#Fotogaleria Camarazo en Congreso: No disparen a la Prensa

Gabriela Krause
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Editora at Géneros
Periodista | Editora de Géneros y Breve Eternidad | Poeta | Feminista | En mis ratos libres sueño con armar una banda disidente.
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“Basta de disparar contra la prensa, exigimos garantías para el trabajo periodístico”. Con esa consigna, el SiPreBA (Sindicato de Prensa de Buenos Aires) y ARGRA convocaron a un camarazo frente al Palacio legislativo.

La movida fue convocada para denunciar que en las marchas contra la reforma previsional, de las que ya vimos las consecuencias represivas, se han registrado 36 trabajadores y trabajadoras de prensa heridos y 4 detenidos y detenidas, en plena cobertura.

Esto, que parece traído de otros tiempos, es un atropello frente al derecho a comunicar y una grave violación a la libertad de prensa. Cuando un gobierno responde con balas de goma a las cámaras de los comunicadores, lo que está postulando es que las cámaras son armas también. No se admiten medios alternativos en un contexto de comunicación hegemónica, con pauta oficial.

El secretario de DDHH del SiPreBA, tomás Eliaschev, expresó que “hay un ataque direccionado contra trabajadores de prensa. La policía pareciese tener orden política para cercenar la libertad de expresión y evitar que se denuncien los casos de violencia en los que incurren. No es casualidad que haya tantos compañeros heridos y detenidos, como tampoco que el fiscal Moldes quiera procesar a los compañeros sobreseídos de Antena Negra, que habían sido detenidos en la manifestación por Santiago Maldonado el 1º de Septiembre”.

Medidas similares se han desarrollado en las ciudades de Santa Fe y de Rosario, organizadas por la Asociación de Prensa de Santa Fe (APSF) y el Sindicato de Prensa de Rosario (SPR), respectivamente.

¿Por qué salir a levantar las cámaras? 

Es importante destacar que esta salida a la calle por parte de comunicadores y comunicadoras es fundamental. Tanto quienes retratan las marchas como quienes vamos para después plasmar lo sucedido en crónicas al respecto, estamos expuestos. Debemos, como hace mucho no pasaba, tomar medidas de seguridad exhaustivas. Como bien plantea Eliaschev, parece que hay una necesidad de tapar lo que vienen haciendo a plena luz del día. La agenda mediática viene marcando sin pudor la opinión pública: aunque todo suceda en pleno Microcentro y en horario laboral, la prensa patrullera, como bien la han llamado, cubre los pasos de la violencia institucional, ya no meticulosamente, sino de forma desprolija y con saña.

Hemos visto a lo largo de todo el año – y de los anteriores – a miembros de las fuerzas intentando evitar que se filmen los atropellos institucionales que cometen. Los hemos visto negando el derecho a retratar en imágenes hacia gente civil que simplemente ve un acto de injusticia, y lo vemos cada vez más hacia miembros del circuito periodístico.

Oscar Delgado, un compañero que necesita nuestra voz

El caso de Oscar Delgado es otro motivo, implícito en el pedido general pero necesario de destacar, por el que reclamar libertad de prensa. El compañero, periodista de radio CAPOMA e integrante de la RNMA (Red nacional de medios Alternativos) fue detenido en Jujuy en el marco de la marcha de los trabajadores del ingenio La Esperanza, luego de otra brutal represión, menos visible como todo lo que sucede lejos de Buenos Aires.

Del ingenio se habla poco. Hay 338 familias que quedaron en la calle, que perdieron el ingreso fijo para subsistir. La policía reprimió el corte de ruta realizado por los trabajadores, y el operativo represivo dejó al menos unos 40 heridos y unos 40 detenidos, entre ellos Oscar. ANRed publicó el día de ayer una carta de Dany Araoz Tapia, su compañero tucumano. Entre otras cosas, dice de él que “Mi amigo Oscar escribe y documenta las luchas sociales y territoriales de nuestro noroeste avasallado. Pero mi amigo Oscar no escribe desde una oficina sino desde el lugar del dolor y la injusticia”.

