La ola de escraches, ¿qué sigue después?

Gabriela Krause
Redes:

Gabriela Krause

Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
Gabriela Krause
Redes:

Latest posts by Gabriela Krause (see all)

Las actrices formaron su propia alianza y tejieron redes para contenerse entre ellas. Tienen en común que pertenecen al mismo medio, lo conocen, y saben a qué atenerse. Esto despertó, aparte de diversas opiniones, una oleada de escraches en todos los ámbitos. Ya nos vieron. Y ahora, ¿qué?

No es la primera vez que se desata una ola de escraches de esta manera. Pasa cada vez que se toca a alguien “fuerte”, o conocido. Se repite cada vez que una denuncia toma mayor visibilidad. Las redes sociales se llenan de chicas, la mayoría muy jóvenes, contando vivencias con nombre y apellido, con foto, con lujo de detalles. Ahora que sí nos ven, cabe empezar a hacerse preguntas sobre esta metodología, no sólo por la discusión, poco presente en el feminismo, del punitivismo, sino por lo que viene después.

¿Quién cuida a las chicas que se exponen en las redes sociales a contar que un tipo las abusó? ¿Qué pasa después con esos tipos? ¿Sirve para frenar la ola de violencias, para amedrentar, o solo alimenta un sinfín de broncas, una guerra entre sexos?

No es posible presenciar esta revolución digital de denuncias sin ponerse a pensar que, efectivamente, una mujer al exponer a quien la violentó se está exponiendo: en primera medida, a los dedos virtuales acusadores y acosadores. En mayor y gravísima medida, a quien la violentó, que puede volver a la carga porque no soporta ver su nombre y su foto ahí. ¿Y quién las cuida de eso? ¿Son conscientes, todas las mujeres, de que el nivel de exposición del escrache individual cuenta con mucho menos cuidado que el de una actriz que lo hace con cincuenta mujeres alrededor e impidiéndole el cerco mediático al violador?

Natacha Jaitt no fue la única, pero la pongo de ejemplo porque es mujer. Fue a la carga contra las actrices: pregunta por qué no la apoyaron a ella cuando la denuncia por pedofilia infantil en las inferiores de fútbol. Se pregunta si esos niños no importan porque no tienen recursos. Cabe preguntarse: ¿esperamos que las actrices argentinas sean la solución a todos nuestros males? ¿No va siendo hora de que empecemos a gestionar nuestros propios espacios, con debates internos, con distintas maneras de accionar, cada uno apuntado a distintos colectivos de mujeres? Las actrices argentinas se agruparon por mujeres y por actrices. En estos días, a diario, les están llegando escraches de mujeres que piden difusión, ayuda, orientación. ¿Estamos esperando de las actrices alguna especie de super poder? ¡Son actrices! No son abogadas, ni psicólogas, ni periodistas, ni nacieron feministas, ni sabiendo cómo hacer frente a estas situaciones. La respuesta a su accionar es una sola: se organizaron. Y así, organizadas, salieron a apoyar a las compañeras que lo necesitaban.

Hagamos lo mismo. En el debate por el aborto legal, se formaron distintos colectivos, aparte del de actrices. Todas fuimos a firmar para presionar y que el aborto sea ley. ¿Por qué no aprovechar esas redes ya tejidas, empezar a convertir en lugares más seguros el periodismo, la música, la psicología, el derecho, las aulas, la propia casa y todo?

El método escrache es un parche. Aparte de ser individual, no puede nunca ser el fin. Es una purgación individual, evidentemente, y una forma de sacar un montón de cosas de adentro. Pero no puede ser el fin.

La salida debe ser colectiva. Feminista y colectiva. Como bien dijo Rita Segato en la entrevista que le dio a Mariana Carbajal para Página 12, “mujer salva mujer”.

Mujeres, salvemos mujeres. Mujeres, salvémonos. Gestionemos nuestros propios espacios de lucha. Dejemos de esperar que otra persona lo haga por nosotras. Ya no nos callamos más es verdad. Y ahora que sí nos ven, ¿quieren saber cómo nos ponemos? Nos ponemos organizadas.

Comenta

Print Friendly, PDF & Email