Julio Poch, el piloto de la ESMA que armó una Fundación para presionar testigos

Julio Poch, el piloto de la ESMA que armó una Fundación para presionar testigos.

Fue oficial piloto del Comando de Aviación Naval de la Armada y hoy escuchará el veredicto del tribunal, acusado de participar en los vuelos de la muerte, desde donde se arrojaba a las personas secuestradas, adormecidas, vivas, al mar. Dicen que se vanagloriaba de sus crímenes en público. La última vez, probablemente, haya sido en 2003, en Bali. En ese momento era piloto de una aerolínea comercial y en una fiesta de la compañía lo dijo, una vez más, frente a sus compañeros de trabajo. Pero esa vez la reacción de sus interlocutores fue diferente y lo denunciaron.

Una vez detenido en Holanda, Poch comenzó una campaña internacional colocándose en el lugar de víctima. La Fundación Justicia por Julio Poch es el ariete, también hay videos en youtube. Desde la página de la Fundación cuentan que en la cena de Bali, con cerveza y vino mediante, Poch fue mal interpretado por cuestiones idiomáticas. Que fue una discusión sobre la dictadura, Zorrigueta y Videla. Lo cuentan así en la misma página de la Fundación: “La discusión se intensifica. Las emociones afloran y el discurso se torna apasionado. ¿El idioma? Inglés: extranjero tanto para Julio (Poch) como para sus colegas holandeses pero utilizado debido a la presencia de australianos e indonesios. Con el colega W la emoción alcanza altos niveles y R debe calmarlo. Ambos colegas recuerdan los reportes hacia fines de los años 70 en los medios holandeses sobre la desaparición de personas y la silenciosa protesta de las Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires. W y R no pueden escuchar el otro lado: las atrocidades cometidas por grupos terroristas de izquierda como el E.R.P. y Montoneros sobre las cuales los medios holandeses permanecieron en silencio.”

Sin dudas no hacía falta traer a cuento la teoría de los dos demonios, pero ahí está. W es Tim Eisso Weert quien increpó a Poch preguntándole “¿Cómo puedes participar en algo así? “, obteniendo como respuesta por parte del acusado: “lo que hemos hecho tenía que hacerse, no era de otra manera, así eran las cosas”.
Estos dichos fueron corroboraron por otro testigo, Frederik Hendrik Van Heukelom, que un principio parecía recordar muy poco durante su testimonio en el juicio que hoy tendrá veredicto. Sin embargo, cuando se le leyó su declaración ante la justicia holandesa por requerimiento de la argentina, repitió la frase “Eso es correcto”.

¿“Julio tomó la palabra e inició un monólogo sobre lo que había ocurrido”?. Eso es correcto. ¿Dijo “Tendríamos que haberlos matados a todos”? Eso es correcto. También recordó que quien se dice preso político y arma campañas internacionales no se mostraba arrepentido para nada. 

La Fundación 

Dirk Lokhorst es Presidente de la Fundación que Poch armó para dar una batalla pública, sobre todo en Holanda. También es quien presionó testigos para que cambien su declaración, según surge de los mails que son parte de la causa: “…respecto a sus experiencias del 2 de diciembre de 2003 y, quisiera preguntarte si estarías dispuesto a contar también tu historia ante él (…) debes darte cuenta que vos tal vez tengas la llave en mano que pudiera liberar a Julio Poch de una existencia sin perspectiva en la cárcel de Marcos Paz y donde los jueces son designados por el clan Kirchner y donde, con predisposición, a los ex militares los mantienen detenidos (…) sin la expectativa de un debido procedimiento judicial”.
Lo del clan Kirchner y el debido proceso judicial, tampoco hacía falta. El testigo Christiaan Dujkier, dijo que durante 2010, el presidente de la Fundación lo contactó para preguntarle si era posible cambiar su relato y decir que todo había sido un malentendido. Lokhorst le dijo a Duijkier que van Frederik Van Heukelom, otro de los pilotos asistentes a la cena, había afirmado que Poch nunca dijo lo que dijo en la discusión en Bali y le sugería realizar la misma declaración. El hijo de Poch también le solicitó lo mismo.
También Weert recibió mails, algunos anónimos y ofensivos al principio, para que modificara su relato. Y meses antes de prestar declaración fue increpado en un estacionamiento por el hijo de Poch. Edwin Reijnhoudt Brouwer, otro de los comensales sorprendidos aquella noche cuando Poch soltó un poco de más su lengua, recibió llamadas telefónicas en las que le solicitaron que reviera su declaración.
Tanto para el Ministerio Público Fiscal (a cargo fundamentalmente de Guillermo Friele y Mercedes Soiza Reilly) como para las querellas, la documentación existente en la causa permite sostener que los testigos sufrieron presiones para cambiar sus relatos, pero las presiones no lograron cambiar sus testimonios. Julio Poch, aseguran, participó de los vuelos de la muerte, como el mismo se regodeaba. La charla no fue un intercambio de pensamientos políticos y  la barrera del idioma no fue una barrera y se entendió perfectamente cuando dijo que las madres tendrían que haber sabido que sus hijos eran terroristas y que no tendrían que haberlos dejado salir de noche, “tendríamos que haberlos matado a todos”, dijo Poch según los testigos.
El piloto se ve muy afecto a expresarse políticamente, lo que por supuesto no tiene nada de malo. En una carta publicada en el sitio de la Fundación, fechada el viernes 11 de diciembre de 2015 -seguramente envalentonado por el editorial que el diario La Nación publicó unos días antes exigiéndole a Macri, antes de asumir, que termine con los juicios-, Poch festejaba: “desde ayer Mauricio Macri es el nuevo presidente. Ahora piensa llevar adelante un gobierno de centroderecha que intentará unificar el país y reincorporar a la Argentina al mundo. Él eligió un interesante gabinete de ministros, que nos permite creer en un mejor futuro para nuestro vapuleado país. Macri asumió el compromiso de reducir la pobreza, y luchar contra el narcotráfico y la corrupción. E igual de importante: ¡prometió un poder judicial independiente! Yo sé que esto puede parecer extraño a ciudadanos de países como Holanda, pero en Argentina no hubo un poder judicial independiente en los últimos 12 años. Y si Macri tiene éxito influirá en forma directa en el resultado final, no sólo de este juicio ESMA, sino también de muchos otros juicios en todo el país”. En fin, una justicia independiente donde el presidente influye en los fallos.

 

 

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