La vuelta del FMI: llamando al verdugo antes que salga la sentencia

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Editor de Análisis Político y Social en #Corriendo La Voz | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

Poco después de los explosivos rumores sobre Domingo Cavallo asesorando al macrismo, un dólar superando su techo histórico, el Banco Central intentando salir al rescate y una conflictividad social en continuo crecimiento, Mauricio Macri blanqueó en conferencia de prensa que -una vez más- tocaremos las puertas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en búsqueda de una ‘línea de apoyo financiero’.

Los tiempos de acción para el gobierno de los globos amarillos comienzan a acortarse estrepitosamente y, según aquellos medios que utilizan fuentes directas anónimas de la Casa Rosada, la repentina crisis en la que se ven envueltos los funcionarios fue sorpresiva (incluso nombrado al pasar por el presidente en su conferencia de prensa). Las últimas semanas fueron un cúmulo de noticias y acciones/reacciones sin cesar, la revista estadounidense Forbes alertó sobre la situación del país y tituló: “puede que sea el momento de salir de la Argentina”

Mientras el dólar fluctuaba en alza y rompía su techo histórico de $23, Federico Sturzenegger a cargo del Banco Central elevó la tasa de política monetaria en 675 puntos básicos, llevándola a 40%. La medida no fue suficiente y el dólar no espera. A su vez, el Banco Central salió desesperado a vender ‘dólar futuro’ -no se realizaba desde el 2015- para frenar el aumento del valor de la moneda y el gobierno se encuentra en una encrucijada que ya debería haber resuelto; parecería no haber definido si le conviene o no apostar al ‘overshooting’ (en este caso el aumento del dólar hasta su estabilización).

La deuda eterna

Buscando salidas a las apuradas, Mauricio Macri brindó una conferencia de prensa  en la cual indicó que había iniciado conversaciones con el Fondo Monetario Internacional con el fin de pedir una línea de apoyo financiera y evitar una ‘inminente crisis’“Mi convicción es que estamos recorriendo el único camino posible para salir del estancamiento. Buscando siempre evitar una gran crisis económica que nos haría retroceder y dañaría a todos. Para esto,implementamos una política económica gradualista que busca equilibrar el desastre que nos dejaron en nuestras cuentas públicas, cuidando los sectores vulnerables y, al mismo tiempo, creciendo. Generando así, empleo y desarrollo”,  sentenció el presidente. El gradualismo, para el oficialismo, responde más a una forma de poder ajustar sorteando los problemas de gobernabilidad que a formar parte de su proyecto político per se.

A su vez, esta técnica es un pretexto para justificar el masivo endeudamiento. Durante el 2016-2017, Argentina pasó a ser el país emergente que más deuda emitió. Sólo en 2017, la deuda externa escaló un 28,58% más que el año anterior. Según Alejandro Olmos Gaona, “la deuda creció en el año 2016 a 34.500 millones de dólares, 38.200 en el 2017 y sumada la nueva deuda prevista en el Presupuesto el endeudamiento neto llegaría a los 119.000 en tres años”. La lógica discursiva resulta por demás peculiar y fue explicada por el Secretario de Finanzas, Luis Caputo:“la deuda no es una preocupación en este momento. Es parte del proceso gradual en la convergencia del equilibrio fiscal” . Por su parte, el ex ministro de Hacienda y Finanzas -cuando todavía era un ministerio unificado-, Alfonso Prat-Gay explicó: “Nosotros emitimos para pagar la deuda del gobierno anterior y para poder tener una estrategia gradual de reducción del déficit”. En algún sentido -y en criollo- nos querrían hacer creer que ‘para no tener que ajustar de golpe’, es necesario endeudar nuestro futuro para pagar el presente.

