Marcha por la memoria en Bahía Blanca

Rocio Magali Rodriguez

Rocio Magali Rodriguez

Entre la gente, en el pogo y en las marchas. Las palabras como medio de expresión, me van a escuchar gritando.
Rocio Magali Rodriguez

El sábado pasado la ciudad de Bahía Blanca cargaba esperanza como pocas veces. Un día antes del 24 de Marzo Nora Cortiñas, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo, visitó la ciudad después de tres años para dar una charla sobre los derechos humanos en la actualidad. Después de escuchar a una mujer de ochenta y ocho años tan comprometida con nuestro pueblo, no nos quedó otra que plantarnos como ella en el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Para quien no conoce esta ciudad, o mejor dicho su historia, lo primero que describe a Bahía es que es de derecha. Desde los nombres de sus calles, hasta sus pobladores, corresponden a esta ideología, que ocasiona la falta de marchas y manifestaciones en la ciudad. En dictadura, acá funcionó el centro clandestino de detención La Escuelita, considerado centro de exterminio, y el diario de la ciudad no sólo apoyaba a los militares: su edificio funcionaba como otro centro de detención más. Con una desaparecida en la noches de los lápices, María Clara Ciocchini, y otras 244 personas más que ya no están caminando con nosotros por las calles de la ciudad, teníamos muchos motivos para marchar.

La convocatoria estaba dada para las cuatro de la tarde. El cielo había amenazado con llover todo el día, pero no fue hasta quince minutos antes de la hora pactada que las gotas cayeron. Pero nada importaba: acompañados por la lluvia y un viento gélido, la calle Sarmiento que rodea la plaza se encontraba colmada de gente con carteles y bufandas. Agrupaciones, autoconvocados y familiares gritamos “Nunca más” a pesar del frío. A nuestras 245 personas les quitaron la voz, a nosotros no nos callan nunca más.

La bandera que encabezó la marcha fue sostenida por los nietos de los desaparecidos, una hilera de infantes caminaba convencida contra la tormenta. “Estoy contento de marchar por mi abuelo”, se podía escuchar entre ellos. Atrás, estaban sus padres con la bandera de H.I.J.O.S., madres y abuelas también se encontraban ahí, esas abuelas que en Bahía Blanca se juntaban en la Plaza del Sol organizándose en contra de la desaparición sistemática que se había adueñado de sus hijos.

Esperanzados y esperanzadas, marchamos. No había muchas sonrisas, pero sí miradas cargadas de compañerismo y apoyo. Los carteles en su mayoría mostraban las fotos y nombres de los bahienses desaparecidos, mientras que otros protestaban por la domiciliaria o el 2×1. El grito constante por la restitución de las identidades, por el paradero de quienes no se sabe nada, estaba ahí presente. Defendimos nuestros ideales, al igual que aquellos 30.000 hicieron con los suyos, aunque los suyos y los nuestros en verdad no son tan distintos.

“Cuidado, que siguen vivos, los ideales de los desaparecidos” era el lema que se imponía por sobre cualquier otro. Pero cada 24 de Marzo nos damos cuenta que los desaparecidos están más presentes que nunca, en nosotros, en los que salimos a la calle incluso en ciudades como la nuestra. Se llevaron a miles, pero millones reclamamos por ellos.

Terminó la marcha alrededor de las seis de la tarde. El acto ya había cerrado, quedamos nosotros desconcentrando desde el Teatro Municipal. Y mientras estabamos ahí, las nubes grises dejaron entrever un cielo celeste acompañado de unos rayos de sol que nos iluminaban. Nos dimos vuelta, había abrazos por todos lados. Se sentía en el aire que estábamos siendo parte de la historia, aquella que comenzaron quienes gritaron un rotundo “no” a la dictadura. Nos fuimos sabiendo que nunca nos van a poder borrar la memoria.

24 de Marzo: día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Ni olvido, ni perdón.

PH: Brisa Toracchio

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