#LadoNerd ‘Fragmentado’: Volvió el mejor Shyamalan

Diego Scarpati
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Diego Scarpati

EDITOR Secciones CULTURA & LADO NERD.
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Con el reciente estreno de Fragmentado (Split), M. Night Shyamalan vuelve a su mejor cine tras años de ofrecernos fiascos. Un emocionante thriller psicológico, oscuro y asfixiante que cuenta con un gran trabajo de James McAvoy interpretando a un psicópata secuestrador; con el pequeño detalle de que el siniestro personaje sufre de un extremo caso de trastorno de personalidades múltiples. Un viaje a través de la mente humana con escalas en la locura, la perversión, los delitos sexuales y el miedo a lo desconocido.

Alerta de Spoiler: Baja 

Corría 1999, muchos nos sorprendimos gratamente con la bocanada de aire fresco que significó Sexto sentido (The Sixth Sense). M. Night Shyamalan ya había trabajado en dos films anteriores como director y guionista (Praying with Anger, 1992 y Wide Awake, de 1998), pero es el film con “gente muerta” el que lanza a la fama al realizador de origen indio. Un año después repetía la fórmula (misma estructura narrativa, la que incluía una vuelta de tuerca al final, y mismo protagonista: Bruce Willis) en El Protegido (Unbreakable), para muchos superior a Sexto Sentido. Ya con dos éxitos en sus espaldas y la banca de la industria, Shyamalan era considerado por algunos como una suerte de “Nuevo Alfred Hitchcock” por el suspenso de sus tramas y sus cameos, tan típicos en la filmografía del director británico. Así continuó explotando una estructura con personajes complejos, planos que sugieren más de lo que muestran y flashbacks esparcidos por toda la cinta que en el tercer acto se convertirán en un elemento clave que le de fuerza al giro final. Así Señales (Signs, 2002) y La Aldea (The village, 2004) mantienen el encanto de las primeras pero ya no conservan la misma frescura.

Desde ahí todo fue cuesta abajo con una sucesión de largometrajes propios que carecían de esa “vueltita de tuerca” que todos esperábamos al final y que sólo eran un refrito de ideas de sus primeros trabajos. Y por otro lado los films que dirigió por encargo fueron directamente pésimos. Pero esa especie de maleficio parece haber terminado en 2015 cuando estrena Los Huéspedes (The Visit), un interesante relato al estilo “cámara en mano”, un film de terror pero con la inclusión de mucha comicidad.

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Hedwig: Un niño de 9 años. Tal vez uno de los personajes más logrados por el interpretes escocés.

Con Fragmentado vuelve aquel Shyamalan, el primero, el original, el que más nos gusta. Aparentemente aprendió la lección y se nota en su trabajo. Entendió que a los ejecutivos de los estudios grandes es mejor tenerlos para la distribución del film pero no para estar encima, opinando sobre los aspectos creativos. A un guion muy bien elaborado se le suma la estupenda labor de su dupla protagónica: Anya Taylor-Joy, quien ya deslumbró con su papel en La Bruja (The Witch, 2015) y un soberbio James McAvoy, responsable de interpretar a todas las personalidades que emergen de la psiquis de ese psicópata.

El film comienza casi sin preámbulos, no hay respiro, apenas unos minutos para acomodarnos en la butaca. De inmediato empatizamos con las adolescentes secuestradas, que despiertan en un cuarto pequeño, sólo dos camas rudimentarias y un lateral que lleva a un baño. Las tres enfrentadas a una puerta cerrada, las tres conscientes de que sus captores (sea la cantidad que sea) están del otro lado. Esperando mientras temen lo peor.

Ruidos de llaves y cerraduras y la puerta se abre para darle paso a Dennis, un metódico individuo, pulcro, obsesivo por el orden y la limpieza y dueño de una frialdad temible. Dennis parece ser el líder de esta banda, cuya sola figura intimida a las jóvenes. Pero más tarde por esa misma puerta ingresa Patricia, quien parece más amable aunque esconde sus cartas. Y luego quien se hace presente es el pequeño Hedwig con toda la inocencia de sus nueve años. Distintas personalidades para un mismo rostro, un enfermo mental o un humorista jugándole a las chicas la peor broma de sus vidas. Ellas no tardan en descubrir que no hay nada bajo control, porque ni siquiera su secuestrador puede controlar sus múltiples personalidades.

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Anya Taylor-Joy logra la química necesaria con McAvoy.

De las tres víctimas no es casual que Casey (Anya Taylor-Joy) sea la que está procesando esta experiencia con más calma. Ella es la rara de la clase, la freak, el bicho raro Pero también es la más fuerte, la más decidida. Un Bicho Raro que contrasta aún más cuando sus dos compañeras de encierro son chicas que saben explotar su sexualidad pero carecen de Calle. 

Mientras Dennis y Patricia comandan este secuestro, otros tantos habitantes de la mente de Kevin piden ayuda silenciosamente. Estas sesiones de emergencia comienzan a levantar sospechas en su terapeuta, quien está convencida de que las personas con este tipo de trastorno en realidad poseen un Don. Las horas pasan, las sesiones de emergencia se vuelven más repetitivas, el tiempo de las secuestradas se agota, y de la oscuridad de una mente perturbada se percibe la llegada algo realmente temible: la personalidad número 24.           

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Llama la la atención un concepto que vuelcan en una reseña española sobre el film: criticaban que la trama básicamente transcurre en lugares cerrados. Ese viaje recurrente del protagonista desde su guarida hasta el consultorio de su analista y viceversa; la escasez de secuencias exteriores. Sin embargo lejos de ser algo criticable, resulta un elemento vital a la hora de construir la atmósfera oscura, asfixiante y tan perturbadora. No hace más que reforzar la situación de cautiverio de las adolescentes. Y por qué no, la prisión virtual de tantas mentes en una sola.          

Fragmentado mantiene un ritmo constante hasta la llegada del tercer acto, donde Shyamalan suelta un poco la traba que regula lo científico dentro del contexto dramático para llevar la cosa un poco hacia el terreno de la ciencia ficción. De igual manera el director (y también autor) no hace más que jugar dentro de las reglas que él mismo construye durante el desarrollo de la historia, al formular una tesis psicológica. Además no puede evitar recaer es su viejo vicio de incluir esas pequeñas vueltitas de tuerca; ya no tan fundamentales pero sí coloridas. 

Como consejo final para todos aquellos No Iniciados en la filmografía de este señor, no estaría mal ver El Protegido antes de zambullirse en esta experiencia psicológica audio visual. Aquellos fans de su cine se deleitarán con el guiño final a dicho film, que tal vez confirme que el mejor Shyamalan volvió para quedarse y recuperar el tiempo perdido. Sólo aspiramos a que Fragmentado no sólo sea la puerta a distintas formas de percepción y locura, que sea el principio de algo grande.     

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