Las reprimidas el #8M fueron las privadas de su libertad

Juan Agustin Maraggi

Juan Agustin Maraggi

Editor de Análisis Político y Social en #Corriendo La Voz | Colaborador en Revista Mascaró | Estudiante de Sociología en la Universidad de Buenos Aires
Juan Agustin Maraggi

Mientras miles de mujeres ocupaban las plazas y calles de todo el mundo en el Paro Internacional de Mujeres el #8M, dentro del Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza, las fuerzas reprimieron ferozmente a mujeres privadas de su libertad que se encontraban reunidas. Diversos colectivos y organizaciones sociales y de Derechos Humanos realizaron ayer una conferencia de prensa para visibilizar la sistemática represión a las mujeres en las cárceles. Desde Corriendo La Voz nos hicimos presentes.

En el día de ayer asistimos a una conferencia de prensa convocada por los colectivos YoNoFui, Emergentes y otros espacios y organizaciones sociales, junto a la presencia siempre firme de Nora Cortiñas. El Objetivo de la misma era repudiar la represión sufrida por mujeres durante el #8M en el Complejo Penitenciario Federal IV de Mujeres de Ezeiza.

El evento fue convocado en la puerta del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y los diversos colectivos optaron por leer documentos y palabras directamente expresadas por aquellas mujeres que reciben sistemáticamente la crueldad del patriarcado y las instituciones en las cárceles. 

La represión del 8M fue a las privadas de libertad

Mientras miles de mujeres ocupaban la calle y se cuidaban mutuamente de las posibles cacerías de las fuerzas represivas, dentro del Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza las fuerzas actuaron como de costumbre. Este año la represión del 8M dejó las calles y se introdujo en las cárceles.

Un grupo de mujeres privadas de libertad decidieron plegarse al Paro Internacional de Mujeres, iniciando diferentes actividades y manifestaciones en cada uno de los penales del país. En el caso de Ezeiza muchas decidieron realizar un ruidazo a las once de la mañana.

Esa misma tarde las autoridades de la prisión llamaron a una “reunión de convivencia” con representantes de cada pabellón. Las noticias no podían ser peores, el ajuste a nivel nacional también llegó al penal y la información que había comenzado a circular unos días atrás se transformó en una realidad: debido a una reducción presupuestaria, las mujeres privadas no recibirían su peculio del mes anterior y si existía algún tipo de resistencia a la decisión, se comenzarían a reducir las horas de trabajo a futuro. Muchas de estas mujeres mantienen a sus familias con el trabajo que realizan en el penal y muchas familias pobres necesitan esa plata para cubrir – aunque sea – las necesidades mínimas de existencia. Pero el ajuste también se las llevó puestas.

En la Unidad, diferentes mujeres continuaron manifestándose por el #8M mientras comenzaban a divulgarse las no-buenas nuevas. Muchas se juntaron en los pasillos y celdas y comenzaron diferentes reuniones para analizar alternativas y protestar de manera pacífica. Cuando el día comenzaba a extinguirse, el personal policial ingresó al pabellón 24 del complejo para reprimir. Quince mujeres se refugiaron en la celda de una de sus compañeras y fueron reprimidas con mayor ferocidad. Según el comunicado de la Colectiva YoNoFui, fueron golpeadas dentro de la celda para sacarlas de allí con puños y borcegos y utilizando gas pimienta. Además de la gravedad que revisten los hechos en sí, dentro de quienes reprimieron también se encontraba personal masculino: las mujeres resultaron golpeadas en diversas partes del cuerpo y con cortes en la cara.

Cuatro de ellas fueron llevadas a celdas de castigo, mientras que otra fue derivada al pabellón psiquiátrico n°27 de la Unidad, sector que no cumple su rol y suele utilizarse para drogar y golpear a las detenidas.

La resistencia es dentro y fuera de las cárceles

Como respuesta ante la represión una gran parte de las mujeres del Complejo iniciaron una huelga pacífica en los diversos pabellones. Decidieron no recibir la comida otorgada por el penal y realizar batucadas en dos momentos del día. Pronto, y en torno también a la problemática recién explicada, iniciaron una huelga de brazos caídos.

Gracias a la visibilización de estas problemáticas, la sistemática represión a los cuerpos de las mujeres privadas de libertad y la represión, se logró que el CELS y otros organismos y colectivos ingresaran junto a la Justicia a la Unidad Penal, y recorrieron pabellón por pabellón. “El hecho de haber podido ir a la cárcel con todas estas instituciones es un logro de la organización social, es el logro del feminismo (…) el feminismo tiene capacidad de pensar la política en clave afectiva y esa clave puede atravesar cualquier institución. No hay ninguna institución más poderosa que pensar la política desde los afectos y desde la organización” remarcaron ayer en la conferencia.

La visibilización de esta temática recién comienza y las problemáticas de los cuerpos y las privadas de libertad vienen acompañadas de un problema concreto: la desigualdad estructural y el patriarcado en su mayor esplendor. Como expresaron en la conferencia de prensa: “este es el comienzo de una lucha que no vamos a parar porque las mujeres existen y están presas en todas las cárceles de nuestro país. También porque son parte de nuestra sociedad y de este feminismo popular y heterogéneo”.

Fotos Marcelo J Moreno.

 

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