#LadoNerd: 28 días después, 15 años después…

Diego Scarpati
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Diego Scarpati

Redactor at Corriendo La Voz
Redactor de Cultura y Lado Nerd.
Autor y Guionista Freelance.
Cuervo. Fan del cine, el teatro, la cerveza artesanal, la coctelería y Batman.
Contacto: diego@corriendolavoz.com.ar
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No parece pero desde su estreno han pasado 15 años y podemos afirmar que 28 days later (Exterminio, para Latinoamérica) ya califica como un nuevo clásico dentro del cine del género post apocalíptico. Ahora bien, puede considerarse como parte del subgénero distópico pero… ¿Califica como “cine de zombies”?   

En 2002, bajo la dirección de Danny Boyle (Trainspotting; Slumdog Millionaire; 127 horas) se estrenaba el film que tenía como protagonista al joven Jim, interpretado por Cillian Murphy (Actor fetiche de Chris Nolan, recordado por personificar al Espantapájaros en su trilogía de Batman y único villano en aparecer en las tres entregas). Tras despertar en una cama de un hospital desierto, Jim recorre las abandonadas calles de Londres hasta toparse con miles de personas infectadas atacando todo lo que encuentran en su camino como si fueran animales rabiosos. En la huida se topa con otros sobrevivientes: Selena (Naomie Harris), Hannah (Megan Burns) y Frank (Brendan Gleeson, otro fiel amigo de William Wallace en Braveheart). Huyendo de la ciudad y los infectados comienzan un viaje por el interior de Inglaterra -al mejor estilo Road Movie– hasta llegar a un lugar ocupado por soldados británicos liderados por el Mayor Henry West (Christopher Eccleston, quien también fue uno de los tantos Doctor Who), quienes tienen planes mucho más “racionales” y macabros que cualquier horda de humanos infectados.       

Jim (Cillian Murphy) recorre Londres en medio de un panorama desolador.

La película resultó un éxito tanto en taquilla como en las críticas, y -debate de por medio- se la ha catalogado como uno de los mejores films de zombies. Entre sus fortalezas se puede destacar a unos antagonistas definitivamente distintos a los “muertos vivos tradicionales”. Cuenta, además, con una narrativa visual arrolladora que va desde la estética semidocumental y una cámara frenética hasta una poética definitivamente británica en la imagen que nos regala hermosas postales en medio de la desolación, incluyendo una Londres vacía. Mención aparte merece la inagotable banda de sonido que le da forma definitiva a los distintos climas de la trama. El compositor John Murphy (Kick-Ass) fue el responsable del soundtrack. Es interesante destacar que dos de sus piezas musicales saltaron a la fama y hasta llegaron a sonar en otros trailers o comerciales (o inclusive en Kick-Ass) : In the House – In a Heartbeat (28 days later) y Adaggio in D Minor (del film Sunshine)

Zombie o no zombie, esa es la cuestión

Para empezar, vale aclarar que el vocablo zombie hace mención a un muerto viviente. Y dentro de este subgénero el rey es George Romero, quien en una entrevista aseguró que él no consideraba a 28 días después como un film de zombies. Sin embargo muchos sitios especializados y críticos sí la consideran como tal. Porque saliendo de la literalidad del “muerto vivo”, todo lo demás coincide con el subgénero, es más, se podría afirmar que la única diferencia es que aquí sus corazones laten.    

Hay dos ejemplos que tal vez transiten por la frontera de la definición. Uno es REC (2007) que básicamente trata también de humanos vivos infectados con rabia, pero la diferencia radica en que el origen de la enfermedad tiene que ver con una posesión demoníaca, dejando el aspecto científico en un segundo plano. Y el otro es Guerra Mundial Z (2013), acá sí se trata de muertos que vuelven a la vida pero lo que tiene en común con las dos anteriores es la velocidad y violencia de los infectados, lo cual no deja de llamar la atención, ya que un común denominador en estas películas es la lentitud y torpeza para desplazarse de los zombies.   

Siguiendo esta línea 28 días después es una reinvención del género zombie ya que le otorga el aspecto realista que tanto necesitaba el subgénero, a pesar, claro está, de que los infectados no son zombies. Y este fue el gran acierto de Danny Boylle y el guionista Alex Garland: construir un escenario que fuera verosímil. 

Parecidos razonables: The walking Dead

Cualquiera que haya visto la secuencia inicial del primer episodio de The Walking Dead se habrá percatado de que algo le resultaba familiar. En efecto, un desorientado Rick Grimes se levanta de una cama en un hospital abandonado sólo para sorprenderse al ver una ciudad desolada. Muchos habrán recordado que Jim pasó en un nosocomio de Londres una situación idéntica. Y a cualquiera se le pasaría por la cabeza, en ese momento, pensar en una copia, por no hablar de homenaje demasiado profundo.

Lo cierto es que la serie es solo la adaptación del cómic que salió años atrás, aunque este dato en un principio tampoco beneficiaría a la serie de muertos vivientes. Resulta que el primer número del cómic se publica en octubre de 2003. Por otra parte el film inglés se estrena en tierras británicas en noviembre de 2002 y en junio de 2003 en los estados Unidos.

