#LadoNerd Especial GOT (6/6): Cripples, bastards, and broken things

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Gabriela Krause

Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente | Autora de Alikal & Misoprostol: caja de herramientas para sobrevivir al machismo.
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Algunes se fueron y otres aquí estamos. Han pasado ocho temporadas, ha muerto mucha gente, ha revivido otra y nos hemos emocionado, enojado, exaltado y entusiasmado. Pero todo llega a su fin, y acá estamos, lamiéndonos las heridas entre cenizas y hierro derretido. Somos muches quienes todavía no podemos superar lo que acabamos de ver. En las redes sociales todo oscila entre el amor más puro y el enojo desmedido. Esta servidora escribe entre medio de las dos. No nos olvidemos, antes de cualquier análisis, de que estamos asistiendo al cierre de una ficción fantástica que logró lo que pocas y es llegar al estrado de las grandes series, y ahora sí,  analicemos un poco qué nos dejó el último capítulo, sí, pero también qué nos dejó Game Of Thrones.

Alerta: SPOILER DESMEDIDO.

¿Por dónde se empieza? ¿Es esto periodismo o una despedida en forma de notas? Me hago estas preguntas porque tengo encomendada la tarea de escribir sobre una serie que atravesó mi vida como la de tantes otres y el domingo por la noche, sin más, terminó. ¿Se puede escribir sobre esto con total objetividad? Creo que no vi ni a Fiorella Sargenti hacer análisis 100% objetivos del tema que nos convoca. Intentaré ser honesta e imparcial, pero les aviso, desde ya, que fallaré en el intento.

Todo tiene un final, todo termina

Se enciende la pantalla. Por última vez, se escucha la canción introductoria, con sus ilustraciones del Muro, Winterfell y King’s Landing. Una pantalla en negro nos recuerda quiénes escriben y dirigen esta, nuestra serie que está culminando: David Benioff y D.B Weiss. Y empieza la desolación. Tyrion camina la ciudad en cenizas como sufriendo cada paso que da. Lo siguen Jon Y Davos, que parecen sufrirlo de igual manera. Nadie puede olvidar lo brutal que fue la masacre de King’s Landing. No hubo resistencia, y así y todo, asistimos a una carnicería de inocentes que culminó en la victoria de Daenerys, la nueva monarca de los Siete Reinos.

«No es seguro», le dice Jon a Tyrion cuando él le advierte que se verían después. Ya se siente entre los hombres, fieles a Daenerys hasta antes de la masacre , que hay una desconfianza hacia lo que pueda pasar a partir de ahora. ¿Por qué no sería seguro, si son ellos quienes ganaron y caminan la ciudad llena de cenizas? ¿A quién le tienen miedo?

Grey Worm psychokiller

Jon y Davos llegan a Gusano Gris, quien está matando a los soldados rendidos que quedan de la guerra. Quieren detenerlo, pero según el inmaculado, «acabará cuando los enemigos de la reina sean derrotados», es decir, no le interesa tener prisioneros, le interesa verlos muertos. ¿Qué le pasa al inmaculado? ¿Está enojado por la reciente muerte de Missandei, está deseando fervientemente cuidarle el poder a su nueva reina? Lo vemos como en el capítulo anterior: furioso. Ya no quedan resabios del hombre que hemos visto antes del final de la traductora y mano derecha de Dany. Ahora es tremendo, implacable. ¿Y en nombre de qué?

La casa Lannister

¿Qué queda de la casa Lannister? Tyrion, que encuentra a sus dos hermanes muertes bajo los escombros del mismo castillo que enloqueció a Cersei de poder. Esta es, definitivamente, la primera escena del capítulo que nos parte el corazón, y ya que estamos hablando de primeras escenas que nos traen algo, también es fotográficamente bellísima y nos recuerda las dotes actorales de Peter Dinklage, una vez más.

La mano de oro surgiendo entre los escombros sume a Tyrion en una angustia absoluta. Desde nuestras casas, les espectadores sentimos su dolor, aun cuando las personas a las que llora son personas que fueron tiranas, que casi teníamos deshumanizadas, que nos decepcionaron y nos hicieron sentir aversión por el miedo y la destrucción. Tyrion ve a su familia entre los escombros, con lo importante que fue siempre la familia y el nombre, para Cersei, que lo heredó de su padre Tywin.

La reina alada

Fotográficamente impecable, Daenerys sale ante sus fieles soldados acompañada de Drogon, que aparece desde atrás y da la sensación de que la dragona es ella. Jon está subiendo las escaleras, pero se queda a un costado. Lo que sigue es un discurso de Dany, casi en plan fascista, que nuevamente habla de romper la rueda ante sus soldados. No parece un detalle menor que el discurso no esté pronunciado en la lengua común. Habla para ellos, no para sus compañeros en la guerra de Westeros.