Según su abogado, cuyo testimonio también se puede leer en ANRed, “él estaba cubriendo la protesta y termino atrapado por el operativo. Estuvo durante las fiestas en la cárcel, está aguantando. Acá prima una cuestión política. Fíjate que el domingo se libero a veintiuna personas. En todos los años que tengo de profesión nunca se libero personas detenidas un domingo. Esto es clara y sencillamente político. La decisión es haberlos detenido, si bien liberaron 21 los 24 siguen procesados”.

Oscar es robusto, es alto. Fue golpeado porque no podía ser detenido fácilmente. Mientras lo golpeaban, él gritaba “soy de prensa”. No alcanzó. Tuvo que pasar la Navidad en el penal de Alto Comedero. 

Un periodista de 47 años que dedica su vida a la militancia por los trabajadores. Pasó la noche en el acampe junto a sus compañeros, vive en Ledesma, donde forma parte de CAPOMA, un espacio de militancia por los derechos humanos. Integra el programa de radio y trabaja en el programa de huertas de Corriente Clasista y combativa. Qué peligro, un periodista que aboga por los derechos de sus pares. Qué peligro, cubriendo una feroz represión, informando al pueblo que una empresa declarada en quiebra desde el 2000 no está dando de comer a sus trabajadores.

Si esta situación no se soluciona, Oscar y los otros tres detenidos pasarán enero privados de libertad, porque en breve comienza la feria policial. Esto es, definitivamente, una declaración política: informar es igual de grave que ser parte de una organización gremial, informar es subvertir. 

Están sentando precedentes, como hacen siempre. Oscar no puede ser acallado, porque perdemos todos. 

Oscar Delgado es uno más como muchos de nosotros, que no contamos con una redacción, un lugar físico y salimos con nuestros celulares como grabadores, o precarias libretas para informar lo que sucede. Oscar Delgado es un trabajador que pone el cuerpo para la lucha de otras y otros tantos trabajadores, estando donde considera que debe estar. Oscar Delgado privado de libertad es una privación hacia todos nosotros. 

El desafío de los medios alternativos 

Que no seamos pagos por los medios más reconocidos del país no nos vuelve menos periodistas. Al contrario: es mucho más lo que ponemos cuando sacamos el cuerpo a la calle, porque muchas veces incluso salimos de nuestros trabajos para informar, y muchas veces la misma policía no nos quiere reconocer en pleno ejercicio. Lo hemos visto: el periodismo patrulla está contando que nuestros compañeros y compañeras habrían asistido al Congreso con cámaras de “baja calidad” para simular su profesión. Mentira. Nuestros compañeros y compañeras son trabajadores que ponen lo que hay que poner para que no nos tape la gran nube informativa que impone el gran monstruo Clarín. Nuestro desafío es ese: lograr informar lo que todos los grandes canales, diarios y radios tapan. Nuestro desafío es valernos de menos recursos, ser menos conocidos, y poner todo de nosotras y nosotros para que no se siga tapando lo grave que sucede a diario.

Mientras los medios hegemónicos estiran al máximo la necesidad de hablar de Sampaoli y Holan, un montón de cámaras y plumas se encuentran en pleno centro para gritar a cuatro vientos la necesidad de recuperar la libertad de prensa y el derecho a la comunicación, sin que esto implique un recorte a las libertades personales o una marca en nuestras hojas de vida. Nuestra solidaridad excede a los y las detenidos y heridos: también salimos a la calle por todos los despedidos de diciembre, que crecen a diario y parecen no tener fin.

Necesitamos comunicar. Necesitamos las garantías de poder comunicar sin peligro de culminar nuestra jornada con heridas o privados y privadas de libertad. Necesitamos tener el derecho a denunciar lo que pasa. Necesitamos que el pueblo se entere. Por eso, el camarazo es medida y casi declaración de principios. Con las cámaras en alto, no hay quien pueda dudar de lo fundamental: somos comunicadores intentando retratar la violencia, y no ejerciéndola. Nuestra mayor subversión es la de plantarnos y comunicar más allá de cuánta audiencia nos lea, más allá de estar gritando lo que muchas y muchos no desean escuchar.

Fotos: Nico Avelluto Fotografías

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