Rick Grimes (Andrew Lincoln) buscando salir del hospital

Para tratar de llevar claridad (o no) a este punto, solo restan las palabras de su autor, Robert Kirkman. Él mismo, durante una entrevista con Entertainment Weekly en 2010, asegura que se trató de “una coincidencia absoluta”.  Aclaró que vio 28 Days Later poco después del lanzamiento del primer número de The Walking Dead en octubre del 2003. “Exterminio (28 Days Later) se estrenó en Estados Unidos en junio de ese año. O sea, ya estábamos trabajando en el segundo número cuando vi la película. Tuve la oportunidad de reescribir el primer número pero no quise hacerlo ya que tras salir Rick del hospital, el desarrollo de la historia es completamente diferente”.

Lo cierto es que, tras un comienzo similar, tanto las características de cada personaje principal como sus arcos argumentales son muy diferentes. Sin embargo, hay otro punto en común entre la serie y el film, y va más allá de planos calcados. Se trata simplemente del verdadero antagonista. En ambas ficciones un grupo de persona debe luchar contra una amenaza -vamos a generalizar- “zombie” y/o post apocalíptico: en un caso, muertos vivientes y en el otro, humanos vivos infectados con una agresiva mutación del virus de la rabia. Pero con el correr del tiempo, estos seres -si bien nunca dejan de representar una amenaza mortal- dejan el rol antagónico a otros humanos (ni muertos ni infectados) tan vivos y sanos como los demás sobrevivientes, pero con objetivos completamente distintos. Porque en medio del caos, y fiel al darwinismo, se trata de la supervivencia del más apto. Y acá es donde ambos productos muestran el mal como parte de la naturaleza humana. 

Una sociedad Violenta

Como se mencionaba en el párrafo anterior, los verdaderos malos no están ni muertos ni infectados. Un escenario pos apocalíptico significa ver caer al Estado y sus métodos de contención que terminan siendo más problema que solución. Hay un caos general en la población civil, saqueos, riñas y la única ley que impera es la de sobrevivir. En este contexto surgen alianzas y a su vez facciones: aquellos que luchan por sobrevivir trabajando en grupo y aquellos otros que también tienen como objetivo la supervivencia pero a costa de imponer su fuerza sobre la de los otros grupos. Tal vez una alegoría al reino animal pero reemplazando el instinto por el raciocinio, lo cual está lejos de significar una superioridad de la especie humana por sobre el resto. 

El grupo de sobrevivientes que incluye a Jim busca el origen de una transmisión de radio del Ejército en la que asegura que tiene “la solución a la infección”. Así terminan en una mansión en las afueras de la zona urbana ocupada por un grupo de militares liderado por el Mayor West. Hasta acá el peligro venía de los infectados. Pero las situaciones límite activan en cada humano no solamente un instinto primario de supervivencia, sino también puede hacer aflorar su lado más retorcido y cruel. Así West y sus hombres utilizan la señal de radio como carnada para atraer a sobrevivientes con la excusa de una salvación cuando el verdadero propósito es “reiniciar una nueva civilización dirigida únicamente por ellos”, lo cual no significa más que usar a las mujeres sanas como esclavas sexuales.     

Hannah (Megan Burns) y Selena (Naomie Harris), prisioneras del Mayor West.

Acá es dónde podemos detenernos y preguntarnos quién es realmente el salvaje e irracional. ¿Quienes son los que realmente cometen los crímenes atroces? ¿Cuales son los límites? El tercio final del film nos demuestra que no hace falta que una persona esté infectada con un virus peligroso para cometer cualquier tipo de aberración o llevar adelante un comportamiento totalmente violento impulsado por la ira. Por un lado, la demencia y crueldad de los planes de West y, por otro lado, el iracundo accionar de Jim, prácticamente diezmando a la tropa para salvar a sus amigas cometiendo actos salvajes que hasta ese momento nadie que mirase el film podía imaginar. 

En definitiva puede afirmarse que los infectados por este virus -llámense zombies si lo desean- pueden considerarse como una metáfora de una sociedad violenta. Una sociedad sostenida por una estructura, que desde afuera parece sólida pero que al desmoronarse, como un castillo de naipes, no hace más que mostrar la verdadera naturaleza humana y reflejar en las acciones de los sobrevivientes “sanos” los verdaderos y más escalofriantes hechos de violencia. En el tramo final de Exterminio entendemos quiénes son los verdaderos monstruos. En ese sentido, tal vez, los infectados sean solo las víctimas. 

Cada cual sacará su propia conclusión respecto a si 28 días después es una peli de zombies o no. Lo que no está en discusión es su aporte al género. Y el hecho de que su secuela haya sido muy inferior es lo que frena que todavía estemos expectantes de una tercera parte en donde la infección ya sea a nivel global. A veces es mejor dejar las cosas así como están ya que tal vez pueda venir algo peor. Pero no estaría nada mal volver a verla, porque nunca se sabe cuándo llegará el apocalipsis.        

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