¿La década de la educación sexual?

Florencia Bueno

Florencia Bueno

Campana ( Bs As), estudiante de Comunicación Social. Feminista. Hicha de River y feliz de ver a Messi. Cerati es la banda sonora de mi vida. ¿Donde esta Santiago Maldonado?
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En octubre de 2006 fue sancionada la ley 26.150 con el fin de garantizar a nivel nacional el  derecho a recibir educación sexual integral desde nivel inicial hasta secundario. La misma, debía aplicarse de forma gradual y progresiva, pero a 10 años de su sanción no solo no se consiguió su total aplicación en el país, sino que también sigue siendo fuertemente cuestionada por los diversos sectores conservadores e importantes instituciones como la Iglesia.

En el año 2006, el Senado sancionó casi con mayoría absoluta la Ley Nacional de Educación Sexual Integral y en la Cámara de Diputados sucedió algo muy similar, contó con el apoyo del Congreso completo, pero para que eso suceda, previamente se le añadió al proyecto la condición de que el Programa de Aprendizaje aplicado tuviera la aprobación de la comunidad educativa. Esto hace que el marco teórico utilizado varíe según las disposiciones que consideren pertinentes en cada lugar y que, por ello, no pueda aplicarse de igual forma en todo el país, esto es una de las causantes de que la ley nunca pudiera implementarse plenamente de forma equitativa. La fuerte negación de la Iglesia es otra de las causas, quizás la más importante, para que la educación sexual no se pueda enseñar libremente en las escuelas, porque pese a que la enseñanza pública en la Argentina es laica, la cúpula eclesiástica siempre ocupa un lugar fundamental en la toma de decisiones de la sociedad.

La doble cara de la Ley

El Programa de Enseñanza que se aplica es bastante superfluo, contiene explicaciones simples sobre el cuerpo humano o la sexualidad, centrando la educación sexual integral en las relaciones sexuales y la genitalidad omitiendo que existen aspectos que la interpelan como las realidades sociales, culturales y económicas o el factor psicológico de cada ser humano.  En total contraposición con el artículo 1° de la ley en donde se establece: “entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”, esto muestra que en la práctica el Programa debió sufrir serias modificaciones para ser aprobado por la comunidad educativa.

Dentro de la ley se contemplan aprendizajes referidos al aparato reproductor, la orientación sexual, las relaciones sexuales, la planificación familiar, el uso de anticonceptivos, la fertilidad/infertilidad, la reproducción y no reproducción, los derechos sexuales y reproductivos y (no) reproductivos; los estudios de género y diversos aspectos propios de la sexualidad humana, con el objetivo de alcanzar una sexualidad placentera, saludable y responsable, pero en el concreto de la aplicación la mayoría de estos temas no forman parte del marco teórico enseñado.

Al momento de su sanción, la ley fue vanguardista a nivel legislativo en el ámbito educativo Latinoamericano, pero  tiene un planteo un tanto selectivo que genera una brecha discriminatoria, ya que solo entiende a la sexualidad según aspectos biológicos y genitales estableciendo la distinción entre hombres y mujeres excluyendo el colectivo trans y reproduciendo la heterosexualidad normativa obligatoria, aun después de que se haya dictado la ley de identidad de género nunca fue modificado ese aspecto.

Otro de los puntos encarecidos de la ley es respecto a los derechos sexuales y reproductivos dado que no tiene lugar en el marco pedagógico información real y variada sobre el acceso a diferentes métodos anticonceptivos ni mucho menos la discusión sobre el tema del aborto. Al no estar contemplado de forma clara dentro del programa cada docente es libre de dar el tema como quiera y esto trae como consecuencia que el educador muestre solo lo que considera necesario según su juicio de valor.

La sexualidad forma parte de la vida cotidiana de la sociedad, aparece en los medios, en Internet, en las publicidades, hay una sobreinformación sexual y esto hace que todos creamos que sabemos mucho pero con esta realidad es muy necesario que se eduque sobre este tema. Derivan grandes problemas a falta de educación sexual desde embarazos no deseados y relaciones violentas hasta una amplia gama de enfermedades. La educación sexual integral debe ser una herramienta por parte de las escuelas para que las próximas generaciones, que debe estar articulada con información responsable en los medios y el diálogo en las familias.

 

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