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Gabriela Krause

Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente | Autora de Alikal & Misoprostol: caja de herramientas para sobrevivir al machismo.
Gabriela Krause
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Johana Ramallo desapareció el 26 de julio de 2017, luego de haber sido vista por última vez en 1 y 63, en La Plata. Desde ese día y hasta la actualidad, se realizaron decenas de movilizaciones exigiendo justicia y la aparición inmediata de la joven, que la mamá denunciaba había sido secuestrada por redes de trata. El 26 de mayo, tras levantarse el secreto de sumario de la causa, Marta Ramallo, su madre, nos confirmó que lo que temíamos era cierto. El cuerpo de Johana apareció, pero no Johana. No la Johana que reclamábamos, una que ardía de vida. Marta convoca, esta vez, a una marcha para exigir justicia y llorar a su hija. 

Este domingo 26 los esperamos a todxs a marchar Por verdad justicia y memoria por Johana Ramallo los esperamos alás 16…

Publicado por Marta Ramallo en Viernes, 24 de mayo de 2019

El 6 de mayo, hubo un bombardeo de los medios hegemónicos y sin perspectiva de género regodeándose en la primicia de ser los primerísimos en contar que había aparecido el cuerpo de Johana. Titulaban que los restos hallados en Berisso eran de ella. Lo publicaban en sus redes sociales, buscaban hacer viral la noticia. Mientras tanto, Marta pedía respeto en la difusión de esa información, porque la causa se encontraba en un secreto de sumario. Pocos medios callamos ante su pedido. Hoy, nos toca darle voz.

Según lo poco que se sabe, Johana murió entre julio y agosto del 2018. Hace un año nos arrebataron la vida de una compañera por la que hace dos años pedimos con vehemencia. Empezaremos por dejar de hablar de un cuerpo hallado. Un cuerpo hallado es una cosa inerte, sin vida, un inmueble. Un cuerpo hallado es la nada, el polvo, la ausencia de vida. Lo que se halla cuando se halla a otra mujer muerta es eso: una mujer muerta. Y sin ir más lejos, porque no nos morimos por causas naturales y nos despedazamos para que nos encuentren en partes: una mujer asesinada.

Te busco y te nombro porque no quiero tu olvido

Así reza el mural de Johana en la intersección entre 8 y 44 y así reza el flyer de difusión para la manifestación que tendrá lugar hoy domingo 26 de mayo, que comienza en 1 y 63, lugar donde fue vista por última vez Johana y zona roja de La Plata, y culminará en la gobernación de la ciudad.

Fuente: Buscamos a Johana Ramallo https://www.facebook.com/DevuelvanAJohana

Johana Luján Ramallo vivía en Villa Elvira con su mamá y sus hermanos menores y afrontaba un estado de enorme fragilidad cercada por las adicciones y el mundo de la prostitución que funciona en un circuito sobre la calle 1 cerca del Policlínico San Martín. La última imagen de Johana quedó grabada en la memoria del sistema de seguridad de una estación de servicio YPF en la esquina de 1 y 63 a las 20.17 del miércoles 26 de julio de 2017, cuando ella, que entonces tenía 23 años, entró al baño, permaneció unos minutos y volvió a salir. Caminó apresurada hasta perderse fuera del alcance del objetivo de la cámara. Nadie volvió a verla.

Hace unas semanas, el Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas Ordenada por la Justicia “Buscar”, eliminó a Johana Ramallo de la nómina de casos por los que pide información a cambio de una retribución económica. El programa, que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación, es un programa que «ofrece recompensa a los ciudadanos que brinden datos que permitan capturar a prófugos de la Justicia, hallar a personas extraviadas e identificar a los autores de casos no resueltos», según el sitio web del mismo. Si bien la causa se encontraba en secreto de sumario y no se había confirmado en ningún medio oficial que el cuerpo hallado fuera de la joven, inmediatamente después del hallazgo, la foto de Ramallo y el ofrecimiento de $500.000 a quien aportara datos sobre la causa, fueron suprimidos del sitio oficial donde se exhibían. 

En un comunicado dirigido a los medios de comunicación, el 24 de mayo, agrupaciones cercanas a la familia de Johana Ramallo manifestaron que «Hoy se levantó el secreto de sumario en el caso de Johana Ramallo y entonces podemos confirmar que las noticias que se habían filtrado eran ciertas. A Joha la mataron dentro de la red de trata y hay sospechosos muy pesados».

Del mismo modo, anticiparon y pidieron difusión de la convocatoria para hoy: «para bancar a Marta y al mismo tiempo mostrar toda la gente que quiere la verdad y que arresten a los responsables».