«No bajaremos nuestras lanzas hasta haber liberado a todas las personas del mundo», dice a sus fuerzas la flamante reina, que con liberar se refiere, aún ahora, a masacrar a personas inocentes porque, como se empieza a notar, ella cree que lo que hicieron en King’s Landing fue una misión libertadora, y las muertes de inocentes fueron muertes necesarias para su misión. «¿Romperán la rueda conmigo?», les pregunta. Y sus soldados responden afirmativamente, demostrando que todavía creen en su reina dragona.

The hand of the queen

«Usted masacró a la ciudad», responde Tyrion a la demanda de la reina cuando ésta le recuerda que cometió traición por liberar a Jaime, que era su prisionero. Acto seguido, tira su prendedor identificatorio como mano de la reina, y a la brevedad  se convierte en prisionero.

Como prisionero, Tyrion nos ha dado, a lo largo de la serie, de los mejores diálogos que ha tenido nuestra ficción. Esta vez, no fue la excepción. Con la visita de Jon, el ahora ex mano de la reina se vuelve a lucir: «A donde ella va, hombres malvados mueren, y la alabamos por ello». ¿Está Tyrion hablando sólo de los súbditos de la reina? ¿O está hablando, un poco, también de la audiencia de GoT?

«El amor es la muerte del deber», dice Jon (¿importa que sea, en realidad, Aegon?), y Tyrion, como siempre con una respuesta sensata, responde: «a veces el deber es la muerte del amor», sembrando una semilla que no tardará en germinar en Snow. ¿Cuál es el deber? ¿Cuáles son los límites del amor? ¿Es necesario, a veces, destruir lo que amamos antes de que nos destruya a nosotres?

La última guardia de Drogon

Mucho han comentado en las redes sociales sobre la falta de protección a Daenerys, pero Daenerys no estaba desprotegida: tenía a Drogon custodiando la puerta. Jon lo pasa porque Drogon confía en él.

Antes de la llegada del Targaryen cuyo apellido a nadie le importa, vemos a Daenerys mirar el Trono de Hierro, recordándonos la escena que ella ya había visto, años atrás, en La casa de los brujos, en Qarth. El trono está a la intemperie, ya no forma parte de un salón formidable, pero a Dany la emociona haber llegado hasta allí.

Cuando Jon llega a ella, le suplica que cambie las cosas. Dany se muestra inconmovible. Está convencida de que está actuando bien. «Romperemos la rueda juntos», le dice mientras suplica que se quede a su lado. «Sos mi reina», le responde Jon, «hoy y siempre». Y la mata, mostrándonos una vez más en televisión a un hombre bueno matando a una mujer por… loca.

La furia de Drogon

La tristeza, que se convierte en furia, de Drogon, recuerda al llanto del Fawkes, el fénix de Albus Dumbledore, cuando este muere. Es desgarrador ver cómo el dragón intenta revivir a su madre, y producto de la furia derrite con su fuego el Trono de Hierro. ¿Por qué no lo quema a Jon? Hay teorías dando vueltas diciendo que el dragón sabía que lo que la había matado era el Trono y no Jon. Pero, ¿realmente esto es así? ¿Le podemos atribuir tanto entendimiento, un entendimiento casi metafórico, al dragón? Tanto el hecho de que Drogon no lo mate, como el hecho de que los Inmaculados lo mantengan prisionero y no lo maten de inmediato, son bastante incomprensibles. Jon está vivo porque así lo quiso el guión, pero lo que se dice sustento, no tiene. Igual, punto para quienes afirmábamos que, en el final, no habría Trono.

Las elecciones

En nuestro año de elecciones, asistimos a una pequeña probadita ficcional de lo que implica elegir a un nuevo gobernadore. Primero, nos preguntamos, si el dragón se llevó a Daenerys, ¿cómo saben todes quién la mató y cómo? ¿Por qué Jon llegó a ser capturado como prisionero de los Inmaculados? ¡Lo sabe hasta Yara! ¿Se quedó Jon junto al charco de sangre? ¿Fue y les dijo «yo la maté»? (lo que sería muy propio de él). Todo apunta a una única verdad: jamás lo sabremos.

