La Caverna despidió Posguerra jugando de local

Mariano Herrera

Mariano Herrera

Periodista | Estudiante de Comunicación Social (UNLP) |Ciudad de las diagonales | Rock, Fútbol y Política | Redactor en #CorriendoLaVoz
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La Caverna despidió su ´Posguerra´ y cerró un gran año con dos fechas en el Teatro Crisoles de la ciudad de La Plata. #CLV estuvo presente en la primera de las fechas y en esta nota, revivimos esa gran noche.

La banda platense brindó una gran fiesta jugando de local ante un público dispuesto a empezar el fin de semana largo a puro baile, pogo y gritos de alegría. Con una lista temas muy variada y completa que incluyó canciones de toda su historia, incluso algunas  que no sonaban desde los inicios, La Caverna dijo adiós a Posguerra.

Entre cervezas y fernets se hicieron las 23hs y la gente que había copado la vereda de la Avenida 1 comenzó a abultarse cerca del escenario cuando se veía venir el comienzo del show. Se abrió el telón y los gritos de euforia se hicieron uno cuando aparecieron Diego Fauci, Juano Falcone, Facundo Ferreira, Fabián Ferrari, “Tonga” Peñalva y Gastòn “Tierra”.

De lo que se se soñó, fue el tema elegido para abrir la fiesta y poner en movimiento al público que entró en una conexión instantánea que se mantuvo durante toda la función. “Buenas noches, loco”, fueron las primeras palabras de Diego mientras sonaba el clásico cantito: “Yo soy así, Caverna hasta la muerte”.

Desde arriba de los hombros de algún generoso, una morocha levantó bien alto su remera de Callejeros cuando la batería de Juano Falcone impregnaba de chacarera el ambiente marcando el comienzo de Por el nombre del rock, un himno a la memoria consciente de la tragedia de Cromañon. El baterista y letrista también es percusionista de Don Osvaldo, la agrupación liderada por Patricio Santos Fontanet (quien hoy se encuentra privado de su libertad). Además, es un miembro activo de la agrupación No Nos Cuenten Cromañon, conformada por sobrevivientes de la tragedia que exigen libertad de los músicos y cárcel a los funcionarios y políticos responsables. Como cada vez que toque La Caverna, allí estuvieron presentes las almas de los 194 pibes que “por culpa de los de siempre” tuvieron que morir de prepo. Al grito de “¡Inocentes!” , la gente dio su veredicto sobre la causa más dolorosa de la historia del rock nacional.

“Estamos despidiendo Posguera, el disco que mas nos ha permitido crecer. Si todo sale bien, en 2017 habrá nuevo disco de La Caverna”, anunció el frontman mientras seguían pasando los temas del último cd. A medida que avanzaba la noche, la banda fue afianzándose en un sonido muy armonioso, con melodías pegadizas y letras profundas cargadas de sentimiento. La batería sabe cuándo acelerar y cuando no, para aliarse con las guitarras y el bajo y sostener al canto de Diego, que tiene una voz atrapante. Una guitarra rasposa y rockera y un bajo golpeando fuerte abrieron paso a otro momento fuerte de la noche: sonó Culpables de no morir, un sentido homenaje a los veteranos de la guerra de Malvinas.

La emoción arremetió contra el público cuando llegó el momento de desempolvar el primer viejito de la noche: Momento Amigo, incluido en Un nuevo motor, disco grabado en 2005. Una lluvia de aplausos dejó bien en claro que sobraban las ganas de escuchar en vivo esta canción que hace tanto tiempo no tocaban. “Ojalà que ustedes la estén pasando un cuarto de lo bien que la estamos pasando nosotros”, afirmó Diego notablemente emocionado.

Luego llegó el turno de los lentos, infaltables en cualquier recital. Para este segmento la banda decidió interpretar tres interesantes versiones de temas “ajenos”. Desde la postura, de Las Pastillas del Abuelo, “un tema que nos conmueve muchísimo”, en palabras del cantante, fue la primera interpretada por Diego Fauci acompañado por el teclado de Facundo Ferreira. Luego llegó Mi semilla, de La Vela Puerca y Waiting in vain, de Bob Marley.

Vamos a tocar un tema nuevo que presentamos en La Trastienda, queremos dedicárselo a la familia de Ulises que hoy está acá”, sentenció Diego antes de salir con La Odisea de Ulises.

Se iba acercando el final y era hora de escuchar la seguidilla final que nunca puede faltar. Por la vida fue sin dudas la más coreada de la noche, haciéndose carne en cada una de las pibas que se treparon a algunos hombros para gritarle al destino “La vida doy por la vida que yo quiero vivir”. Se erizaron las pieles aún más cuando la baterìa de Juano propuso a la guitarra de Fabi  hacer vibrar las paredes a pleno rock and roll: Que me mate el rock desató un ferviente pogo cuando el saxo de Tonga incitó el descontrol.

Ese o Ese, uno de los temas que hizo conocida a la banda en todo el país por haberlo grabado junto a Patricio Santos Fontanet, fue otra de las mas cantadas cuando se acercaba el final de un gran show. “Chau, muchas gracias por todo. Nos vemos el sábado”, lanzó Fauci y Los Negadores fue el elegido para un cierre cargado de agite y baile descontrolado, cantándole a la necedad de la sociedad y la repetición de discursos vacíos. Así se terminó el primer capítulo de esta historia que terminará de escribirse en la noche de mañana en el Teatro Crisoles. La Caverna volvió a presentarse en su ciudad junto a sus fieles seguidores con mas de 15 años de vida cargados sobre el lomo, dando muestras de su vigencia y del prometedor 2017 que se viene.

Fotogalería – Agustín Miranda

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