Memoria, verdad y justicia por Johana

E «inmediata detención de los culpables». Esa es la consigna que convoca a esta movilización que se da el día que se cumplen 22 meses de la desaparición de la joven. 

La causa judicial, que inicialmente estaba caratulada como “averiguación de paradero”, pasó a ser investigada como “trata de personas” y quedó a cargo de la Justicia Federal de La Plata, pero nunca tuvo ningún imputado, ni avances, ni una línea de investigación. Mientras tanto, Marta y sus familiares recibieron incesantes amenazas por parte de la policía, en un accionar que ya no sorprende ni resulta novedoso, pero que deja indicaciones del tipo de gente con el que la familia de Johana está lidiando. 

Sin Estado y sin policía no hay trata. Es verdad que sin clientes no la hay, pero no son los clientes quienes facilitan, apoyan y sostienen esta situación. Los responsables políticos y prácticos son otros y son pesos pesados. Marta, que convoca ahora a exigir memoria por su hija, requerirá del apoyo de todos los organismos necesarios para pelear esta batalla. La trata de mujeres con fines de explotación sexual es una realidad que debemos asumir para poder terminar con ella. Para ese aparato de explotación, las mujeres somos carne descartable. No es sólo Johana, no son sólo los nombres que trascienden en los medios. Son miles de mujeres capturadas y alquiladas una y otra vez como ganado. Estamos ante un nuevo caso de encubrimiento, que muestra las distintas aristas con que el Estado protege el negocio de la explotación sexual, evitando investigar los casos de desapariciones y amedrentando a los familiares que impulsan las denuncias.

Johana era una joven madre, de familia humilde, condenada a vivir con un trabajo precario y salarios de pobreza. Ante esta situación desesperante, comenzó a ejercer la prostitución dos meses antes de su desaparición. La hipótesis que sostienen la familia y la querella es que fue cooptada por una de las tantas redes de trata que actúan en la capital de la provincia, comercializando sus cuerpos y utilizándolas para la venta de drogas.

La voz de Marta

En enero de 2017, La Garganta Poderosa publicó una nota titulada ¿dónde está mi hija?, en la que Marta relata en primera persona todo lo que implicaba para ella estar, en ese entonces, en la búsqueda activa de su hija. Relata cómo María Eugenia Vidal hizo caso omiso de su causa una y otra vez, sistemáticamente. No se rinde.

Fuente: La Garganta Poderosa

«Mi nieta tiene 5 años, y marchó con un cartel en alto exigiendo por la aparición de su mamá junto a cientos de hombres y mujeres que nos acompañan. Por ella, yo estoy dispuesta a ir hasta las últimas consecuencias y a demostrarle a todos los proxenetas que operan con la complicidad del Estado que no nos van a callar. Cada vez somos más las que luchamos contra este sistema patriarcal que hoy nos hace desangrar teniendo que buscar a mí Johana y a tantas Johanas más. Por ella, le pido que me lea, que se ponga un segundo del lado de mi dolor, deje de lado su indiferencia, y me reciba de una buena vez por todas.»

Del dolor a la militancia

Como Marta, hay un montón de otras madres, hijas, hermanas, amigas en el mundo. Como Marta, hay un montón de otras mujeres, miles, millones, que nacen en una clase humilde, que no cuentan con formación universitaria, que no leyeron millones de libros, pero que un día la vida golpea y, de repente, están obligadas a llevar, activamente, la revolución de quienes, a veces y me incluyo, sólo teorizamos sobre lo ya teorizado. El feminismo tiene el deber de dejar atrás este campo de comodidad teórica y entender que hay mujeres con mucho potencial que tienen mucho para enseñarnos. ¿De qué le podría hablar, yo, leída y astuta, a Marta Ramallo? ¿Qué le puedo decir, que ella ya no haya vivido en carne propia?

Son nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la mamá de Luciano Arruga, la mamá de Johana. Son las que llevan a cabo la búsqueda de nuestres desaparecides en democracia. Son las que preguntan dónde, las que preguntan cómo, las que preguntan por qué. Su lucha debe ser nuestra bandera, nuestra razón de ser. Las redes de trata operan así: se llevan a las vulnerables socialmente, a las nadies, a las que, piensan, nadie reclamará. Pero, como existen las Johanas, existen las Martas, y no existe aparato corrupto capaz de negarles la voz. No, por lo menos, si nosotras las acompañamos. No si tienen un colchón de aguante y un amplificador.

Por eso, hoy, todes les que podamos: a La Plata. A demostrar que la impunidad se tiene que acabar, que Marta no está sola, que somos muches quienes lucharemos para derrotar a este aparato, y que con impunidad no nos matarán a ninguna más. Las consignas «vivas nos queremos» y «ni una menos» tienen que hacerse carne en nosotras. Nunca más es nunca más.

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