El discurso presidencial no esquivó, dos años y medio después de asumir, la  oportunidad de culpabilizar de todos los males a la ‘pesada herencia’ dejada por el Kirchnerismo. Dos referencias directas y dos indirectas en tres minutos de discurso olvidan, como indica Claudio Katz, que “los desequilibrios recibidos no presentan la escala de la hiperinflación de 1989 o del colapso del 2001 y fueron acentuados por las propias medidas que adoptó Cambiemos”

Llamando al verdugo antes que salga la sentencia

De la investigación de Noemi Brenta – Argentina y el FMI: efectos económicos de los programas de ajuste de larga duración

Desde su primera incorporación al FMI en 1956 -en el gobierno de facto de Aramburu tras acatar los acuerdos de Bretton Woods- Argentina aceptó 21 financiamientos con condicionalidad y 38 que se le suman a estos del mismo. La posibilidad de obtener un nueva nueva ‘línea de apoyo’ sólo viene acompañada de lineamientos impuestos por éste.

“Esto nos va a permitir fortalecer este programa de crecimiento y desarrollo dándonos un mayor respaldo para enfrentar este nuevo escenario global y evitar crisis como la que hemos tenido en nuestra historia”, indicó Mauricio Macri en la conferencia. De estos dichos, el título de la nota. El presidente nos estaría queriendo decir que para evitar una crisis, tenemos que llamar a aquellos/as que nos terminaron de hundir en ella en el pasado.

Christine Lagarde, directora de la entidad, viene apoyando de manera sistemática todos los ajustes que el gobierno impulsa. En Marzo del corriente año en una entrevista al diario La Nación Lagarde explicó que, desde su perspectiva, “los primeros dos años del Gobierno de Macri habían sido asombrosos (…) Porque en estos años, las autoridades económicas habían podido lograr, tanto en términos de política monetaria como desde la reorganización del gasto público para hacerlo más eficiente, reducir la presión impositiva, adoptar las reformas que permiten la libre competencia y alentar el desarrollo de talentos”. Inmersos en este discurso, el Fondo no esperó siquiera dos horas tras la conferencia de Macri y lanzó el siguiente comunicado:

 

Humanizar el monstruo

El titular del Ministerio de Hacienda también se sumó a las referencias cruzadas. Nicolás Dujovne, el mismo que se mofó en TN de quienes realizaban alusiones del macrismo como un gobierno “neoliberal noventoso” de la vuelta al FMI durante el arreglo con los ‘hold out’, cambió muy rápido su opinión. 

El ministro pasó de declarar: “el FMI sólo puede pedirles medidas a los países cuando tienen un programa en el que presta y ahí empieza a marcar la cancha. nosotros no tenemos programa con el FMI ni vamos a tener“,  hace quince meses a en el día de ayer señalar: “hemos iniciado conversaciones (…) en vista que este ha manifestado un apoyo expreso al programa gradual de corrección de los desequilibrios que lleva adelante la argentina”. Un nuevo acercamiento a la forma en que el macrismo ve la economía, una nueva definición de gradualismo que sólo busca redondear ideas.

Horas más tarde y no conforme con minimizar al FMI como un mero ‘aliado’ del gradualismo, Dujovne decidió intentar ‘humanizar el monstruo’ (el mismo monstruo que criticó duramente en 2013 por su ‘vergonzoso rol’ en Chipre).Tenemos que tener en cuenta que estamos hablando de un Fondo Monetario Internacional muy distinto al que conocimos hace veinte años. Ustedes recuerden que cuando ocurrió la crisis del 2008/2009, muchos países desarrollados acudieron al mismo para poder sostener políticos contracíclicos expansivos que permitieran morigerar el impacto de la crisis financiera internacional. El fondo ha aprendido de las lecciones del pasado, así como todos lo hemos hecho, y es un fondo muy distinto“, explicóEl discurso es ilógico desde donde se lo mire, pero más allá de eso, falaz en su propios dichos. Lo que Dujovne, tal vez no sabe -o no lo quiere decir- , es el rol del FMI en Portugal y Grecia, realizando ‘rescates’ que no sólo no solucionaron nada, sino que hundieron más las economías de esos países. También omite un dato que el FMI blanqueó, ‘sacrificaron’ la economía de Grecia para ‘salvar’ el Euro y los bancos europeos.

