‘La noche de 12 años’: una perla del cine latinoamericano

    Florencia Martinez

    Florencia Martinez

    Redactora at Corriendo La Voz
    23. Periodista. Estudiante de Comunicación Social en la UNLaM. Amante de la comida. Compradora compulsiva de libros. Eterna cinéfila. Vincent Vega sigue vivo.
    Florencia Martinez

    Un relato crudo y repleto de tensión. La película dirigida por Alvaro Brechner se basa en el encarcelamiento de tres líderes Tupamaros durante la dictadura uruguaya de 1973, entre ellos José “Pepe” Mujica, y la tortura a la que fueron sometidos.

    Algunas placas advierten lo que se verá: la condición clandestina e infrahumana de la reclusión de hombres que luchaban por la democracia uruguaya. La cámara se introduce en una prisión, y desde la radio que escuchan los guardias empieza a sonar la reconocida melodía de Siga el Baile. A partir de ese momento, un plano secuencia acompaña a la violencia de los custodios penitenciarios mientras sacan a los reclusos para trasladarlos en medio de la oscura noche.

    Basada en el libro Memorias del Calabozo de Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, la película ya es la candidata del país vecino para los premios Óscar y Goya. La narración que retrata la experiencia de Mujica (Antonio de la Torre), Rosencof (Chino Darín) y Huidobro (Alfonso Tort) es una que no nos resulta extraña, en tanto como argentinos estamos acostumbrados a ver en la pantalla grande historias sobre los desastres y trasgresiones de la dictadura. Sin embargo, algo destaca en el film de Brechner, convirtiéndolo en una experiencia única.

    Quizás sea la condición extranjera de la película. En efecto, se trata de una coproducción uruguaya, española, francesa y argentina que cuenta la realidad de un país vecino, y no una relativa a nuestra historia nacional. En ese sentido, resulta tan educativa como innovadora para quien no se encuentra familiarizado con el golpe de Estado uruguayo y el movimiento Tupamaro.

    Pero lo interesante no se queda ahí. Si existe una cuestión a resaltar en La noche de 12 años, la misma es, sin lugar a dudas, la técnica que logra representar a la perfección la dureza de más de cuatro mil días de encarcelamiento en condiciones infrahumanas. Desde planos oscuros a otros más luminosos en momentos donde nace la esperanza, de ángulos cerrados que reflejan la creciente locura de los protagonistas a otros que se pierden en la inmensidad del campo, la cinematografía de la película resulta impecable.

    Mediante distintos recursos que demuestran el sufrimiento de los prisioneros, el director y escritor del largometraje recorre el drama del aislamiento, la amenaza de la locura -la interpretación del español de la Torre de un Mujica al borde del colapso, quien escucha voces en su cabeza y siente que le han implantado una radio en la misma- y la soledad absoluta con un ritmo que no deja de generar intriga ni por un segundo.

    De hecho, es interesante que la película cuente con largos y frecuentes momentos de silencio, y que aún así las actuaciones no tengan problema alguno para sostener el relato. Cabe destacar el interesante recurso de transcribir los diálogos que Huidobro y Rosencof mantenían a través de golpes sobre la pared que separaba sus calabozos -esto, claro, cuando las condiciones de su encarcelamiento lo permitían. Recordemos que los tres Tupamaros recorrieron distintos lugares de confinamiento.

    A lo largo de sus dos horas de duración, las situaciones narradas en el film generan tal clima de tensión e incomodidad -apoyándose en apenas algunos flashbacks que interrumpen la linealidad del relato- que el espectador no logra moverse de su lugar, ni despegar la mirada de la pantalla para mirar rápidamente la del celular. El mérito está tanto en las decisiones artísticas de Brechner como en las notables interpretaciones de los protagonistas.

    Con todo, la obra del uruguayo es una digna de disfrutar como experiencia educativa y redentora de los derechos humanos. Su magnificencia radica tanto en el perfeccionamiento técnico de la cinematografía como en actores que dan una lección muy importante sobre su profesión. El resultado: una película tan fundamental para el cine uruguayo, por su historia, como para el internacional.

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