«Son las personas más poderosas de Westeros», «elijan a une», dice Tyrion a la demanda de que no hay rey o reina para juzgar a Jon. Y asistimos a un intento de postulación por parte del Lord de Aguasdulces, a la propuesta de Sam de que en las elecciones participe el pueblo porque en definitiva será quien sea gobernade, a las risas de los lords y ladies de Westeros ante este coqueteo con la democracia, y a la cuestión fundamental, que es que el destino de los Siete Reinos se decidirá ahí y en ese momento, por los lores y ladies de las grandes casas que lo conforman.

La reivindicación de la historia

«¿Qué une a las personas?», se pregunta Tyrion frente a les representantes de las grandes casas. «¿Los ejércitos?», «¿El oro?», «¿Las banderas?», y niega con la cabeza. «Las historias», se responde. «No hay nada más poderoso que una buena historia, nada puede detenerla, ningún enemigo puede derrotarla, y ¿quién tiene una mejor historia que Bran el roto?». 

Así, la elección del nuevo rey sí la realizan los representantes de las casas, pero guiados por Tyrion, que una vez más demuestra destreza en los discursos y lleva a les demás a votar lo que él considera correcto. «Él es nuestra memoria, el guardián de todas las historias», continúa después de relatar los sucesos que ha vivido Bran en su corta pero intensa vida, y así pone en un pedestal a un personaje que, por lo demás, no nos ha aportado demasiado. «Es la rueda que la reina quería romper», agrega dirigiéndose a Gusano Gris, y refiriéndose al hecho de que los reyes no engendren hijos reyes.

«Desde ahora, les gobernantes no serán por nacimiento. Serán elegides, en este lugar, por los lores y las ladies de Westeros, para servir al reino». Tyrion demuestra que aún prisionero, con las manos atadas, es poderoso, y le impone al resto de la junta el futuro del país.

Bran «el roto»

«Te lo pregunto ahora. Si te elegimos, ¿llevarás la corona?«, formula Tyrion. Bran responde: «¿por qué crees que vine hasta acá?»

El chico al que no le interesaba el poder ahora atraviesa el mundo para tomarlo, ¿es esa la definición que podemos tomar de esto? ¿Qué cambió? ¿O acaso la falta de interés era para gobernar el Norte pero cambia cuando el objeto de gobierno es otro? ¿Qué motiva a Bran, que sabemos que no tiene deseos ni aspiraciones? ¿Por qué se tomó el trabajo de hacer que Jon supiera que era el verdadero heredero del Trono de Hierro? ¿Eso no tuvo ningún fin?

La cuestión, es que Tyrion postula al Cuervo de tres ojos como rey. Y todes dicen «sí», pero…

El reino independiente

Sansa le dice a Bran, en plena votación, «te amo, hermanito, y siempre lo haré. Serás un buen rey, pero decenas de miles de hombres del Norte murieron en la Gran Guerra defendiendo Westeros. Y los que sobrevivieron han visto demasiado y luchado muy duro para arrodillarse.El Norte permanecerá como un reino independiente», dice, ahora a todes, «como lo fue por miles de años». Y Bran afirma con la cabeza.

La mano del rey

Ya lo vimos Mano provisoria de Joffrey, y mano de Daenerys. Ahora, Brandon Stark le comunica a Lord Tyrion que él será su Mano del rey. El enano se niega, pero no es algo que importe al recién elegido monarca. Como lo ve Bran, es una forma de que Tyrion retribuya al reino todos los errores cometidos. Aun cuando Gusano Gris se niega, porque el hombre es su prisionero. Pero Bran le recuerda que ahora él es el rey.

De vuelta al comienzo

Para Jon, la justicia tiene preparada otra jugada. Enviarlo de nuevo a la Guardia de la Noche, que no sabemos qué fin tiene, si los salvajes están en paz con el reino y el ejército de la muerte ya no existe más. La cuestión es que Jon es enviado a donde empezó, en primer lugar, como una suerte de condena perpetua. Eso calma a los Inmaculados, que lo querían muerto por haber asesinado a su reina. La verdad es que, ni siquiera hace falta detenerse para preguntarse por qué Gusano Gris no tomó justicia por mano propia incluso antes de tenerlo semanas guardado esperando ¿qué? Lo que sabemos es que Jon está vivo y es enviado al Norte, y punto. Por su parte, los Inmaculados se van a la isla de Naath, a cumplir en manada uno de los últimos deseos de Missandei.

Cuando se lo comunica, Tyrion deja en claro que lo que hizo Jon no lo hizo solo: lo hicieron juntos. Pero de mucho no sirve, digamos, porque uno termina condecorado Mano del rey y el otro enviado al fin del mundo sin un fin demasiado claro.

¡Qué buen final feliz!

Los últimos veinte minutos son de despedidas y de pequeñas muestras de los finales felices que tuvieron los personajes que sobrevivieron a estas ocho temporadas.

