¿Justicia o venganza?

Vanesa Spaccavento
Redes:

Vanesa Spaccavento

Periodista y Social Media. Feminista femininja. Música y libros para ser feliz. Enamorada del fútbol de Messi y del básquet de Curry.
[Aborto legal, seguro y gratuito] [Memoria - Verdad y Justicia]
Vanesa Spaccavento
Redes:

Latest posts by Vanesa Spaccavento (see all)

Esa pregunta suele rondar por mi cabeza repetidas veces. Alguien comete un delito, va a prisión, donde además de perder la libertad pierde la dignidad viviendo en condiciones infrahumanas, cumple su condena, sale ¿Y qué le espera? A muchos la reincidencia y otros tantos la eterna condena social ¿La reinserción? Milagro para unos pocos.

Hace días que el nombre Vanessa Gómez Cuevas suena a diario en mi cabeza. Brevemente, sobre ella, podemos contar que es peruana y que fue apresada cuando ingresó a nuestro país. Vanesa era mula, Vanesa era explotada por una banda de narcos. Vanesa exponía su cuerpo como parte de uno de los últimos eslabones de una cadena criminal que no podría operar sin la complicidad de los Gobiernos, los Jueces y los Policías.

¡No! Yo no estoy diciendo que ella no cometió un delito, tampoco estoy diciendo que está mal que haya tenido que cumplir una condena. Así que no te enojes, indignes y frunzas las cejas.

La historia de Vanesa tiene quince años en nuestro país. Cuatro de ellos, fueron dentro del penal de Ezeiza. Cuando eso terminó, buscó la manera de jamás volver a la oscuridad del penal y lo hizo de la mejor manera: estudiando.

Vanesa estudió enfermería, se recibió, consiguió trabajo y agrandó su familia. Vanesa echó raíces en el barrio de Lugano y hoy tiene tres hijos: uno de 14, uno de 5 y el más chico de 2 años.

Tal como señala Comunicadas.org: “Cuando quiso renovar su residencia, desde Migraciones le dijeron que el Estado iba a comenzar un proceso de expulsión por el delito que había cometido en 2011. Se acercó a la Defensoría General de La Nación para que la asesoraran, pero antes de terminar el proceso se quedó sin abogado. Por eso no recusó la medida de expulsión y esta quedó firme. La Justicia le envió la notificación a un domicilio en el que ya no vivía, por lo que nunca se enteró de las novedades sobre su caso (…) Ningún juez hizo un chequeo socioambiental para verificar cómo y con quién quedaban los niños”.

Hace unos días, la Policía se presentó en su domicilio, informándole que debían llevarla para firmar una notificación, pero en verdad la estaban llevando a una celda, sin luz ni agua, para culminar en un avión horas después.

Vanesa cometió un delito, fue detenida, cumplió su condena, salió, estudió, se recibió, consiguió trabajo, cría a sus tres hijos y hoy está en Perú con el más chico. Hoy está separada de sus otros dos hijos. Hoy está encerrada en libertad volviendo a cumplir condena.

El caso de Vanesa, con todas sus particularidades, es uno de los tantos que hace emerger la miseria que invade a tantos. “Si es una delincuente, no la quiero en mi país”, “Lo hubiese pensado antes de ser mula”, “Bueno, que se lleve a sus otros hijos y se quede en su país”, disparan algunos mientras se llenan la boca de democracia, respeto y valores.

¿Qué se espera de alguien que cometió un delito? Que cumpla su condena no parece una respuesta cierta. Vanesa lo hizo, resurgió de la miseria y aún así, fue expulsada.

¿Será que su segundo delito fue salir adelante y no reincidir?

Comenta

Print Friendly, PDF & Email