La oleada verde llegó y nada la puede parar

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Periodista | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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El aire vibra. Hay ecos por todos lados. En el Congreso de la Nación hay dos bandos, al parecer, pero sólo uno llena metros y metros de calle en vigilia y en lucha. El trece de junio, diez días después de la masiva convocatoria de Ni Una menos, las mujeres volvimos a las calles para hacer historia, y desde Corriendo la voz, la contamos en primera persona.

PH: Nico Avelluto

A las doce se anunciaba la convocatoria. Llegar un poco más tarde siempre es casi imprudente: no hay señal, no se ve a nadie, sólo una marea de pañuelos y carteles. Porque las calles están colapsadas. Hasta las antenas están enteradas de lo que estamos haciendo nosotras, las que no nos quedamos quietas.

Hace días hay un pálpito latiendo en internet. Uno, o dos. El primero: que saliendo a la calle e impulsando esta votación, ya estamos haciendo historia. Pero que la media sanción va a salir. El segundo: que vamos a ser muchas. O sea, que estaremos juntas, pero deberemos cuidarnos. Circularon, por eso, fotos de la Campaña Nacional por el aborto legal sugiriendo medidas de seguridad, que fueron compartidas por chicas y mujeres de todas las edades.

En Congreso ya no hace tanto frío. El calor humano, que hoy parece arder, hace lo suyo. No falta glitter ni en el barro; hay mujeres con las caras pintadas, con remeras con consignas, con carteles de distintos discursos. El clásico “yo decido quién me toca la jalea” fue acompañado, esta vez, por un par de chistes más contemporáneos y del colectivo, con carteles manifestando #ParalaLaca, en honor a La Faraona, y los carteles de siempre, más solemnes, recordándonos que la fiesta es estar juntas y la urgencia mantenernos vivas.

La jornada de hoy es histórica porque estamos viendo de cerca cómo se trata un proyecto que fue, durante años y años, sistemáticamente cajoneado. Afuera del recinto, es una de las más grandes convocatorias de los últimos tiempos. Al lado, hay gente que defiende la vida, según dice, pero apoya el aborto clandestino. Las fotos los muestran. La diferencia es abismal.

La noche será larga, pensaba hace unas horas. Ahora ya son las 10 de la mañana, cambiamos la página de la agenda. La media sanción se ha aprobado en Diputados, más allá del enojo de muchos políticos, la mayoría oficialistas comandados por Lilita Carrió.

Hay que pararse a pensar, pero primero hay que sentir: estamos todas abrazadas por el pequeño triunfo, una tregua al dolor de saberse oprimida todos los días. Conquistar derechos no es una tarea regalada, a veces requiere temblar toda la noche del frío en una plaza, salir mucho de casa, escribir hasta que los ojos no den más. Pero cuando llegan, se saborean lento, y en el fondo, saben a lágrimas. De felicidad.

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