#LadoNerd 30 años de Star Trek: The Next Generation

Diego Scarpati
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Diego Scarpati

Redactor at Corriendo La Voz
Redactor de Cultura y Lado Nerd.
Autor y Guionista Freelance.
Cuervo. Fan del cine, el teatro, la cerveza artesanal, la coctelería y Batman.
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Este 2017 es, sin duda, un año importante para la franquicia de Star Trek: por un lado, con Discovery la vuelta de una serie a la pantalla chica después de 12 años. Y por otro lado, el 30 aniversario del estreno de The Next Generation, la serie que, televisivamente hablando, significó el despegue y expansión de la saga. En esta nota repasaremos lo más relevante de esta clásica Space Opera.    

El 28 de septiembre de 1987, a 21 años de la primera emisión de la serie original, se estrenaba con Encuentro en Farpoint, su doble episodio presentación, Star Trek: The Next Generation (conocida de manera abreviada como TNG). Con 178 capítulos a lo largo de siete temporadas, la serie no sólo se convirtió en un hito de la ciencia ficción, sino también en el punto de partida para una exitosa saga de secuelas tanto de cine como TV.

Algo de historia (y prehistoria)

Pasada la segunda mitad de la década del ’70 y luego de producir desde 1973 hasta 1974 dos temporadas de Star Trek: La Serie Animada, Gene Roddenberry veía con muy buenos ojos continuar con las aventuras de la Enterprise en acción real, que habían perdurado desde el 66 hasta el 69 y se repetía en distintos canales de TV por sindicación. Pero el rotundo éxito de Star Wars le hizo ver que la cuestión ahora pasaba por la pantalla grande. De hecho, la saga de los jedis despertó un sinfín de producciones similares en cuanto a temática y de muy diferentes calidades. Sólo por citar dos ejemplos: El paupérrimo pero entrañable film italiano Star Crash (1978) o la olvidable Moonraker, tal vez la película más bizarra de la saga de James Bond.

Elenco protagónico de la primera temporada

Así en 1979 se estrena Star Trek: The motion picture, que con aciertos y alguna que otra falla fue la piedra fundacional para una larga saga cinematográfica. Luego llegaría un elemento fundamental para la concreción de TNG: la trilogía cinematográfica compuesta por The wrath of Khan, The search for Spock y The voyage home (2, 3 y 4 respectivamente) producida por Harve Bennett. El éxito de taquilla de la parte 2 y 3 fue el factor que convenció a la gente de los estudios Paramount para producir una nueva serie sobre la saga. Así, en octubre del ’86, poco más de un mes antes del estreno de The voyage home, se anunciaba oficialmente el lanzamiento de TNG. El resto es historia.     

Otros tripulantes, otra época

TNG está ambientada un siglo después que la serie original, lo que implica no sólo nuevos personajes sino también nuevos avances tecnológicos. Pero significa, además, construir nuevas historias con 21 años de evolución en cuanto a la forma de los guiones y la narración audiovisual, y, claro está, los efectos especiales, que si bien hoy nos pueden parecer arcaicos, superaban ampliamente a los de la década del ’60. Desde el lenguaje audiovisual significaba dejar de lado cierta ingenuidad plasmada desde el guion y una sobreactuación muy típica de antaño, además de la posibilidad de construir personajes mucho más profundos.

Así nos topamos con una “grieta” que no es tan urticante como la política ni tan innecesaria como la de Marvel vs DC, algo mucho más ameno que simplemente delineaba dos escuelas de mando muy diferentes: ¿Kirk o Picard? La evolución en materia narrativa nos regaló un personaje maravillosamente construido desde el guion y la interpretación del británico Patrick Stewart, un actor shakespeariano que desde su impronta le dio a la serie su propia identidad.

La relación entre Picard y Data, elemento fundamental de la serie.

Este primer Spinn-off (aunque, tal vez, por esa época el término no estaba popularizado) significó no sólo la posibilidad de expandir todo un universo construido durante la serie original, sino también la oportunidad de afianzarlo. Uno de los ejemplos más claros es sin dudas la constante contemplación de lo que se denomina La Primera Directiva [Para los neófitos que no tienen idea de lo que estamos hablando: Se trata de la regla más importante, que implica el no intervenir con el desarrollo de otras civilizaciones que aún no han alcanzado la tecnología para viajes a velocidad luz, para evitar cualquier tipo de contaminación cultural]. Si bien este concepto ya existía en la serie original, se aplicaba de manera incontínua en sus episodios y de erráticas formas. Tengamos en cuenta que este universo se fue construyendo sobre la marcha. Por otra parte, TNG supo capitalizar esto plasmando desde sus tramas episodios muy interesantes donde la Primera Directiva era motivo de todo tipo de debates y cuestionamientos éticos y morales por parte de los personajes de la tripulación, que no hizo más que enaltecer la calidad de la serie desde sus planteos filosóficos, convirtiéndola en un elemento de culto de la ciencia ficción.   