No es sólo deuda

El FMI realiza análisis estructurales, anuales e interanuales de los diversos países. Como indiqué en otra nota: “La institución se sumó a los desesperados pedidos que empresarios y empresarias e instituciones patronales realizan para disminuir el llamado ‘costo argentino’. Como es costumbre de este Fondo, auguró ‘buenas nuevas’ para las y los empresarios en cuanto y en tanto se continúe ajustando el salario. En las propias palabras del Director del Departamento del Hemisferio Occidental de la entidad, “la inflación seguirá retrocediendo suponiendo que haya una moderación salarial”. Es decir, el dolar, el ajuste, la ganancia y los gastos suntuosos no provocan inflación, sólo el salario y los derechos obtenidos por las y los trabajadores.”

Unos días después del avasallamiento que realizaron con la Reforma Previsional, el FMI publicó un informe sobre el país en donde analiza la economía argentina en búsqueda de exigir más ajuste, menos ‘costo laboral’ y menos derechos para los trabajadores y trabajadoras. Su investigación arrojó que si bien ‘se mejoró’, el gasto público continúa elevado y ‘urgen’ recortes. Uno de los puntos que reclaman tratar con urgencia se encuentra en primera plana hace un tiempo: la reforma laboral. Además, no sólo critican la “inflexibilidad en las regulaciones” sino también los altos costos de producción, “los complejos procedimientos de despidos colectivos”, “las condiciones restrictivas para el empleo temporal”, como así también las paritarias.

Algunas de las recomendaciones que el IV Informe recién citado propone para disminuir la carga impositiva y el déficit primario pueden darnos una idea de algunas de las exigencias que podrían venir si el macrismo continúa con esta idea: Reducir el empleo público, reducir las jubilaciones y subir la edad jubilatoria (el texto indica, entre otras cosas “el aumento de la edad legal de jubilación para las mujeres de 60 a 65 años sería reducir el gasto federal en pensiones en un 2% del PBI”), racionalizar el gasto en asistencia social y reducir el ‘costo laboral’ entre otros puntos.

Pero, ¿cómo llegamos a esto? el Gobierno argentino pidió un Precautionary and Liquidity Line (PPL) al fondo. El PPL es una línea y forma de crédito para los países con posibilidad de crisis otorgado anteriormente a Marruecos y Macedonia. Este representa una suma menor de dinero que a los que podrían acceder los otros países y, además, un mayor condicionamiento. Para que un país pueda acceder al mismo debe cumplir seis puntos, entre ellos, la posición externa, la política fiscal y la política monetaria. Las condiciones y las pruebas de aptitud para el país ya están siendo evaluadas desde que asumió el Macrismo.

La práctica del FMI no se basa exclusivamente en el adoctrinamiento de las economías regionales y subregionales y el control de las mismas, sino que también se inyectan en los países en otros ámbitos. Las exigencias del mismo son parte de un adoctrinamiento más profundo y que radica en las formas de existencia de las y los trabajadores y una forma de pensar la producción. 

El crédito al que argentina accedería estaría rondando entre USD 20.000 y 30.000 millones, un monto similar al vencimiento de Lebac de este mes. Sin embargo, la cantidad se funda en rumores y filtraciones pero no hay mucho más. La historia ha demostrado que los programas y el adoctrinamiento del FMI no funcionan ni se corresponden para sostener el crecimiento (o promoverlo) o controlar los procesos inflacionarios. Tal vez sería el momento de comenzar a re-pensar la deuda externa, su pago y proveniencia y cómo re-estructurar la economía sin volver a aplicar una y otra vez las mismas recetas con olor a naftalina. 

 

 

 

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