Arrancamos con la despedida de los Stark/Targaryen, donde vemos a Jon despedirse de sus hermanes (¿o primes?) y deseándoles lo mejor, etcétera. Cuando Jon le dice a Arya que podrá ir a visitarlo, ella le responde que no, porque se irá a recorrer el mundo.

Después, vemos a Brienne escribiendo la historia de Jaime, en un último intento de hacerle honor, entendiendo que ahora es ella la nueva comandante de los Capas Doradas.

Inmediatamente, nos adentramos en la reunión de los consejeros del rey. ¿La rueda está rota? Como Maestro de la moneda, lo vemos a Bronn, nuestro conocido mercenario y nuevo Señor de Altojardín. ¿Qué tiene de novedoso darle a un mercenario un alto cargo en la toma de decisiones reales? ¿Dónde está esa rueda que tanto se vanaglorian de haber roto? ¿O es que en realidad el único cambio real es el hecho de que ahora los reinados no serán por línea de sucesión sino por la elección de unes cuantes terratenientes? Aparte de Bronn, tenemos a Sam, como Gran Maestre, que lleva a Tyrion un libro sobre las guerras sucesorias a la muerte de Robert, un libro llamado Canción de hielo y fuego, un guiño a la saga, que no menciona en absoluto a la Mano del rey. Por otro lado está Sir Davos, Maestro de Naves, Brienne, Comandante de la Guardia Real, y el resto de los puestos están vacantes.

El sonido de los cuernos nos advierte de la llegada de Jon al muro. Lo primero que sucede es un reencuentro: en el muro lo esperan Tormund y su gente, y Fantasma. Para quienes estaban enojades porque no había saludado al huargo hace dos capítulos, esto fue un alivio. Jon tenía guardada una porción de amor para él.

Todo empieza y todo termina en el Norte y con los Stark

La espada de Jon, la espada de Arya, el vestido de Sansa, y un par de tomas que van pasando de une al otre sin interrupción. Cada une de elles caminando hacia su destino: Sansa reina del Norte, Arya ¿conquistadora? de lo que hay más allá de lo conocido, Jon yéndose del muro para vivir más allá de él, en el verdadero norte, y ¿ser su Rey Más allá del muro? El barco de Arya es un barco Stark, con banderas y emblema de lobo, y Jon se dirige hacia el Norte con su huargo. Todo comenzó con la puerta del muro abriéndose y con las imágenes de lo que sucedía más allá de él, y todo culmina con el pueblo libre, encabezado por Jon y Tormund, adentrándose en el mismo territorio, como una historia que atravesó muchos estadíos pero cerró en un círculo perfecto, donde había de empezar muchos años atrás.

Pero, pero, pero…

Después de ocho temporadas de guerra, nos encontramos con que el monarca que gobernará los ahora Seis Reinos es elegido a dedo por las mismas casas que, hace un tiempo, derramaban sangre entre ellas.

Después de ocho temporadas de saber que no existen los finales felices, nos encontramos con un final de serie donde todes están en su plenitud, incluso Jon, que fue exiliado al muro, terminó yéndose más allá de él, rememorándonos las palabras de Tormund de que el verdadero norte está dentro de él.

Después de ocho temporadas de no entender qué es exactamente Bran, nos lo muestran como rey, incluso cuando él decía que no quería el poder.

Después de interminables luchas de cuatro autoproclamados reyes, cuando Sansa autoproclama al Norte libre, ¿ningún otro lord o ladie de Westeros se queja? ¿Ningune pide lo mismo? ¿Ni siquiera Yara, orgullosa nacida del Hierro?

Después de ocho temporadas de hablar de un invierno largo, nos muestran King’s Landing ya con un aspecto primaveral.

¿Qué podíamos esperar, después de una séptima y octava temporada bastante flojas y muy criticadas por los fans? No lo sé, realmente no lo sé. Pero no este final feliz donde ganan los buenos. Eso no es lo que yo aprendí mirando Game Of Thrones. Eso no es lo que nadie que la haya visto aprendió con ella. Y ahora, ¿qué nos queda? Los memes y los tweets de gente con mucha imaginación y creatividad.

Se terminó una historia que nos dio mucho, que nos dio todo, y que, tal vez, y sólo para algunes de nosotres, no supo cerrarse. Pero a no confundirse: sigue siendo uno de los mejores productos para la televisión que hemos tenido el agrado de ver. Y ser contemporánea a este fenómeno, bueno, me atraviesa y me resulta alentador.

Adiós, Game Of Thrones, que la fuerza te acompañe.

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