De menor a mayor

Tras su estreno, TNG logró sobrevivir al grupo de fans más puristas, aquellos fervientes admiradores de la serie original que no veían con buenos ojos esta nueva versión, casi como una blasfemia. Sin embargo, su gran victoria fue reinventarse o, mejor dicho, dar el volantazo justo en el momento indicado. Pudieron, entonces, capitalizar algunos errores propios de algo que recién arrancaba. Así, tras dos primeras temporadas con altibajos, la serie finalmente encontró su identidad. El principal punto fue entender que era un show diferente al original, no una continuación, así que no había que hacer “más de lo mismo”. Otro acierto, desde los estético, fue modificar los uniformes: a nadie le gustaría surcar el espacio vistiendo ajustados atuendos de algo similar a la lycra. Obviamente también pesó la llegada de nuevos guionistas que llevaron el show por otros caminos.

Haciendo un breve repaso, tal vez lo más rescatable de sus dos primeras temporadas haya sido la introducción de un personaje de características “omnipotentes” como Q. De su primer año se puede nombrar como uno de los mejores episodios a Conspiracy, o la vuelta de los Romulanos para el final de temporada, aunque eso se haya producido porque los Ferengi no resultaron ser unos nuevos antagonistas de peso, entonces mejor malo conocido. De la segunda temporada cabe destacar que fue la única que contó con 22 episodios contra los 26 de las restantes, esto debido a una huelga de guionistas. Quienes somos fans de la serie podremos disentir en muchos aspectos, pero tal vez todos estemos de acuerdo en que lo mejor -por lejos- que dejó una floja segunda temporada es el episodio Q Who, donde hacen su aparición formal los Borg, una de las mejorcitas cosas que le pasó a todo el universo Star Trek.     

Enterprise D vs Cubo Borg

Aunque siempre puede ser motivo de discusión -simplemente por tratarse de una apreciación subjetiva- TNG encuentra, desde la calidad de sus tramas, su punto más alto durante las temporadas 3, 4 y 5 con episodios que realmente se destacan llevando a la serie por su exitoso camino definitivo, mientras respeta el espíritu de la original. La serie ha tratado desde sus episodios distintos tópicos, aunque desde eufemismos: las relaciones familiares; el machismo; el terrorismo, las dictaduras, la homofobia, la ecología, etc. Siempre había una manera de llevar a la pantalla chica aquellos grandes problemas de la humanidad tratados a su manera. Y como todo buen show de ciencia ficción, también jugó con realidades paralelas y viajes a través del tiempo -tema que pone a los episodios Yesterday’s Enterprise o Cause and Effect entre los mejores del show. TNG se dio el lujo además de contar con intérpretes del elenco original, haciendo de la figura de Sarek y su hijo Spock elementos fundamentales en ciertos arcos argumentales.

El último viaje

El 23 de mayo de 1994, en un gran momento de la serie desde lo narrativo y también desde los números de audiencia, se emite en su país de origen el épico episodio doble All Good Things que le pondría punto final a los viajes de la Enterprise D, al menos televisivamente hablando. Tras salvar a la galaxia una vez más, recordamos esa secuencia final con la última partida de póker mientras Picard inmortaliza la frase “El cielo es el límite”.      

A fin de ese mismo año, la Enterprise D y su tripulación comenzaron una nueva etapa, esta vez en la pantalla grande. Quizás con más errores que aciertos, los cuatro filmes de TNG han tenido suerte dispar. Y si hay otro hecho casi indiscutible por todos los fans, es que de esta etapa, no cabe duda de que la mejor entrega cinematográfica fue la siempre efectiva First Contact. Un film que tuvo todos los elementos necesarios no sólo para ser una buena película Trekker, sino también un buen producto de ciencia ficción. 

‘First Contact’: de la TV al Cine.

Star Trek: The Next Generation fue el puntapié inicial para convertir a esta franquicia -con sus posteriores spin-off, películas, novelas y demás- en una de las más importantes de la cultura pop del siglo XX. Y con el estreno de la nueva serie Discovery la saga parece más viva que nunca, luego de momentos difíciles. Como se dice en el mundo del espectáculo: “el público se renueva” y este parece un momento ideal para las Space Operas, después de todo, el espacio es infinito y todavía queda mucho para explorar y para tratar de llegar “a donde nadie había llegado antes”. 

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