#Géneros Fernanda Serna, mujer en lucha

Anto Beccari

Anto Beccari

Redactora at Corriendo La Voz
Periodista. Feminista | Vivir libre o nada
Anto Beccari

Fernanda Serna es luchadora. Trabajaba en un salón de belleza y ésa es su gran pasión. Tiene un sueño, un deseo: conseguir un espacio físico para su ONG. Su otra pasión: poner el cuerpo a diario para la lucha de todas. Le decimos Fer.

Nosotras hay días que asistimos hasta 10 mujeres por día”, cuenta Fernanda. Ella es la creadora de Ademur, una ONG que está en la ciudad de Rosario desde 2014, pero obtuvo personería jurídica dos años después. Su vida corre en rumbo a las mujeres que se acercan a la asociación, su vida es parte de ellas. Esas mujeres son parte de su vida.

En algunos casos acompañamos y en algunos no, articulamos ya directamente si son de Rosario con el teléfono verde, si son fuera de Rosario con la Subsecretaría de políticas de género”. Para aquellas que no conocen, el teléfono verde es una asistencia en violencia de géneros, atendido por profesionales especializados (psicólogas, trabajadores sociales y abogadas) que ofrece un espacio de escucha, orientación y contención, realizando una evaluación de la situación y sus posibles riesgos.

Pero Ademur también se encarga de ese proceso. Fer sigue caso por caso, acompaña en todo momento y en todo el procedimiento de la víctima,  no sólo el factor judicial, sino el proceso emocional y de contención, el más difícil, ese proceso que muchas mujeres atraviesan solas.

Foto del Facebook de la asociación

La peor situación es cuando piden ayuda nenas que fueron víctimas de abuso y violación. Ahí es cuando la ONG tiene que sacar todas sus fuerzas, ahí es cuando más deben luchar para esclarecer el hecho, porque lamentablemente la justicia no está del lado de quienes más la necesitan. “Están atravesadas por la violencia, no es fácil salir de la violencia”.

Fer se reunión con el departamento de Niñez y van a comenzar a tener algunas intervenciones en materia de contención.

La ONG no tiene un equipo fijo que la ayude, si hay varias mujeres que asisten y acompañan a las víctimas. “Nosotras estamos conviviendo con mucho dolor, algunas resisten más, algunas resisten menos. Alguna se capacita como hacer, como acompañar y todo; y la primera que le toco que viene con todo el ojo negro desfigurado, se descompone la piba y nosotros tenemos que estar fuerte para eso…no podemos estar llorando delante de la víctima

Pero no sólo están las chicas que contienen a las víctimas, sino que cuentan con dos abogados. “Tenemos dos abogados que colaboran con nosotras, Víctor y Sole, sobretodo cuando hay restitución de niños, cuando nos detienen legalmente a una mujer porque fue a denunciar”. Si bien el Estado tiene un equipo para casos de violencia de géneros, Fer se queda tranquila cuando uno de los abogados de la ONG se encargan de los casos que son parte de Ademur.

En Rosario, cada chica que sufre violencia de género, de abuso, de violaciones, se puede acercar a la ONG. De ahí, se deriva de acuerdo a la problemática del caso. Pero están preparadas para actuar enseguida, al instante y no sólo contener sino además hacer un seguimiento posterior del proceso. “La mayoría de las chicas de Ademur somos sobrevivientes”, afirma Fernanda haciendo referencia a que todas estuvieron atravesadas algunas vez por la violencia, como en casi todo ámbito donde conviven mujeres.

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Estamos haciendo un trabajo con una menor detenida, estoy dando un curso de peluquería. Ya se le consiguió super auditoría ambulante, cuando salga, sale con trabajo. Y ahora presentamos otro proyecto más para trabajar con las chicas que están tras las rejas y con víctimas de violencia de género y capacitarlas”, cuenta Fer. No sólo están presentes en las cárceles de mujeres sino que, además, trabajan en adicciones, las ayudan a salir y a no tener recaídas.

Todo estos laburos que hacen las chicas de la ONG son a pulmón. No reciben ayuda del Estado, ni de nadie. Todo lo bancan Fernanda y sus colaboradoras. Que lástima que no se contemple esto, que lástima que no se ayude a estas mujeres que dejan todo. No importa donde estén: si una mujer les habla, les escribe, eso es lo más importante. Ayudarlas pero sobre todo contenerlas.

Algo para destacar es que no tienen buen trato con las comisarías. Muchas veces llegaban mujeres que querían denunciar y no obtenían nada, incluso las han dejado detenidas. Desde decirles que vuelvan en otro momento hasta increparlas a ellas para que se tranquilicen y no griten. El mal trato en las comisarías es un hecho y algo en donde el Estado debería intervenir. No puede ser que una mujer vaya a denunciar, a contar desesperadamente un hecho de violencia, que incluso llegue golpeada y no tenga absolutamente nada, ninguna respuesta o ayuda.

El caso de Marilyn

Tuvimos la experiencia de Marylin, de llegar a tiempo, son chicas muy vulneradas que las captan por Facebook”, relata Fernanda con respecto al caso de esta chica de 14 años que si no se cruzaba con la encargada de Ademur, podría haber tenido un final peor.

Marilyn y Fernanda estaban en un colectivo. El chofer la vio asustada y le preguntó a dónde iba. Ella le relató que se iba a encontrar con un chico. Fer, alerta, escuchó la conversación y noto algo raro, algo que no encajaba. “Ella estaba muy dispuesta a hablar y estaba asustada, sabía que tenía que atravesar toda la ciudad”. Entonces se le acercó y se le puso a charlar. “Le digo ¿porque no agendas mi número por cualquier cosa? y me agendó “amiga ayuda”, mira como me agendó

Ella estaba yendo a la casa de un chico con el que sólo había hablado por Facebook, no lo conocía, no tenía datos de él. No tenía ni siquiera su número de celular. “Pedíselo por facebook, le dije, entonces se lo pide y él le da el número”, cuenta Fer. Además, le preguntó a la nena si lo podía llamar.

