#LadoNerd 20 años de “Plaga Zombie”: La revolución de los muertos

Muy pocas películas lograron adquirir el titulo “de culto” en la extensa historia de la cinematografía Argentina. Si a eso le sumamos que sean de un género ninguneado como lo era el género fantástico, la lista se acorta mucho más. Plaga Zombie fue el puntapié inicial para la realización de un estilo que muy pocos lograron llevar a cabo con tanta gracia y amor como los chicos de Farsa Producciones.

Si tuviéramos que explicar la realización de Plaga Zombie, tranquilamente podríamos asemejarlo con el camino de una banda de punk rock, en este caso desde la república separatista de Haedo. Un grupo de amigos con un cariño y una devoción al cine de Sam Raimi (Evil Dead, El ejercito de las tinieblas, Darkman) , a las películas primales de Peter Jackson (Braindead, Bad Taste) y al espíritu emprendedor y creativo de Roger Corman (multifacético y talento del género fantástico) decidieron no solo cumplir su sueño, sino también formar parte de él.

Con un elenco conformado por Pablo Pares, Hernan Saenz, Berta Muñiz y Walter Cornas se llevó a cabo el proyecto, bajo la total autofinanciación del escueto presupuesto de no más de 600 pesos (en esa época dólares) y una realización íntegra en la ahora vintage VHS. La historia nos presentaba un pequeño pueblo de Buenos Aires, en donde el FBI prueba un virus alienígena. Pero lo que en un principio parecía un simple experimento, termina por convertir a casi todos los habitantes en zombies asesinos. La única solución es aislar la zona del resto del mundo, una medida que los pocos sobrevivientes no están dispuestos a aceptar.

Con la actuación de vecinos y amigos – y otras personas sin vergüenza – dispuestos a ser maquillados con colorantes de tortas de todas las gamas, el film se destaca por el dinamismo en la primitiva forma de filmar y con un guion que tiene como único objetivo divertir, un concepto que por esos tiempos estaba casi olvidado, fagocitado por el “Nuevo Cine Argentino” y su manía de mostrarnos “la realidad”.

En una época en donde Twitter, Facebook, Instagram y todas las redes sociables eran impensadas, los chicos de Farsa se valieron del boca en boca y la difusión de las cintas de VHS en eventos pertenecientes a la prehistoria de la cultura pop Argentina para dar a conocer a Plaga Zombie.

El quiebre estilístico que representó la película sigue repercutiendo hoy en día. Hasta ese momento, casi nadie se animaba a realizar un cine de género tan de nicho, y son contados los proyectos de ciencia ficción y fantasía que se llevaron a cabo (solo podríamos destacar Moebius). Quizás el error fue tomarse en serio la idea de que el cine fantástico tenía que seguir la estela de un cine serio y comprometido.

El concepto más punk que tuvo la realización de Plaga zombie fue que con pocos recursos y más corazón que talento se podía crear una visión cinematográfica original, divertida y fresca, donde las influencias servían de puerto de partida para lograr una identidad propia. El germen de esto abrió la cabeza al mercado y cimentó un fanatismo que hoy en dia es casi habitual, pero en esos tiempos era impensada la masividad del género zombie.

Plaga Zombie generó dos secuelas con mayor presupuesto y mejor guion: Zona Mutante (2001) y Revolución Tóxica (2011). Estas películas, sobre todo, le dieron trascendencia a nivel mundial al cine fantástico y bizarro sin perder en ningún momento la identidad. Para cerrar un círculo de influencias sigue en fase de producción la versión Norteamericana de Plaga Zombie.

Farsa producciones se estableció como una usina creativa y alternativa para proyectos que eran totalmente impensados y refrescó el concepto de lo fantástico en cortos, videoclips y largos. También, rompió el paradigma del cine de género y abrió la cabeza a muchas personas para que se suelten y puedan brindar historias, más allá de las clásicas costumbristas. Con ese punta pie inicial le sacaron la vergüenza al género y descontracturaron una manera de difundir y hacer cine. Con una cámara en mano y un par de pesos nos demostraron que cualquiera puede tocar punk rock y cualquiera puede hacer una película, mientras que tenga una buena historia que contar.

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