Nelvana, que los que crecieron en los noventa recordaran por Dog City, y los que crecieron en los ochenta recordaran por Ewoks.

Tal vez lo más importante que se logró con esta producción fue acercar a Mark Hamill – que personificaba a Luke Skywalker – a un estudio de doblaje. Todos los actores fueron a doblar su personaje animado. Con el tiempo Hamill se convertiría en el Joker definitivo gracias a sus doblajes.  

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Primera aparición de Boba Fett

En internet hay notas que reflejan cómo todo salió mal. Todos hicieron el especial de mala gana, los actores de cine – las estrellas – no querían salir en la tele, pero estaba en el contrato y le tiraron el fardo a la producción. Los otros actores, los disfrazados, ponían su vida en riesgo al grabar a los ponchazos, porque si se tomaban su tiempo se morían asfixiados. Podían estar con los trajes de wookie o de stormtrooper por algunos minutos antes de descompensarse. (En las sesiones largas tenían tubos de oxígeno para recuperarse de la asfixia). La actriz que interpretaba al pequeño hijo de Chewebacca empezó pesando cuarenta kilos para terminar con treinta. El director del especial, David Acomba, abandonó el proyecto. Era un documentalista especializado en bandas de rock que no tenía idea de cómo grabar una sitcom o una varieté deforme con gente disfrazada. Lucas estaba a full con la secuela y mandaba palomas mensajeras pidiendo disculpas. Mientras se acercó la fecha de estreno, el presupuesto se agotó y grabaron el cierre con unas velas en un final verdaderamente absurdo.

El especial fue un desastre, de trama, de actuación, de producción, pero dejó cosas piolas. Y como una buena porción de Fugu, entre todo el veneno tiene ese pedazo sabroso y kitsch de historia. No es recomendable, pero tiene ese encanto de la marca que ahora es una corporación y casi una religión. Y en estas fiestas ¿qué querés ver? ¿Salvando al soldado Ryan en versión Star Wars, o a wookies boludeando? Yo te dejo el link, decide tu:

 

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