El instinto de Fer era actuar de inmediato, obtener algo del chico. “Lo llamo y le digo “qué tal soy Fernanda, la tía de Marylin”, el flaco queda ahí seco. Le digo “porque estoy yendo con ella a verte”, ella se reía, era una nenita. Me dice el flaco: “ah ¿vos venis?”, ¿hay algún problema?”, “no no, ahora ya te quiero conocer”.” Esa fue la respuesta del otro lado, como haciéndose el canchero.

Yo sabía que a ella le quedaba más o menos una hora de viaje. Calculo la hora, y ya se queda sin batería en ese interín”, relata Fer, que ya se había bajado rumbo a su casa pero claro está que no se podía quedar tranquila. Al rato, le llegó un mensaje del pibe diciendo que Marilyn ya estaba en su casa. “Como a las diez la empiezo a llamar y no me atendía. Le mandaba whatsapp a él y me clavaba el visto. Me puse nerviosa, ya eran como las doce de la noche. A todo ésto yo le había sacado el apellido y la dirección. Le mando: o me atiende Marylin o te mando la yuta”.

Cuando llamo me atiende ella y le noto la voz muy quebrada”, relata Fernanda. Además, se da cuenta de que él estaba al lado de ella. Cuando se levantó, aprovechó y le dijo “sacame de aca, yo estoy muy asustada, no me gustan los primos”. Es que Marilyn había quedado por Facebook para verse con un chico, pero cuando llegó, eran varios los que la esperaban, todos dispuestos a estar con ella. Fer la fue a buscar en auto y se comunicó con el 911 y con la guardia de la subsecretaría de políticas de género. Los hombres dejaron tirada en una esquina a Marylin. Por suerte, Fernanda llego a tiempo y la rescató.

Marylin fue derivada a niñez para que se encarguen del caso, pero Fer nunca la dejó sola, siempre la contiene, incluso se mensajean seguido. La menor tuvo el destino de encontrarse con esta mujer que la ayudó y supo ver que era un blanco fácil. Si ella no se cruzaba en su camino, el final podría haber sido diferente.

Su propio caso

El 17 de mayo de 2013 su vida cambió. Estaba en pareja y convivían, pero el final no fue el que esperaba. La relación era complicada y con episodios violentos pero esa noche fue el peor ataque. Ella ya no quería seguir viviendo en ese lugar.

Foto: www.rosarioplus.com

Él estaba parado a punto de prender un cigarrillo. Me di vuelta, no me di cuenta cómo, pero estaba toda prendida fuego”, relata Fernanda de esa noche. Estuvo 45 días internada, sin moverse y sometida a varias cirugías para reconstruir el 45 por ciento de su cuerpo. Luego, cuando volvió a su casa, él la dejo sin nada, le vendió todos los muebles, todas las pertenencias. El hostigamiento y la violencia, continuaban.

En octubre me dio una paliza terrible, me incomunicó totalmente, me cortó el teléfono, internet y me dejó encerrada, aislada de todo y me decía ‘vos tenés que entender dónde yo trabajo”. El atacante, Oscar S., trabaja en el poder judicial. Por eso, su causa nunca fue tenida en cuenta. La archivaron y las declaraciones de Fernanda no figuran.

Él sigue gozando de su libertad, mientras ella tuvo que emprender una lucha que no fue nada fácil. Ella, que tiene que verse las cicatrices todos los días. Él sigue caminando por las calles rosarinas, como una persona más, como una persona común. Oscar S. trató de convencer a todos de que él no tenía nada que ver, que ella sufría depresión y pensaba quitarse la vida.

Había pruebas más que suficiente para que se causa avance pero a él todo el mundo del poder judicial lo conoce. Ella no cree en la justicia de Rosario. Esa justicia que le sigue dando la espalda.  Hoy en día la causa sigue en la nada. ¿Que más hay que hacer? ¿Cuantas pibas más deben seguir siendo golpeadas y asesinadas para que la justicia se ponga de este lado?

Fernanda espera un fallo; sigue esperando que algún juez retome su caso.

Foto: Quemadas.
Ensayo de Belén Grosso y Sebastián Pani.

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Actualmente, se dedica a la peluquería a domicilio y esta en un programa de radio todos los miércoles. Tiene varios proyectos para seguir ayudando a las chicas víctimas de violencia de géneros. Pero su mayor sueño es conseguir un espacio físico para Ademur. “Es difícil, a mi me ha pasado de asistir en mi casa y después vuelven con ellos, y ellos las aprietan y le preguntan quién las ayudó. Me comí garrones mal, amenazas, de mandarme fotos de mi hijo”.

Espera que este año puedan lograrlo. Espera que este año puedan conseguir más recursos y seguir adelante. Espera que la justicia se comprometa, que le de bola a las pibas, que los fiscales no estén envestidos, que los jueces no dejen libres a los femicidas, a los golpeadores, que haya condena ejemplar, que las pericias psicológicas no le se las hagan a las mujeres sino a ellos.

Fernanda dedica su vida, día y noche a la ONG. Ahora tiene novio y por eso, de vez en cuando, suele apagar su celular por las noches. Las mujeres que sufren violencia de géneros deben saber que no están solas, que pueden contar con un abrazo, con un oído y con la compañía de una mujer increíble. Fer superó cada obstáculo, cada piedra, sacó fuerzas desde lo más hondo de la tierra y se puso a un frente de la lucha que miles de mujeres viven cada día.

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